Pipo El Sordo 7 Julio 2018

Pipo El Sordo 7 Julio 2018

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo va  apurado a El Sol de Parral y para llegar más rápido toma la vialidad del rio a la altura del vado de la Libertad, sus pasos son largos y sincronizados, tiene un compromiso más tarde con Valentina y aún tiene pendientes que atender en el periódico, al llegar a los escalones del Puente Mena observa con atención a dos señores, uno de ellos está en evidente estado de ebriedad, llorando a moco tendido: “Nos ganaron de la forma más humillante que podemos imaginar, no ganamos ni una sola diputación federal,  no hay senadurías, nomás vamos a tener dos diputados en el congreso del estado, perdimos las principales ciudades…”, “Está bien pero no es motivo para que agarre la borrachera, ya pasaron seis días,  ya párele!”, son Paladio y Sisoes, priistas que lamentan los resultados de las pasadas elecciones nacionales.

Paladio que no concibe más que bajo los influjos del alcohol la derrota de su partido, vuelve con las palabras entrecortadas su desahogo: “Que vamos hacer, nunca habíamos perdido nuestro Distrito Federal, para la Presidencia Municipal nunca nos habían ganado por tan altísimo margen, que vamos hacer?…”, pregunta alcoholizado Paladio ante un  Sisoes que no encuentra como confortarlo, conoce los antecedentes de su amigo en desgracia, priista de corazón, militante de vocación, siempre dispuesto a participar, jamás en su vida había ocupado un puesto de elección popular, sin embargo había representado al partido como funcionario de casilla, como jefe seccional, ahora esta desecho por lo acontecido el 1 de Julio.

Tratando de encontrar las palabras adecuadas, Sisoes apunta con la esperanza de que cuando recupere la conciencia Paladio recuerde lo que está a punto de decirle: “En primer lugar lo primero que tienen que hacer en la Ortiz Mena, en todo el estado, en todo el país, es expulsar del partido a todos los que han llevado al tricolor a este punto… si no logran depurar a los dirigentes, a los miembros que han tenido en el pasado señalamientos de corrupción, el PRI va a seguir siendo objeto de la desaprobación popular… me podrá decir que al paso del tiempo esto se va a olvidar, que los actuales directivos en un afán de suicidio político se van a querer perpetuar en la dirigencia, tomando al partido como una franquicia personal…”

Sisoes agarra del brazo a Paladio para recomponer su figura que parece un muñeco deshilachado para luego continuar: “ Si no toman el toro por los cuernos y dejan las apariencias para mejores épocas, lo único que van a hacer es llevarlo a usted y a todos aquellos militantes honestos a dejar de ser una opción electoral, en el futuro se podrán convertir en un ente político que cambie de nombre, habrá desbandada de líderes que ante los recursos públicos que se otorgan a los partidos, traten de construir un nuevo partido, al tener el registro van a volver a las andadas y usted ya no se va a emborrachar por su partido, lo vera con nostalgia, como un PRI que creo con acierto la mayoría de las instituciones que rigen la vida del país actualmente y ahora ante los pillos que lo tienen secuestrado es tan solo un guiñapo, que se desdibuja en su esencia, que es una agencia de empleos que vende candidaturas, otorga concesiones a cambio de votos, se desvirtúa en su vocación social y termina desapareciendo”.

Pipo no sabe si continuar su camino o seguir escuchando el discurso de Sisoes, opta por quedarse: “Me podrá decir que es imposible que desaparezca… efectivamente no va a desaparecer, tiene un activo ancestral, pero ante la apatía de militantes como usted,  que no tienen más que la disciplina institucional de obedecer lo que la cúpula les dicte, lo que va a pasar es que la pandilla que actualmente dirige al PRI, ya sea a nivel local, estatal o nacional, va a tomar las riendas del partido como un negocio familiar, el PRI se va a convertir en una piltrafa como se ha convertido el Partido Verde o el Partido del Trabajo y demás partidos balines del espectro político”, ante la cascada de argumentos de Sisoes, Paladio como que empieza a recuperar por momentos la sensatez para luego ser golpeado por una onda de deliriums tremens anticipado, Pipo ya no tiene espacio para más y sale disparado a El Sol.

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