El Gorra De Hule En La Mina La Prieta.”

Por Manuel Armendariz Chavez
“Una leyenda de Hidalgo del Parral, Chih…
El Gorra De Hule En La Mina La Prieta.”

“A veces la Historia se convierte en leyenda, y otras, una leyenda se convierte en la Historia oficial.”
Gustavo Urquiza Valdez, escritor parralense.

Las leyendas forman parte integral y hasta es posible decir que imprescindible de un pueblo con Tradición. Parral, por supuesto, no sería la excepción que rompiera la regla. Muy al contrario, sus calles están llenas de recuerdos y hechos del pasado que se calcan en el presente haciéndonos recordar a los parralenses que somos consecuencia de una Historia viva.
No pasemos por alto el indubitable hecho de que este terruño fue uno de los enclaves mineros de más prestigio enla NuevaVizcaya.Y aquí comienza un repertorio de leyendas que entremezcladas forman una muy compacta, cuyo inicio se remonta al año de Mil Seiscientos Treinta y Uno.
Quienes hemos tenido la fortuna de auscultar en el Archivo Histórico Municipal de esta ciudad, nos hemos topado con anécdotas que datan del Siglo XV!!. Dichosamente estoy

La primera leyenda que nuestros antepasados hicieron pasar de generación en generación, fue que a cada zapapico que un español daba sobre alguna piedra, de ésta brotaba plata líquida, la cuál, para ser sinceros no existe en el Medio Natural.
El alférez Juan Rangel de Viezma, fundador oficial de nuestro augusto pueblo, se supone, se cuenta, que bautizó a la mina “La negrita”, “La prieta” por una mujer indígena de la que se enamoró fervorosamente. Historia muy similar a la de Cortés y la Malinche.Y de esta mina nació una leyenda con tintes fantasmagóricos: “Gorra de hule”.

Se supone que este ser espectral hacía sus apariciones cada vez que ocurriría un siniestro en las entrañas de la emblemática mina parralense. Al parecer muchos fueron los avistamientos de tal personaje y que ayudaron a salvar vidas.
El “Se dice…”, el “Se cuenta…” y el “Se supone…”, constituyen frases de introducción que no falta en ninguna leyenda. Es por ello que prefiero marcar la diferencia.
Se cree que “Gorra de hule” fue un minero que existió allá por finales de la década de los Veintes del siglo pasado…o tal vez de los treintas. Éstos son los riesgos de una leyenda: nada es exacto.
En el lado izquierdo de su gorra de minero llevaba escrita la sentencia “Viva mi desgracia”. En el turno diurno de aquellos años salía directo de los jales de mina hacia las cantinas más cercanas. Fue en una de esas veleidades o negligencias, que dejó una especie de barreno a punto de encender. Y así fue, costándole la vida a él y a cuatro de sus compañeros.
Como castigo se le impuso viajar por los tiros de mina y otros caminos subterráneos vaticinando las inevitables catástrofes para que los trabajadores tuvieran una oportunidad de salvarse. Lo primero que se percibía era un viento helado y después se veía a lo lejos una luz tenue de una lámpara de aceite, para finalmente escucharse un escalofriante alarido.

Los mineros se salvaban y asunto arreglado. No se olvide que es una leyenda. Una de las muchas que nos ofrece el antiguo Saint Joseph, ahora Hidalgo del Parral, Chihuahua.

 

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