Pipo El Sordo 1 Diciembre 2018

Pipo El Sordo 1 Diciembre 2018

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo va inquieto al Callejón Guerrero, tiene dudas políticas y que mejor que consultarlas con su mentor anónimo: Arnulfo, antiguo catedrático de la UNAM, ex combatiente del Ejército Sandinista de Liberación Nacional en la década de los 70’s, ahora jubilado y ajeno a cualquier militancia partidista, “Pedro, como te va… me imagino que tu visita tiene una razón periodística”, sentencia el parralense amante de las letras de Carlos Montemayor.

Después de prepararse un calientito café de origen colombiano, disfrutarlo oyendo a Pablo Milanés:” Yo pisaré las calles nuevamente, De lo que fue Santiago ensangrentada, Y en una hermosa plaza liberada, Me detendré a llorar por los ausentes”, Arnulfo invita a disipar las dudas que trae consigo Pipo:” Que pasa con el López Obrador de los últimos 18 años y el Presidente Electo, dentro de unas horas constitucional?”, el ex compañero del Comandante Cero en Nicaragua, trata de contestar pausadamente: “En el 2006 y en el 2012, cuando vino a Parral, López Obrador dio su mitin arriba de un tráiler improvisado como escenario, con un megáfono y cuando mucho con unos 300, 400 asistentes, ahora en el 2018, no me sorprendió ver el estacionamiento del rio lleno de camiones, con acarreados, con tarahumaras, con un templete digno de un cantante de primera línea, me provoco una suspicacia de quien o quienes a lo largo y ancho de su campaña estaban sufragando tal cantidad de recursos”, Arnulfo le da un sorbo al café, quiere sopesar las palabras para que Pipo tenga el panorama más claro.

“López Obrador, aprendió la lección, solo no podía ganar y era su última oportunidad… simplemente hizo una alianza con todos aquellos empresarios que en los últimos 30 o más años, veían a los Slim, a los Azcárraga, a los Salinas de Gortari, hartarse de dinero a costa del erario público, hizo una alianza con todos los chivos expiatorios del sistema que también se enriquecieron y después fueron perseguidos o encarcelados, vendió su alma para ser Presidente de la Republica… ya no hay ideologías políticas, en Morena no saben quién fue: Carlos Marx,  en el PAN no saben quién fue Gómez Morín, en el PRI no saben del Partido Nacional Revolucionario, en la actualidad solo hay mercenarios de la política, que quieren el poder a toda costa, no hay una visión de estado, hay rencores políticos, hay concertaciones”, Pipo nota una coraje reprimido en Arnulfo que estuvo dispuesto a dar su vida por sus ideales en un país extranjero.

“El país ha tenido grandes presidentes estadistas: Juárez tuvo la visión de separar la iglesia del estado, Cárdenas nos dio soberanía a través del petróleo… más allá de todas las encrucijadas que hay en su mente, más allá de los pactos que hizo y que ahora están saliendo a flor de piel, no veo en López Obrador una visión de estado, está divagando, primero nos ofrece combatir la corrupción, ahora nos ofrece perdón y olvido…no podemos crecer sin la autocrítica, sin que nos veamos en el espejo, en una Presidencia de la Republica no opera la clásica frase del mexicano: “Borrón y cuenta nueva”, en Argentina se alcanzó una verdad a través de las Madres de la Plaza de Mayo en torno a los desaparecidos de la dictadura de Videla, aquí en México no podemos llegar a una verdad de Tlatelolco 68, hasta Brasil llevo a juicio a Lula da Silva”, Pipo ve una pasión en las palabras de Arnulfo, reclutado en el 76 en los pasillos de la UNAM para combatir a la dictadura de Somoza.

“Los 30 millones de mexicanos que votaron por López Obrador, deben tener un peso específico y no veo respeto para ese voto, mi gran sospecha poco a poco se está confirmando: López Obrador iba a ganar, pero ese triunfo no iba a ser más que un cambio en el sabor del atole con el dedo… tanta consulta para qué?, el 1 de Julio el pueblo de México le dio el poder para ejercerlo, López Obrador va a terminar como Poncio Pilatos cuando fracase: lavándose las manos y mientras tanto el país a nivel mundial se va a seguir rezagándose, sin una visión de estado ante el cambio climático, ante las nuevas energías, ante el futuro”, termina Arnulfo para luego dirigirse al reproductor de CD’s y poner a Milanés otra vez: “La vida no vale nada, Si en fin lo que me rodea, No puedo cambiar cual fuera, Lo que tengo y que me ampara”.

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