14 para Delicias

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Enfocándonos en lo deportivo exclusivamente, sin los
desagradables episodios que se dieron desde que comenzó la postemporada en la
Temporada Ángel “El Bucky” Pérez, los Algodoneros de Delicias obtienen su
décimo cuarto campeonato, ¡Felicidades!

Desde que a principios de siglo en la primera década los
Algodoneros dominaron a nivel estatal con cuatro campeonatos, por alguna razón han
producido bateo zurdo de muy buena calidad, ahora no fue la excepción, al
principio de su line up alinearon cuatro, decisivos en el título: Jaramillo, Gándara,
García y Rubio, para ganarles se necesitaba un gigante como lo fue en su
oportunidad el lanzador de los Rojos: Rodríguez que les gano dos juegos y
estuvo a punto de darle el pase a Jiménez a la final, sin embargo los errores
de sus compañeros en el sexto lo impidieron, ese fue mi pronostico desde que
enfrento a Parral: Aquel equipo que detenga su bateo zurdo va a ser campeón.

Y así fue…

Juárez lo intento, pero dejo vivir al moribundo y en el
pecado llevo la penitencia.

La retrospectiva de la Final nos dice que los Indios de Juárez
perdieron la oportunidad de ganar el título al perder el primero, luego de que
Walo Rivera perdiera una ventaja de 8 a 0, como les hizo falta ese juego a los aborígenes,
el timonel de la tribu nos dio una muestra de su incapacidad de manejar en
calles estrechas y con baches.

Fue una serie de contrastes en los cuatro primeros partidos
la soberbia inundo la cueva de los Algodoneros, observábamos al líder general
muy sobrado en sus actitudes y conductas, asestaban golpes contundentes para
que en el siguiente turno al bat de los Indios los apabullaran, sus abridores
nunca pudieron sostener el ritmo de los juegos, en donde parecía una pelea de
box con dos fajadores que se atestaban golpes, ninguno bajaba la guardia y en
ese intercambio en los cuatro primeros rounds, los Indios sacaron la mejor
parte para colocarse 3 a 1 en la final.

La mesa estaba servida para coronarse en el quinto en Juárez
y como arte de magia la soberbia, mala compañera, se cambio de dougout y empezó
la comodidad, la tranquilidad, el confort de que sabes que en una entrada
puedes ganar el partido, pero esa entrada ya nunca llego, ese equipo con un
talento individual se le olvido el juego de conjunto, en contraparte Delicias
ajusto líneas y los demás es historia.

Mención aparte merece Walo Rivera quien no estuvo a la
altura de las circunstancias, al llegar a Juárez a la final, varios parralenses
radicados en la frontera me cuestionaron: Como ves a los Indios?… “Juárez
nomas tiene una falla: Walo”, en la final fue evidente que en juegos o momentos
apretados del partido se le hace bola el engrudo: a los zurdos les traía derechos
en el relevo, a los derechos le traía zurdos, un desorden en su planeación del
partido, mato rallies con robos innecesarios, pasividad en momentos claves que
provocaron la rebeldía naranja de los Vencedores del Desierto.

Javi Morales que estaba en el piso pataleando, luchando por
su supervivencia le gano el mandado con su agresividad, si bien es cierto a
veces abusa de las jugadas, mandándolas sin ton ni son, aprovecho el
desconcierto indígena y el beisbol se abrió como un libro para darle toda la
suerte del mundo.

Al termino del periplo que significo la Final, oí a un
Cronista Deportivo obviamente de Delicias con el orgullo desmedido y la mente
desconectada luego de caer el out 27 del séptimo, decir: “Algodoneros empata a
Parral en títulos”, no me enoje, solamente reflexione: ”Que culpa tenemos que
Delicias se haya fundado en 1933, tres años antes de que comenzaran los Estatales,
que saben de historia si nunca han paladeado un vino añejado desde 1898, tal
vez en el imaginario de su enajenación, en el centenario de su fundación
lleguen a la frase de Peña Nieto: “Nos faltan 13, no menos estamos empatados”.

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