El Real Madrid – Barcelona de béisbol o todo lo que el fútbol arrasó en España

CHRISTIAN GINER

Los clubes de fútbol no siempre han sido organizaciones dedicadas única y exclusivamente al deporte rey. Durante el siglo XX, antes y después de la Guerra Civil, miles de hombres y mujeres compitieron en diferentes modalidades con el escudo de su equipo de balompié bordado en el pecho. Eran otros tiempos y las entidades deportivas apostaban por estrategias multidisciplinares con las que expandir su marca a un público más amplio.

No fue hasta que el fútbol empezó a cobrar relativa importancia como instrumento político y propagandístico durante el franquismo, especialmente con los éxitos de la Selección española, que el panorama dio un vuelco. Así, por falta de rentabilidad económica y escaso apoyo institucional, numerosas secciones fueron echando el cierre ante el boyante mercado futbolístico, ya internacional, que demandaba inversiones a todos los niveles.

Al mismo tiempo que el fútbol pasaba de los campos de tierra a los grandes estadios, el resto de deportes sufría un forzoso retroceso hasta el olvido. La gimnasia, la natación, la halterofilia, el boxeo, el tenis y otras tantas actividades que se habían labrado un prestigio en el seno de muchos clubes, compartiendo espacio con el cuero, desaparecieron de la noche a la mañana, dejando un profundo vacío entre sus seguidores.

 El Rayo Vallecano de béisbol

El Barcelona pasa por ser la entidad polideportiva más importante del mundo y, de lejos, la que más ha cuidado su producto, pero por el camino también ha renunciado a secciones tan llamativas como la de béisbol, que tocó a su fin en 2011 tras 70 años de existencia y cuatro títulos nacionales. En número, el Real Madrid le supera con nueve y a cola quedan el Atlético y el Espanyol, con tres y dos, respectivamente. Más tarde, en 1970, el Rayo Vallecano ampliaría la lista de ‘futboleros’ célebres. Las gestas de ‘la franja’ le llevarían incluso hasta semifinales europeas, donde el Europhont italiano apeó a los españoles de reinar en el Viejo Continente.

De esta manera, los grandes clubes de Madrid y Barcelona pueden presumir de haber dispuesto de esta modalidad en algún momento de su historia. También el Real Zaragoza, aunque la mayoría con el dudoso honor de haberlas despachado de manera prematura. “Fue un grave contratiempo. Los dirigentes de aquella época no lo llegaron a sobredimensionar, pero solo hace falta que compruebes cuánta gente iba antes al campo y cuánta va ahora”, reflexiona Julio Pernas, presidente de la Real Federación Española de Béisbol, mientras repasa crónicas donde se recogen asistencias de hasta 4.000 personas. “Hubo contactos para intentar rescatarlas, pero ya no interesa porque no quedan estadios de béisbol en España y construir nuevos es una inversión cara. Los ayuntamientos desean aprovechar los terrenos para otros usos”, precisa.

El equipo de béisbol del FC Barcelona en 1948. (Foto cedida por la Real Federación Española de Béisbol)
El equipo de béisbol del FC Barcelona en 1948. (Foto cedida por la Real Federación Española de Béisbol)
El equipo de béisbol del Rayo en los 70. (Foto cedida por la Real Federación Española de Béisbol)
El equipo de béisbol del Rayo en los 70. (Foto cedida por la Real Federación Española de Béisbol)

Tanto el viejo Chamartín como el Metropolitano fueron testigos directos de partidos cuando este deporte apuntaba alto en la península, influenciado por la presencia de estadounidenses en las bases militares y la llegada masiva de cubanos. “Gracias a jugadores de estas nacionalidades podemos decir que tenemos serias posibilidades de clasificarnos para Tokio 2020”, concluye un Pernas que niega que la inclusión de nuevo en el programa olímpico haya servido de empuje.

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