MINA LA PALMILLA

Manuel Armendariz Chavez
MINA LA PALMILLA

La primera referencia a una mina llamada La Palmilla se remonta a 1666 en que Fernando de Arango denuncia una mina con dicho nombre, localizada en el cerro de Monserrate, que fue conocido después como cerro de la Palmilla.
Hasta principios de 1887 se expidió un título minero a favor de Ruperto Solís, Alberto S. Sawyer y Francisco Alvarado que solicitaron la concesión del fundo unos meses antes. Dos años después Solís y Sawyer vendieron sus participaciones a Francisco Alvarado que quedó como único dueño. La superficie a explotar era pequeña: solo cuatro hectáreas.
La formación geológica de la Palmilla es conocida como ¨bolsa¨, es decir que el mineral se concentra en un solo cuerpo; a diferencia de lo predominante en la región que las mineralizaciones se presentan en forma de vetas (masa metalífera que rellena una antiguo quiebre de las rocas de un terreno).
José Eligio Francisco Alvarado Álvarez nació en nuestra ciudad en diciembre 2 de 1836, hijo de José Miguel Alvarado González y Josefa Álvarez Enríquez. Aunque la herencia de su tatarabuela Antonia Cortés del Rey estaba dividida en cientos de partes, Francisco estaba algo alejado de la difundida imagen de ser un hombre humilde. Al menos por su origen no lo era y al morir el 23 de febrero de 1895 poseía bienes que le permitían una vida alejada de la pobreza.

Francisco vio los primeros y prometedores frutos de su mina antes de su muerte. A partir de esa fecha se empezó a llevar una meticulosa contabilidad de la Negociación Minera La Palmilla que registra la gran bonanza que tuvo durante doce años.
Pedro Alvarado era dueño, por su herencia paterna, de un tercio de la Palmilla. La sociedad conyugal, con Virginia Griensen, en 1899 compró el tercio de la sucesión de su hermana Guadalupe; y dos años después el otro tercio que heredaron Juliana y Lucas Alvarado. A la muerte de Virginia una tercera parte fue heredada a sus hijos Francisco, Pablo, Rodolfo y Lucía.
En los primeros años de explotación, los ensayes del mineral registraban una ley de hasta 4,000 gramos de plata por tonelada y los costos de extracción y comercialización permitían una holgadísima utilidad. Para principios del siglo XX los costos crecieron desmesuradamente y el volumen del tonelaje producido empezó a disminuir, al igual que la concentración de plata. De acuerdo con el Anuario Estadístico del Estado de Chihuahua, correspondiente a 1907, en la Palmilla laboraban 300 empleados.
Desde 1907, Pedro Alvarado pactó la venta de La Palmilla, y siete minas anexas, aunque se elevó a escritura pública hasta 1909. El comprador Arthur J. McQuatters pagó $ 1,142, 260.00 pesos para luego traspasar todos sus derechos a The Alvarado Consolidated Mines Company. Del total recibido $ 200,000.00 pesos correspondieron a sus menores hijos y el resto sirvió para pagar deudas con J. A. Coram, Compañía Minera Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A., The Parral Electric & Water Co. y con la Compañía Minera de Peñoles.

La venta no incluyó el edificio, ubicado a espaldas de la estación Palmilla del Ferrocarril Parral y Durango, donde estaba instalada una planta eléctrica de ochocientos caballos de fuerza y dos dinamos de doscientos caballos cada uno.
El edificio, localizado en la salida de nuestra ciudad rumbo a San Francisco del Oro, Santa Bárbara y la región serrana, a la muerte de don Pedro; fue heredado a su hijo Francisco, quién al morir sin sucesión lo heredó a su esposa Dolores Valles; y esta a sus sobrinos.(A.H.M.P.)

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