Síndrome aborigen

Sindrome aborigen

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

A través de los últimos años los Indios de Juárez han mostrado novenas que en el papel se ven superiores a los Mineros de Parral, su poderío económico le da la oportunidad de armar trabucos con peloteros de los rincones más alejados del país, se dan el lujo de llamar a gente profesional para que los dirija, han jalado talento extranjero con raíces mexicanas, sin embargo concretamente a la hora de enfrentar a los Mineros, aparece el síndrome aborigen que los detiene a jalar el gatillo y eliminar, ganar a Parral.

El tercero de la serie es un ejemplo fiel y original de lo que ha sucedido en los últimos años, la potencia de los Indios desde la primera entrada se mostró tal y como es, amenazando a Leonel Martinez que se metió en problemas y afortunadamente salió ileso, pero en la segunda entrada viene un HR de Sígala, en el ambiente del Coloso de Los Linderos flotaba un ambiente denso a pesar del agradable viento que llegaba de la sierra de los azules, se percibía que el equipo que cometiera el primer error provocaría emocionalmente la caída del rival, ese pecado que catapulta lo hizo Parral en la cuarta para un rallye de cuatro para los de la reservación india, el ultimo out es una línea que le pega a Leonel en la mano de lanzar y ya no puede ser efectivo en la quinta, en las gradas no se veía por donde la Cuarta Zona podría pegarle a Miranda que lanzaba pelota de un hit.

El castillo que construían los Indios para evitar que el General Custer llegara a derrumbarlo, resulto ser de naipes, cuando con la casa llena El Cano Jimenez conecta hit al central y el jardinero se deja colar y se vacia la casa, ahí se escribió la historia, toda la concentración de Toro Sentado y Caballo Loco se va a los suelos, la ilusión de los fanáticos renace al intuir el resquebrajamiento mental de un excelente equipo que hacia su interior expresaban: “No podemos cometer errores ante los Mineros so pena de ser derrotados”, el timón del antiguo Paso del Norte, creo que se apresura al sacar a Miranda, el clasificado profesional no tiene la culpa del error en el central, con dos hits lo saca con una mueca de descontento del inicialista, para que empiece la algarabía minera.

Y así fue solo fue cuestión de tiempo para que en el terreno de juego esa fractura mental de los comandados por Marcelo Juárez se hiciera patente: en la séptima en la fatídica, aparecen los duendes en el terreno de juego, en toque de Hugo mal tiro a tercera para llenar la base, pifia del short, errores de cabeza, errores en la selección de lanzamientos para que Guereca y sus secuaces hilvanaran cinco carreras, suficientes para una victoria de 8 a 5 sobre Juárez.

Marcelo quiere recuperar el instinto indígena y los reúne en el dogout, tiene dos entradas para devolver el golpe, pero es inútil, la mente de los aborígenes está agotada: “Que tenemos que hacer para que no nos pase esto?”, ya están derrotados, solo falta que el depredador se acerque a la presa y la devore, Parral gana como sabe hacerlo taladrando el juicio de su oponente.

Solo basta saber la historia del cuarto, podrá Marcelo ser la baraja de reyes que le dé un vuelco al síndrome aborigen?, podrá volver la serie a Juárez?, la respuesta es sencilla deben ganar o seguir bajo la jefatura minera.

 

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