Hasta que el beisbol nos alcance

Hasta que el beisbol nos alcance

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

El calor inclemente cae por el suelo seco y polvoriento del campo, la temperatura es superior a los 38 grados Celsius, una rola sale por tercera, las rodillas antiguas de la esquina caliente ya no reaccionan a la velocidad de Doña Blanca y pasa rozando sus tobillos, de segunda sale disparado un corredor con la carrera del gane, el jardinero izquierdo trata de ayudar a su compañero y ataca para tratar de evitar la derrota, sintiendo lo oxidado del resorte en su espalda a duras penas levanta la pelota y mira hacia tercera, el enemigo va en busca de la tierra prometida, su abanico derecho saca juventud de su pasado y lanza a home… los arreos del receptor se ajustan para recibir el golpe, aquí se juega bajo las antiguas reglas, pelota y spikes llegan juntos, el hombre de azul trata de posicionarse en el mejor ángulo para cantar: “Quieto”.

Al lamentar la derrota el grupo de amigos de la tercera edad, más que equipo son una fraternidad acumulada por el paso de los años, uno de ellos saca de su cajuela una hielera repleta de cervezas, Sacramento pregunta: “Las compraste aquí”, “Claro que no, allá afuera salen más baratas”, responde Constantino, serio pensativo Sacramento le contesta: “Tengo un amigo que tiene un rancho cerca de Villa Coronado y fue a El Valle a comprar llantas que necesitaba, cuál fue su sorpresa que el dueño de la llantera se las ofrecio a mitad de precio con la condición de que fuera al único desponchado de la ciudad a que se las pusieran, mi amigo intrigado pregunto: porque?… “Es el único desponchado del pueblo y si no les damos chamba al rato aquí en El Valle no va haber desponchado, ve por favor y dales muy buena propina”, intrigado Constantino no entiende la relación: “Y luego que tiene que ver con que haya comprado las cervezas fuera de aquí?”, Eustaquio que atento escucha se encarga de responder: “Que si no apoyamos al dueño de los campos al rato no vamos a tener donde jugar”, aliviado porque hay alguien que comparte su filosofía, Sacramento agrega: “Que nos cuesta pagar diez, quince pesos de más por un six?, nada!, aquí venimos a jugar los sábados, nos divertimos, hay que apoyarlo, no nos cuesta nada”.

Lo mismo pasa con los Mineros de Parral, gran parte de los aficionados se queja de los precios de los boletos, de todo el aspecto económico que significa ir a disfrutar un partido del Estatal, claro que hay familias que ante la carestía de la vida no puedan asistir a un juego, menos a dos, a ellos lo excluyo y los comprendo… pero nadie absolutamente nadie se queja de la nómina de la Furia Gris… en los últimos diez años o más, la Cuarta Zona se ha distinguido por tener una de las plantillas más caras que se cotiza en el estado, los peloteros de todo el Chihuahua desean jugar en la Cuarta Zona en primer lugar por el aspecto deportivo y en segundo lugar porque el Comité Regional les paga puntualmente su gratificación, gran parte de los últimos campeonatos obtenidos se debe a ello, el beisbolista en Parral tiene una estabilidad emocional al entrar al terreno de juego porque no se preocupa del aspecto económico y ello reditúa en resultados, amén de la calidad de los peloteros y la cantera local.

En la actualidad cada vez son menos los fanáticos que van al estadio Parral, repito los que no van por falta de recursos, los comprendo, pero hay otro sector que si tiene poder adquisitivo y critica, critica cualquier detalle en torno a los Mineros, son los principales anti promotores de nuestro glorioso equipo, afortunadamente en los últimos diez, quince años les han tapado la boca con títulos a granel, con enjundia, con carácter, peleando contra todos, no es un falso sentimiento cuando afirmamos que la Cuarta Zona siempre tiene que remar contra directivos, contra convocatoria, contra ampáyer, contra porra enemiga, contra su propia afición, contra todo y aun así tenemos en nuestras vitrinas 27 trofeos.

En Parral queremos espectáculos sin que nos cueste, como cuando Juan Gabriel se presentó en el lecho del Rio Parral, somos tacaños en el terruño y esplendidos fuera de la Capital del Mundo, Si seguimos sin apoyar a los Mineros, los que podemos (subrayo: podemos) ante los precios más bajos de todo el Estatal, llegará el momento que el beisbol nos alcance y nos diga: “No hay patrocinador que aguante esta nomina con estas entradas y por consecuencia no seamos competitivos”.

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