Pipo El Sordo 1 Junio 2019

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Pipo El Sordo 1 Junio 2019

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo va alegre camino a encuentro con Valentina, la
mayoría de las materias de su carrera en línea ya están aprobadas, ve en la
perspectiva pocos semestres para que obtenga la licenciatura en periodismo,
sabe que en la época actual no es una carrera que de la noche a la mañana vaya
a conseguir trabajo, pero el orgullo de sacar buenas calificaciones enaltece su
espíritu, son ya las siete de la tarde y su amada esposa esta por salir, camina
por la Maclovio Herrera o Mercaderes como quiera llamarla, se entretiene con
los puestos de vendedores ambulantes, se le antoja un elote al pasar por el Callejón
San Gines, pero se detiene quisiera compartirlo con Valentina.

Luego de cansarse recargándose en una pared, por fin ve
salir a su esposa:” Ya tenias mucho?”, inquieta pregunta, para relajarla Pipo
miente: “Poco… ven te invito un elote”, sin oposición van al callejón y piden
dos vasos de elotes con los mil condimentos que se acostumbran hoy y que son
una bomba para el estómago, ¿“Vamos a la Guillermo Baca a sentarnos?”, los
devoran no sin antes limpiarse los labios, “Te tengo una noticia…”, Valentina
ve fijamente a Pipo no quiere perderse el iris de sus ojos, cuando sepa lo que
le va a decir, Pipo sin prisas invita: “Que paso?”, las palabras quieren ser
medidas, no hay espacio para decir una mas o una menos, cuando la espera es
suficiente para que Pipo centre su atención, Valentina avisa: “ Vas a ser
Papa!”.

Pipo no sabe como reaccionar se queda pasmado, no acierta a
contestar, se queda mudo, Valentina no interpreta su silencio y angustiada
pregunta: “Estas enojado?”, Pipo ahora si reacciona: “No, No… cuando lo
supiste?”, “Hoy en la mañana, ya van tres veces en tres semanas que me hago la
prueba y en todas he salido positivo, no había querido decirte porque quería
estar segura”, la respuesta de Valentina le da tiempo de poner todos sus
pensamientos en orden y su reacción es abrazarla, levantarla en peso, besarla
al mismo tiempo, los transuentes que pasan a su lado, los ven con curiosidad,
son ajenos a la alegría del joven matrimonio, dan vueltas como si fueran un
rehilete que alegra su vida.

Cuando se cansan y se dan cuenta que llamaron la atención de
todos los que en esos momentos están descansado en la antigua Plaza Porfirio
Diaz, se vuelven a sentar y Pipo la vuelve a besar; “Porque no me dijiste desde
un principio?”, “Pues no quería hasta no estar segura”, “Y cuantos tienes de
embarazo?, ya fuiste con el doctor?, si te has cuidado?”, una metralleta de
preguntas salen de la boca de Pipo que quiere saber todo lo que en las ultimas
tres semanas se perdió, “Tengo ocho semanas de embarazo… no he ido con el
Doctor, me he sentido bien, al rato pido cita en el Seguro no te preocupes”,
“Quien mas lo sabe?”, Pipo inquieto pregunta, “ Tu eres el primero, a nadie le
he dicho, ni a mi Mama… cuando quieres que les digamos?”, “Ya y a mi Papa
también”.

Como dos chiquillos que tratan de hacer una travesura llegan
a la casa, la Mama de Valentina acostumbrada a las visitas inesperadas de su
hija invita: “Pasenle”, Pipo y Valentina se voltean a ver, al entrar a la
cocina el Papa en una cabecera de la mesa encabeza la merienda, después de la
cortesias, Valentina muy solemne inicia: “Les tenemos un anuncio, Padre y Madre
se voltean a ver, su hija no les habla así salvo en casos graves, “ Vamos a
tener un bebe”, llorando la Mama de Valentina la abraza, su Padre jala con la
mano a su yerno y le agita el cabello, “Esto merece una cena… apaga la estufa,
nos vamos a cenar”, “No Mama, otro día, nomas venimos a avisarles, tenemos que
ir con Don Lupe”, comprensivos los dos, se dan cuenta que para Pipo la figura
de su Padre es primordial y aceptan para luego ser llevados a su casa en el
auto del suegro, al despedirse van tras Don Lupe, no le dicen nada, lo
encuentran sentado viendo la tele, “Hola… como les fue en el trabajo”, “Bien
Papa… ven queremos darte una noticia que te va alegrar el corazón”, inquieto
Don Lupe se levanta, su soledad diaria es motivo suficiente para no rechazar la
invitación, “Que paso Hijo?”, “Pues que vas a ser Abuelo!”, el rictus en la
expresión de Don Lupe cambia totalmente, un llanto lo inunda, Valentina y Pipo
se preocupan, es demasiado, “Papa, Papa estas bien?”, Don Lupe pide las manos
de los dos y juntos los voltea a ver para decirles: “Gracias!”

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