Pipo El Sordo 16 Marzo 2019

Pipo El Sordo 16 Marzo 2019

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo esta callado su vista se pierde a la distancia sobre la figura paternal de San José que corona la antigua Mina La Negrita, hay una pausa en el trajinar diario de sus actividades, se sienta en una banca de la Plaza Principal, a la distancia observa unos turistas tomándose fotos en las palabras de Parral, a su mente llega la tarea que le encargaron en su seminario de fotografía, trata de asimilar conforme a las indicaciones de su profesor, las imágenes que puede realizar para cumplir con el cometido, previamente sus compañeros del Sol de Parral ya le proporcionaron una cámara.

“Antes de que se inventara la fotografía, el pintor tenía la responsabilidad de plasmar la realidad en que vivía, tal y como la veía, era su obligación social, cuando aparece este hermoso invento, la responsabilidad es del fotógrafo, no hay fotografía sin los principios básicos del arte, primero llega al periodismo con imágenes de conflictos bélicos, después con hechos sociales, deportivos y por ultimo gracias a la tecnología llega a trasmitir en vivo hasta guerras, de ese tamaño es el impacto de la fotografía en los medios”, Pipo tiene una periferia, pero no encuentra el tema, tal vez el zócalo de Parral no es el lugar idóneo, piensa.

“La fotografía  debe ser actual, captar hechos, no estamos para paisajes, debe ser objetiva, de acuerdo a la nota periodística, se valen rostros, si logran una gesticulación de un personaje seria magnifico, si logran un momento dramático mejor, porque la fotografía está narrando el cuerpo de la nota, los lectores de hoy viven en un mundo visual y que mejor apoyo que la imagen y por ultimo debe ser estética, no podemos caer en el morbo por vender espacio, amén de que debes respetar una ética, que atrás de esa foto hay una familia que puede verse afectada”, las palabras de su Profesor llegan claras, nítidas.

De pronto un estimulo discriminatorio llega a su ojo analítico: Una adolescente trata de alcanzar una paloma sin pretender hacerle daño, Pipo le calcula no mas de 16 años, tiene su vientre pronunciado, su embarazo es más que evidente, rápido saca la su cámara digital, la enfoca, busca algo en su rostro, sus ojos tienen un destello que no logra descifrar, busca algo en la ave, su persecución es una metáfora, con su telefoto tiene una imagen clara de su actitud, busca un mejor ángulo y lo logra, sus ojos, su mirada esta plasmada, se siente satisfecho y continua tomando placas de su personaje.

Tratando de crear confianza, Pipo se acerca, no quiere asustar, ni predisponer al personaje: “Buenos Días”, la jovencita de nombre: Matilda abstraída en su mente, reacciona: “Buenos Días”, Pipo se apresura: “Soy del Sol de Parral, podría hacerte unas preguntas?”, a la defensiva, dudando responde: “De que?”, “Del embarazo en la adolescencia?”, Matilda titubea, le da vergüenza, siente un ojo acusador, “Como que me quieres preguntar?”, “Tu embarazo fue planeado?”, “Claro que no!”, la pregunta de Pipo es una válvula que abre todo: “Jamás pensé en embarazarme… fue en una fiesta, me dieron droga y me violaron, cuando supe que estaba embarazada, se lo conté a mis Padres, no me creyeron, me corrieron de la casa… ahora vivo con mi Abuelita, no conozco al Padre de mi bebe, pensé en abortar pero no me dejaron, ahora estoy sola, no puedo estudiar, mi vida cambio de la noche a la mañana, no se que hacer”, Pipo intuye que era urgente el desahogo de quien tiene enfrente.

“No te imaginas la droga que circula en las fiestas, no soy la única, hay amigas que hasta se han suicidado, amigos que gracias a las drogas entran en depresión y se ahorcan o se dan un disparo, es muy grave la situación en que vivimos… yo a pesar de todo he decidido tenerlo, poco a poco estoy agarrando fuerzas, por eso vengo a la plaza todos los días, a recargarme de valor, de fuerzas”, Pipo confiesa: “Puedo enseñarte unas fotos?”, “Claro!”, las diapositivas digitales pasan por la vista de Matilda, empieza a llorar, ahí está su alegoría, está en su ojos, en su alma nívea que va a dar a luz a una esperanza.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*