Costoso y frustrante, producir talento mexicano para Grandes Ligas

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Desarrollar a un pelotero mexicano con la intención de que se convierta en un prospecto para un club de Grandes Ligas (MLB) requiere de una labor titánica que implica la inversión de entre 16 y 28 millones de pesos anuales para atender a unos 40 o 50 jugadores, sin la garantía de que serán comprados y mucho menos de que debutarán y consolidarán una carrera en la mejor liga de beisbol del mundo.

Las cifras proporcionadas por los equipos Toros de Tijuana, Acereros de Monclova y Diablos Rojos del México, tres de los clubes que más desarrollan jugadores en el país, indican que la inversión promedio en un pelotero que se firma entre los 13 y 14 años para tratar de venderlo como prospecto a los 16 o 17 asciende a 434 mil 600 pesos.

Los recursos cubren la operación de sus propias academias, el financiamiento del que tiene la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) en El Carmen, Monterrey, la alimentación de los jugadores, vivienda en casas u hoteles, viáticos, boletos de avión, entrenadores, médicos, trainers (masajista o fisiatra), seguros médicos, becas, bonos por firma y material deportivo, entre otros rubros.

El presidente de Diablos Rojos del México, Othón Díaz, revela que desde hace casi nueve años que nació la Academia Alfredo Harp Helú (AHH), ubicada en Oaxaca, anualmente se han invertido 25 millones de pesos en promedio.

En ese lapso han desarrollado 700 jugadores, de los cuales 90 fueron vendidos como prospectos, pero sólo cinco (Luis Cessa, Giovanny Gallegos, Roberto Osuna, Julio César y Luis Urías) han debutado en la MLB, es decir, la probabilidad de éxito de los firmados es de 5.5%.

En promedio, cada uno de esos 700 peloteros le costó a Diablos Rojos 321 mil 428 pesos y entre tres y cuatro años de preparación. Quienes no fueron vendidos están en la Liga Norte de México (LNM), en la Liga Invernal Mexicana (LIM) o en las filas de Diablos Rojos o Guerreros de Oaxaca. Otros fueron vendidos a equipos de la LMB.

Díaz explica que la venta de prospectos representa pérdidas para su organización. Pone como ejemplo 2016, año en el que entre Diablos Rojos y Guerreros invirtieron 28.2 millones de dólares; 17 peloteros se convirtieron en prospectos y su venta representó ingresos brutos por 22 millones 55 mil dólares. Después de pagar a cada jugador el porcentaje del bono correspondiente la utilidad quedó en 1 millón 88 mil dólares, alrededor de 21.7 millones de pesos.

“Mi déficit fue de 6.4 millones de pesos. No sólo no ganamos, perdemos por desarrollar jugadores”, lamenta el directivo.

Por la venta bruta de los jugadores, el club calculó ingresos por 2 millones 55 mil dólares.  El pelotero que se vendió a mayor precio fue de 875 mil dólares, otros cinco fueron comprados en 100 mil dólares, uno en 70 mil, otro en 60 mil y los restantes en 50 mil.

Los bonos que el equipo pagó fueron desde 25% (a nueve jugadores), pasando por 35% (a uno), 50% (a seis) hasta 55% (para el más caro). Según Díaz, 80% de los peloteros que venden están por debajo de los 50 mil dólares. El otro 20% rebasa los 100 mil dólares.  En los últimos años las mejores ventas han sido las de Tirso Ornelas (a San Diego) por 1.2 millones y Roberto Osuna (a Toronto) por 1.6 millones.

Los 28 millones mencionados se usaron para pagar 20 scouts (2.5 millones de pesos de Diablos y 310 mil de Guerreros), los gastos en la AHH de Oaxaca (1.4 millones y 587 mil, respectivamente por club), los de la Academia de la LMB (2.7 y 2.4 millones), la LIM (7.4 millones y 986 mil) y para la operación del club Marineros de Ensenada en la LNM (570 mil y 242 mil). Sólo el funcionamiento de la AHH costó 9 millones de pesos adicionales.

Por esta razón, destaca Othón Díaz, es inviable la instrucción que las Grandes Ligas han dado a los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol: si quieren seguir vendiendo peloteros, tendrán que entregar 75% del bono de firma al jugar y sólo 25% será para el club. Lo mismo le exigió a la Liga de Japón, la cual, en cambio, aceptó sin alegar.

El rompimiento

Históricamente, los equipos de la LMB han pagado a los jugadores sólo la cuarta parte del dinero proveniente de su contratación con un equipo de la MLB. Desde junio pasado, la MLB prohibió a sus 30 clubes que compren jugadores a las organizaciones mexicanas. En un memorándum interno, explicó a sus afiliados que detectó actos de “fraude” y “corrupción” en la compra-venta de jugadores.

Aunque el documento no precisa datos, como nombres de equipos y directivos, el caso que desencadenó la decisión fue la venta del pitcher mazatleco Luis El Caballito Heredia, por quien los Piratas de Pittsburgh pagaron 2.6 millones de pesos en 2010.

El pelotero fue vendido a los 16 años por los extintos Rojos del Águila de Veracruz (hoy Tecolotes de los Dos Laredos) –que jamás invirtieron en su desarrollo– y el jugador recibió 750 mil dólares. En 2017, Pittsburgh despidió a su director de scouteo para América Latina, René Gayo, porque una investigación de la MLB arrojó que compró al jugador a sobreprecio y mediante un soborno.

Heredia, de 24 años, se convirtió en agente libre en 2017. Los siete años que estuvo en Estados Unidos los pasó en la Liga Rookie, en Clase A y AA. Las lesiones también mermaron su rendimiento. Su desempeño no correspondió con las expectativas.

En estas condiciones de ruptura entre la MLB y la LMB, el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció la creación de academias regionales (entre 10 y 12) para desarrollar a niños desde los 13 años como prospectos.

Para tal fin, el político tabasqueño formó un comité que integran exjugadores mexicanos de la LMB (Jesús Ríos, Fernando Remes, Alfredo Ortiz, Martín Terrazas, Rubén Esquivias y Narciso Thompson) y de la MLB (Adrián y Édgar González y Juan Gabriel Castro). Ellos, junto con la próxima directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Ana Guevara, diseñarán el proyecto que pretende que el beisbol esté en las escuelas públicas, así como en las academias donde entrenarán y al mismo tiempo estudiarán para ser profesores de educación física.

La idea de López Obrador es aumentar la presencia de jugadores mexicanos en la MLB que se ha reducido. En 2018 iniciaron 15 peloteros y por estos días sólo quedan 12 (Adrián González, Fernando Salas y Jaime García fueron dejados en libertad). El año en el que más mexicanos jugaron simultáneamente fue 2003, con 23.

Desde que en 1933 llegó el primer pelotero mexicano a las Grandes Ligas (Melo Almada), 131 jugadores (79 pitchers y 52 de posición) han debutado en EU. El más reciente caso es el del infielder Luis Urías, quien apenas el 28 de agosto firmó con San Diego.

Entre otras condiciones que la MLB está pidiendo a la LMB es que los jugadores se conviertan en agentes libres cuando cumplan seis años de servicio y 25 años de edad. Este esquema eliminaría los “derechos de retorno”, es decir, cuando un equipo mexicano vende un jugador, a su regreso al país debe reportarse con ese mismo club.

Díaz explica que los “derechos de retorno” permiten recuperar parte de la inversión porque el pelotero regresa más desarrollado a la cantera. “Sin embargo, los siete extranjeros (con los que está permitido que un equipo juegue) y la contratación libre de jugadores con doble nacionalidad, quienes suelen ser más maduros y competitivos que los que regresan a los 21 años, puede traer consecuencias: cada vez habrá menos jugadores nacidos en México en los equipos”.

“Somos maquiladores”

En los cuatro años que Toros de Tijuana ha jugado en la LMB ha invertido 54.5 millones de pesos en el desarrollo de peloteros, de los cuales 7.1 millones los ha designado a pagar bonos que van desde los 50 mil pesos hasta 1.5 millones para que los jugadores firmen con su organización.  Otros 600 mil pesos han servido para pagar las becas mensuales de entre 3 mil y 18 mil pesos que les dan mientras los peloteros se están preparando.

En ese periodo, el club ha vendido a equipos de la MLB a 29 jugadores por los cuales tuvo una ganancia de 2.4 millones de dólares (42 millones de pesos) después de haber pagado en bonos 2.1 millones de dólares.

El jugador de mayor valor que Tijuana vendió fue José María Albertos en 1.6 millones de dólares. A él le dio 75% de esa cantidad. Otro pelotero se vendió en medio millón de dólares y dos más en 400 mil dólares cada uno.

Otros jugadores fueron cedidos por 160 mil dólares, 150 mil, 130 mil, 115 mil, 90 mil, 80 mil, 75 mil, tres más por 60 mil cada uno, dos por 50 mil cada uno, tres por 40 mil cada uno, otro por 35 mil, otros cinco peloteros fueron cedidos por 30 mil dólares cada uno y otros dos casos fueron por 27 mil 500 y 20 mil dólares, respectivamente.

Por esas cantidades, Tijuana pagó ocho bonos de 25%, 13 de 50%, dos de 40%, dos de 30%, uno de 35%, dos de 33% y uno de 30%.

“Esto derriba el mito de que nos quedamos siempre con 75% del dinero que pagan los equipos por los peloteros. La MLB puede verificar esto. Los jugadores ya son suyos y les puede preguntar”, dice el dueño de los Toros, Alejandro Uribe.

De acuerdo con la información proporcionada, Toros tuvo una pérdida de 11.7 millones de pesos. En estos cuatro años ha desarrollado a 99 jugadores, 61 que aún están siendo preparados y 38 que ya son prospectos. Hay nueve talentos que están listos desde el 2 de julio pasado para ser vendidos. No obstante, la prohibición de la MLB impidió sus traspasos.

En promedio, en cada uno de esos 99 jugadores de la Academia de Toros de Tijuana se han invertido 548 mil pesos; 38% de esos jugadores se convirtió en prospecto. Como ninguno de ellos ha llegado a la MLB, el porcentaje de éxito de las firmas es cero.

“Nuestro modelo de negocio es formar jugadores para vender y para que jueguen con nosotros. De algunos esperamos a que vuelvan del sistema de desarrollo de la MLB más preparados. Si yo salgo con números rojos, los equipos que venden menos están peor porque, aunque inviertan 5 o 6 millones, no aspiran a tener ningún ingreso.

“Yo aspiro a salir tablas, no tan raspado y que los clubes de la MLB paguen algo justo porque ellos son los que le ponen el precio al jugador. Ningún club de la LMB se ha hecho rico por desarrollar y vender peloteros”, detalla Uribe.

Sólo en 2018, la directiva de Toros gastó 15.6 millones de pesos:  9.7 millones en las academias de Tijuana y Monterrey, 1.7 en scouteo, tres en la LNM y 1.1 en la LIM.

“Funcionamos como maquila barata para los equipos de la MLB. Ellos vienen por lo más granado. Si invierten aquí en buscar talento les va a costar 3 o 4 millones de dólares. Para tener mejores resultados ellos ya vienen por la calidad que nosotros detectamos”, expone el directivo tijuanense.

En 2018, en la Minor League Baseball (MiLB), el sistema donde los equipos de la MLB desarrollan a sus peloteros, 165 mexicanos han participado desde el nivel de novatos (Liga Dominicana de Verano) hasta la categoría AAA, el escalón previo a las Grandes Ligas.

Desgaste

Además de Diablos Rojos y Toros, otros equipos que desarrollan peloteros en sus propias academias son Leones de Yucatán y los Acereros de Monclova. Los Leones, en la Academia de Beisbol del Pacífico, localizada en Mazatlán, cuyos dueños son los hermanos Erick y Juan José Arellano Hernández, han invertido 5.5 millones de dólares desde que abrió sus puertas en septiembre de 2016.

La Academia Gerardo Benavides Luna –de los Acereros– nació formalmente en febrero de 2017, pero desde hace dos años y medio el Grupo Industrial Monclova (también dueño de Pericos de Puebla) ha desarrollado peloteros. En ese periodo han vendido nueve jugadores a equipos de la LMB por quienes recibieron entre 30 mil y 150 mil dólares. A su vez, pagaron a los peloteros 30% de esas cantidades.

Monclova tiene 13 peloteros más, listos y esperando a que la MLB y LMB alcancen un acuerdo que reactive la compra-venta.

En su academia, el dueño de Acereros y Pericos, el empresario Gerardo Benavides Pape, ha invertido en desarrollo de talentos unos 40 millones de pesos, cerca de 16 millones anuales que cubren los gastos de los entre 40 y 45 muchachos que entrenan en sus instalaciones y los de otros 30 a 35 que tienen en la Academia de la LMB.

“No sabemos con exactitud lo que nos cuesta cada pelotero porque los firmamos, unos duran un mes o dos y se van, y tenemos que traer otros. Es un riesgo lo que hacemos porque no sabemos si vamos a venderlos o no. Con la propuesta de la MLB necesito vender tres veces más para salir con los mismos números de 2017. Los dueños no están locos para perder tanto dinero. Cualquier dueño se va a cansar. Eso preocupa”, alega José Meléndez, director de beisbol de Grupo Industrial Monclova.

Meléndez espera que en máximo cinco años ya hayan desarrollado suficiente talento que pueda ser la base de sus equipos, para no tener que contratar a tantos extranjeros o jugadores de doble nacionalidad provenientes de Estados Unidos. En este momento, dice, no pueden competir con los clubes que llevan años desarrollando.

Por eso ve con buenos ojos la propuesta de López Obrador para que los clubes de la LMB también participen en el proyecto poniendo a disposición de niños y jóvenes su infraestructura y experiencia.

“Muchos no entienden las inversiones fuertes que hacemos por desarrollar a los peloteros y sostener el beisbol profesional en México. Ojalá que el presidente nos escuche y nos conozca porque muchos de los muchachos que él quiere desarrollar tendrán como su fuente de trabajo natural a la LMB”, añade Meléndez.

Los directivos de los clubes de la LMB, en general, han manifestado su beneplácito por el proyecto de López Obrador porque fomentará la práctica del beisbol, para masificarlo y como parte de la activación física, pero también porque se traducirá en mayor afición y presencia del beisbol en el país.

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