Pipo El Sordo 14 Septiembre 2017

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Pipo El Sordo 14 Septiembre 2017

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo llega al edificio estatal de la 20 de Noviembre, la comodidad del inmueble lo invita a tomar un reposo en su caminar, busca una silla para tomar un respiro, agarrar aire y continuar en sus labores diarias, le quedan pocos ejemplares para vender, el ambiente es un constante murmullo, los pasillos rechinan de suelas pulcras que pelean con el piso que se acaba de limpiar.

Tranquilo se relaja, a los pocos minutos sin querer queriendo escucha: “Su hijo salió muy deficiente en el examen de aptitudes, yo le recomiendo que le contrate una maestra en las tardes para que poco a poco se vaya regularizando, sobre todo en matemáticas”, señala una docente a un Padre que esta junto a su hijo, los dos acaban de llegar a México gracias a las políticas de Donald Trump, han sido extraditados y han solicitado un examen escolar para determinar el grado de escolaridad del niño: “Su Mama? Donde esta?”, pregunta la docente: “Su Mama se quedó en Estados Unidos”, la docente no como asesora pedagógica, como Madre pregunta al niño: “La extrañas?”, el niño con un resquemor en sus palabras, contesta: “No… no me llevo bien con ella… no me cuida”, arrepentida por la pregunta la docente en su interior sabe que cometió un error.

Mainquinio es originario de Mesa de San Rafael, desde los 19 años tomo rumbo a la frontera para pasar de mojado, a duras penas paso trasladándose a Topeka, Kansas, ahí luego de varios años de trabajo, con un número de seguro social ajeno, mandando puntualmente cada quincena dinero a Guadalupe y Calvo donde vivía su Madre, conoció a Renula de Torreón, Coahuila, con el tiempo como dos huérfanos decidieron unir sus vidas, con la oposición de Renula tuvieron un hijo: Brinolfo, quien creció en guarderías, gracias a su nacionalidad estadounidense, Renula hosca a fuerza de adversidad, forjada en el yunque del desamparo, como siempre se concentró en el trabajo, olvidándose de Brinolfo, quien creció solo en el día y dormido en la noche.

Con el triunfo de Trump la vida se les volvió angustiante, bajo la incertidumbre, hasta que un día Migración toco a su puerta y sin mala fe abrieron su deportación inmediata, Renula no estaba en casa por lo que al saber el incidente en vez de acercarse y compartir con ellos el regreso a México, prefirió seguir en el anonimato y dejar a su familia.

“Mi hijo es muy reservado, casi no habla… por más que sus primos lo invitan a jugar, no convive, no quiere salir, nomás está jugando video juegos… que hago?”, desesperado Mainquinio pregunta a la docente, “Yo también tengo un hermano que desde muy chico se fue a Estados Unidos, cada vez que podía nos visitaba, al último cada vez regresaba menos frecuente… nos decía que el ya no se sentía feliz aquí, que ya nadie lo conocía y allá se sentía despreciado, marginado, en ningún lado se sentía a gusto… así esta su hijo… no halla su lugar y por lo que veo usted tampoco”, Mainquinio suelta el llanto, por primera vez el niño pone atención a la conversación solo para ver las lágrimas de su Padre, Brinolfo se interpone entre la docente y Mainquinio y abraza a su Padre.

La docente no es ajena a la situación, esta consternada por el cuadro que tiene enfrente: “Lo único que le puedo aconsejar es que el niño al igual que usted necesitan tener calma, adaptarse a su situación, deben convivir, salir, divertirse, visitar familiares, pero sobre todo los dos necesitan mucho cariño de todos sus familiares, solo así podrán transitar por esta nueva situación que están viviendo”.

Mainquinio y Brinolfo apesumbrados, con paso lento, encorvados en su soledad, sin un sentimiento de querencia por sus orígenes, por un desprecio por su vida pasada en el país vecino, se marchan bajo la mirada tierna de la docente, Pipo ve la escena de dos seres solos que tienen que luchar ya no contra la pobreza, causa de su partida a norte américa, ahora tienen hambre de sentimientos que no se compran con el dinero: amor, ternura, amistad, para ellos será difícil cuando se empieza desde cero con años acumulados.

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