Pipo El Sordo 14 Julio 2018

Pipo El Sordo 14 Julio 2018

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo deambula por la Jesús García, le quedan pocos ejemplares y ya está cansado de dar vueltas sin poder acabar con su dotación diaria, por lo que decide meterse a una cantina probando su suerte antes de que el calor lo abrume más, al entrar los olores le inundan sus sentidos, huele a aserrín que esta esparcido por debajo de los bancos que rodean la barra, hay sudor en el ambiente, platicas que parecen susurros, hay un grupo que sobresale de todos por su cantidad y a ellos se dirige, al verlo llegar todos con sus cabezas le dan una señal de negación, cuando estaba a punto de dar la vuelta sale del baño, un personaje con ademanes femeninos, viene garboso a reincorporarse al grupo, a Pipo le llama la atención porque desentona en la mesa.

Es Jesida que agitando las manos se dirige a Pipo: “Traes uno de quinientos?”, Pipo trastabilla en sus pensamientos, no cree que se dirija a él, es evidente que nunca había está en una situación similar, tímidamente contesta: “No”, “Hay Mi’ Jo no traes porque no quieres!”, Jesida se acerca con sus dedos meneándolos a la mejilla izquierda de Pipo, los que rodean la mesa sueltan la carcajada, es más que singular el cortejo de Jesida sobre Pipo, Miropo sale al paso a defender a Pipo, “Déjalo él no es para ti”, Jesida es el centro de atracción de la tertulia, sin ser homosexual le gusta asumir el rol para divertirse a costa de los demás, con ojos saltones busca una nueva víctima y toma por sorpresa a Turavio: “Ya ves que el hombre ya llego a la luna?”, el cuestionado rápidamente responde: “ Si”, “Y tú crees que un hombre pueda llegar amarte?”, Turavio cae en la trampa: “Pues si ahora está muy avanzada la tecnología”, “Y tú crees que yo pueda ser ese hombre?”, tarde se da cuenta Turavio de su error al oír las carcajadas de sus  compañeros de borrachera, Pipo festeja en silencio.

Jesida siente que es el centro de atención y continua con su espectáculo: “Saben que yo era un macho probado, probé y no me gustó, así que volví a probar y no me gustó así llevo veinte años probando y todavía no me gusta”, nuevamente sueltan la risa, uno de ellos se le sueltan las lágrimas, siente un dolor de estómago, Pipo no es ajeno a la situación y se olvida de su intención al entrar al bar, Jesida suelta otro chiste: “Van dos homosexuales en un coche convertible y uno le dice al otro: “Lalo la lona!”, el otro responde juguetón: “ Pepe pepona!”,  “ Lalo la lona!”, “ Pepe pepona!”, “Lalo, la lona imbécil, está empezando a llover”, el énfasis, la gesticulación, el tono de voz que Jesida imprime provoca risas que llegan hasta Pipo como una alegre ocurrencia.

Jesida está encarrilada y su creatividad lo impulsa nuevamente: “El otro día llegue a la cantina y pedí dos copas, una para el placer y otra para la pena, Miropo el cantinero intrigado me dijo: “Mira o tomas por el placer o por la pena pero no por los dos juntos”,  yo le dije que mi caso era especial: “Mira mi caso es muy especial”, “Bueno si me lo cuentas te doy las dos copas”, responde el cantinero”, “Mira yo tengo un perro precioso, un gran danés, grande, el perro usualmente se baña conmigo, resulta que el otro día mientras nos bañábamos, se me cayó el jabón, cuando me agache a recogerlo que el perro me alcanza por detrás”, “Bueno -dice Miropo- esa es la pena”, “No, ese es el placer, la pena es que me llevo arrastrando cuatro cuadras”, sobra decir  las carcajadas que provoca, Pipo está más que divertido y espera el siguiente.

“El otro día que un estúpido me dice la Química, van a ustedes a creer?”, Jesida suelta la pregunta a todos, Esdrato apresurado para seguir riéndose pregunta porque?, “Que porque no tenía nada de físico… estúpido”, la comicidad de Jesida es más que buena, Gualberto en agradecimiento por el ambiente que reina, llama al cantinero y brinda una ronda para todos, en eso Jesida voltea a ver a Pipo, quien al verlo sale despavorido, no quiere pasar por la misma situación y emprende la graciosa huida.

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