Estatal sin cultura

Estatal sin Cultura

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

En cuantas ocasiones hemos escuchado, leído en los medios
nacionales de todas las anomalías que a diario suceden en la Liga MX, ¿la
máxima categoría del balón pie nacional?… los sucesos se acumulan como los
expedientes de denuncias en los escritorios de la Procuraduría Federal de
Justicia, su tamaño tapa la vista del que ocupa el asiento, que con sentimiento
del más puro mediocre burócrata los deja empolvarse con la esperanza de que a
los quejosos se le olvide.

Lo mismo sucede en el seno de la Asociación Estatal de
Beisbol, a través de los años quejas van y vienen y no hay resolutivos, en los recientes
hechos que sacudieron la semifinal Rojos-Algodoneros, la Liga en sus medios
oficiales no consigna absolutamente nada, ni comunicados, ni boletines, no
existe el reclamo y posterior apelación por parte de la directiva de la Octava
Zona Jiménez, todo está normal, la final bajo su óptica no tiene ningún antecedente
extradeportivo que informar, esta ha sido su política en los últimos años.

Analizamos esta analogía: Liga MX- Estatal porque tanto a
nivel nacional como en el estado, son las ligas que tienen más audiencias, más
arraigo dentro del gusto de los aficionados y a pesar de ello, a sabiendas que
no son entes deportivos honestos, serios, que son organizaciones deportivas cuyo
fin primordial es el económico, así con ello se destruya el fair play o juego
limpio deportivo, siguen siendo objeto de audiencia.

La lógica nos indica que ante los hechos ya no podrían ser
un atractivo para que un medio de comunicación siguiera sus acciones so pena de
que sus patrocinadores, los convenios de publicidad se cancelaran ante tanto
desorden evidente de las ligas en mención.

En el caso específico del Estatal, si bien es cierto el
promedio de asistencia en temporada regular del campeonato estatal ha ido disminuyendo
y solo vemos estadios llenos en postemporada y eso solo en algunas plazas, la
cobertura de los medios ha crecido, sobre todo en el ciberespacio y redes
sociales, de tal suerte que el directivo ya fue sobrepasado y en su infinita
mediocridad no ha visualizado la rectoría que debe aplicar ante el desorden tanto
en el profesionalismo, ética que existe entre los periodistas que cubren el
Estatal y aquí generalizo.

Ya no tan solo son las radiodifusoras las que a expensas del
evento generan ganancias propias y empleos eventuales, que en su mayoría son profesionales
de antaño, con una carrera en la Crónica Deportiva, que en su oportunidad
realizaron el examen de Locución, o bien tienen nociones de léxico deportivo
con civismo, pulcritud, cultura, ahora ya cualquier improvisado con facilidad
de palabra, con una técnica similar a un merolico, con escaso conocimiento de
las reglas del beisbol, se conecta al internet, trasmite a bajo costo, con
ganancias que le permiten cubrir a lo largo y ancho del estado, las series que el
equipo correspondiente a su localidad realice.

Sin ningún pudor se convierten en seguidores del equipo,
desinforman a la audiencia, incitan a la confrontación en el mejor de los
casos, en el peor a la violencia, olvidan que, al hacer uso del micrófono, como
lo marca la Ley General de Radio y televisión, tienen una responsabilidad
social, es legítimo su búsqueda de un empleo honesto y bien renumerado, pero no
pueden por ningún motivo lucrar el morbo, la ignorancia de su auditorio para
manipularlo.

En este ejemplo especifico de estas trasmisiones, observamos la más clara realidad del nivel de cultura deportiva que se esta viviendo en el Estatal, no hay educación ni en el Aficionado, ni en el Cronista, ni en el Directivo y por lo tanto vivimos en el caos, en que cada quien hace lo que se le da la gana… porque la buena crónica deportiva es mesurada, es creativa, es un archivo, orienta, informa, su lenguaje es cultural, ameno y cada vez la leemos y la oímos menos.

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