Pipo El Sordo 2 Junio 2018

Pipo El Sordo 2 Junio 2018

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo y Don Lupe sentados sobre dos ladrillos le están dando la bienvenida a la luna, son las nueve de la noche, adentro en la cocina Valentina prepara la cena, padre e hijo aprovechan el aire que recorre todo Parral pretendiendo llevarse las temperaturas de 39 grados Celsius que sin clemencia han azotado no tan solo a Chihuahua a gran parte del territorio nacional, al lado de sus respectivas piernas esta una cerveza, Don Lupe a pedido expreso le solicito a Pipo traerlas para satisfacer su antojo, Pipo extrañado solo obedeció, jamás en su vida juntos  habían tomado alcohol, ahora perdiendo su vista sobre la sierra de Los Azules, refrescan su relación.

“Yo conocí en la obra, un Señor, le decían: “El Tablas”, sin decírselo lo admiraba por dentro… empezó desde muy chavo como machetero esperando camiones para luego descargarlos en los negocios, en el Mercado Hidalgo, adonde fuera necesario, después consiguió chamba en una frutería, en ese tiempo conoció a la que después fue su esposa… le llegaron los Hijos y no se cansaba de trabajar… cada vez que lo veía me decía: “No me alcanza, estoy trabajando día y noche… mis hijos tienen que estudiar y ahí lo veías como burro trabaje y trabaje… para no darte más largas… el otro día lo salude y orgulloso me platico que tiene un hijo médico, un ingeniero, una hija contadora… se le salieron las lágrimas… se nos salieron a los dos que más que la verdad… me dijo que ahora sus hijos no lo dejan trabajar, que él es feliz cuidando a sus nietos, que se mantiene viajando, que lo tuvieron que subir a fuerzas a un avión para ir a conocer allá por Yucatán… te quiero decir que yo me sentí igual que el… te veo a ti luchista con una mujer excepcional, preocupado por mí, estudiando, forjándote un futuro…”, Pipo tiene las lágrimas sobre el bordo de sus ojos, las palabras de su Padre le llegan hasta lo más fondo de su ser.

“Pedro… yo no voy a ser eterno… tienes que prepararte para cuando yo no este… yo extraño mucho a mi viejita, la extraño en cada momento que estoy solo, cuando tú y Valentina se van al trabajo, las horas se me hacen eternas… solo tengo la esperanza de la comida y la cena, disfrutar estos momentos… antes de casarme con tu Mama, yo era muy borracho, me gastaba toda la raya en cerveza, le daba muy poco de chivo a mis Padres, cuando conocí a tu Mama, seguí tomando no cambie mucho… hasta que llegaste tú, se me ilumino la vida, deje de tomar, llegaba temprano a la casa, después descubrimos tu problema en el oído y pasaba las noches culpándome, siempre culpe a mi borrachera de tu discapacidad… por eso juntos tu Mama y Yo nos dedicamos a ti, yo trabajando y tu Mama cuidándote… nunca me imaginé que fueras a estudiar, mucho menos casarte, eres muy inteligente… te admiro y antes de que me llame el Creador quería decírtelo”, Pipo está moqueando, las lágrimas son un mar que no se detiene, que quieren expresar todo lo que Pipo siente por su Padre, pero no es suficiente, Don Lupe al verlo le agarra la nuca y los dos en unión se desahogan.

Valentina para no gritar que esta lista la cena sale, se desconcierta por la escena que tiene enfrente: “Que pasa?”, Pipo reacciona y solo alcanza decir: ”Nada”, “Como que nada?”, Don Lupe trata de explicar: “Es que nos estábamos acordando de mi viejita y nos ganaron las lágrimas”, “Me asustaron… yo pensé otra cosa”, ya serena Valentina se une y en síntesis le vuelven a platicar la conversación, “Bueno vamos a cenar antes de que se enfríe la cena… ahí sentaditos nos acordamos de tu Mama y usted Don Lupe no se me haga a un lado, aquí nos tiene a mí y a Pedro que lo queremos mucho”, los tres empujados por un viento nocturno fresco se meten a la humilde vivienda, Pipo al sentarse ve la panorámica de su hogar, se alimenta de espíritu y alma para seguir adelante, eleva una plegaria para que su Padre en un futuro se colme de felicidades de tal manera que cuando sea la fecha de su partida vaya lleno de satisfacciones al verlo a el graduarse, ser un profesionista, un Padre, llevarlo al mar y juntos disfrutar de un atardecer.

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