Don Ignacio Trelles figura de Cruz Azul cumplió 102 años

Violeta Alva | ESTO

Si hay que hablar de un referente y figura de Cruz Azul ése es Don Ignacio Trelles.


El ex estratega cumplió ayer 102 años, es sin duda uno de los grandes personajes en la historia de La Máquina de Cruz Azul.

 Su carrera como futbolista duró poco más de 10 años, entre 1934 y 1948. Debutó con el Atlante, equipo con el que levantó tres títulos de Liga y uno de Copa. Después pasó a las filas de América, donde tuvo que pelear por un puesto titular; más tarde jugó con el Monterrey, Vikings de Chicago, y regresó con los Potros, donde se retiró debido a una fractura de tibia y peroné.

Sin embargo, su ilusión por mantenerse dentro del mundo del futbol fue más allá de hacerlo dentro de las canchas.

Nunca le gustó la escuela, pero su pasión por la pelota era más grande y después de colgar los botines regresó a las aulas para tomar un curso de entrenador.

En 1950 debutó como estratega y pasó a la historia por ser el técnico más ganador de la Primera División de México, con 15 títulos. Su primera experiencia se dio con el Atlético Zacatepec, equipo al que ascendió al máximo circuito en el primer torneo que dririgiò.

Tres años después dirigió al Club Marte, conjunto con el que consiguió su primer título como DT.

Un año después regresó con los cañeros, equipo que lo catapultó como uno de los mejores estrategas de la historia. Con los morelenses ganó dos títulos, los únicos que tiene el equipo a la fecha; además de conseguir dos Campeón de Campeones y dos más de Copa.

Después partió a Toluca. Con los escarlatas, en la década de los 60, obtuvo dos campeonatos de Liga y dos más de Campeón de Campeones; además de un título de Concacaf Liga de Campeones.

La década siguiente arribó a La Máquina. Con el equipo de sus amores, Don Nacho sumó un bicampeonato de Liga, en las temporadas 1978-1979 y 1979-1980.

El campeonato número 15 que logró fue con Atlante, en 1983, cuando ganó la Concacaf Liga de Campeones.

Su último partido como estratega se dio en 1991al frente de Puebla y se retiró después de caer en la semifinal ante Pumas.

Tras decir adiós al banquillo, Don Nacho se convirtió en visitante asiduo a los entrenamientos de La Noria. Cada martes, acudía a ver los entrenamientos de La Máquina, primero por su cuenta y después con ayuda del club, que enviaba una camioneta a su casa. Vestido con el pants del club, miraba con atención y de repente soltaba alguna recomendación al técnico en turno. Lo trae en la sangre y era inevitable no hacerlo.

Hoy las visitas son menos frecuentes. La edad lo alcanzó y aunque físicamente no esté tan cerca de los cementeros como a él le gustaría, seguramente está al pendiente de ellos, como lo hizo desde que dirigió su primer entrenamiento celeste.

EN EL TRICOLOR

Don Nacho se convirtió en uno de los estrategas con mayor prestigio dentro del futbol mexicano, logro que lo llevó a dirigir a la Selección en dos Mundiales.

Durante el Mundial de Chile 1962, el conjunto nacional obtuvo su primera victoria. Además, estuvo al frente de la Selección durante Inglaterra 1966 y los Olímpicos de Tokio 1964 y México 1968.

1 Comentario

  1. Durante un partido del Cruz Azul, no recuerdo fecha, cual o contra quien, don Nacho al ver abrumado a su equipo y con la inminencia del empate, no dudo en levantarse del banquillo, para caminar dentro de la cancha levantando la mano aparentando dar instrucciones, ya muy dentro del terreno el arbitro detuvo el juego y sé acerco al señor que siempre enarbolaba una aurea de respeto, él sabiendo contar con todo ello, todavía pareció narrarle hasta anécdotas al juez, hasta ser notificado de su expulsión de las instalaciones. Aparentemente resignado, inicio la retirada denotando su andar lento y paso incierto debido a la huella de huesos mal acomodados después de una fractura. En fin, aún fuera de la cancha, seguía demorando su salida, hasta que por fin y hasta que por fin se reanudo el juego. Los rivales ya no volvieron a recuperar la iniciativa, entonces sé comprendió lo que el Sr. Trelles inicio — quitarle el ritmo al rival.

    Gracias Ricardo.

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