Beisbol desde las alturas

Béisbol desde las alturas

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

La Zona de Prensa en el Estadio Charros de Jalisco hierve de comentarios, más que una torre de Babel, es un canto de acentos, de alegre conversación, desde los acentos del Caribe, que si no son por los colores de sus playeras, chamarras que los identifican desde Venezuela hasta Puerto Rico, Dominicana a Cuba, no podríamos identificar  por su solo entonación a que país participa.

Dentro de esas voces, predominan los compañeros cronistas de Sonora, Sinaloa y las dos Bajas, están enojados, disgustados con el manager de México por la forma que ha dirigido a los Tomateros de Culiacán, por no alinear a Richarson, que es el pelotero en activo que se ha coronado más veces con México en Series del Caribe, dos intervenciones como emergente y acumula un doble y un HR, por aguantar tanto al relevo, por no alinear a Sebastián Valle, por  no mandar a la banca a Elizalde a Mustellier, en fin los comentarios se acumulan y todos convergen en contra de Bengi.

Dentro de todos los comentarios que escucho a diario hay uno que me llama la atención, es de un compañero de Hermosillo que cubre los partidos de los Naranjeros: “No me gusta este parque… esta a mas de 1 400 metros sobre el nivel del mar, aquí la bola no rompe, es un paraíso para los bateadores, cuando los demás equipos vienen a jugar aquí todos los lanzadores tienen que ajustar su pitcheo y es muy difícil para ellos”, la camisa negra con vivos anaranjados sobresale de su indumentaria, atento sigo escuchándolo: “Todos los parques de Grandes Ligas con excepción del Coors Field de Colorado están a menos de 500 metros de altitud”, hace una pausa y me pregunta: “A cuanto metros esta el Estadio de Chihuahua?…”, rápidamente mi mente vuela y contesto: “ A mas de mil”, medita y agrega: “Si algún dia Chihuahua entra al Pacifico, sería un hándicap para el equipo local, no me preocupa tanto el frio”.

Y prosigue: “Benjamín escoge muy mal sus refuerzos, trajo a todos los norteamericanos que sobresalen por sus rectas… rectas que en otro parque de la liga serian muy efectivas, pero aquí no… desestimo a todos los lanzadores mexicanos de la liga con pitcheos rompientes… hay una ofensa de Benjamín hacia los jugadores que lo llevaron al campeonato… este equipo es totalmente diferente al Tomateros que se corono, en una serie tan corta es difícil hacer equipo y vestidor de conjunto y en el pecado está pagando la penitencia”.

La plática cambia de giro y me pregunta: “Porque Chihuahua siendo un estado netamente beisbolero, fracasa el beisbol profesional?, sin esperar mucho oye la respuesta: “El Campeonato Estatal es el culpable… gracias al regionalismo que existe dentro de la afición por su equipo, se desdeña ir a ver una pelota de más calidad, no puede el beisbol profesional con el Estatal”, sereno al oír mis palabras me comenta: “Eso mismo le pasaba a los Toros de Tijuana con toda las ligas que hay alrededor: La Norte de Sonora, la Clemente Grijalva, pero afortunadamente ya es una plaza que se estableció y esta firme”.

Ya con la calma de los comentarios, mi vista vuelve al terreno de juego, el Estadio de los Charros originalmente Estadio Panamericano, construido especialmente para los Juegos Panamericanos del 2011, para las pruebas de pista y campo, ideal para romper records de atletismo, al igual que el Estadio de Ciudad Universitaria en el Distrito Federal donde Bob Beamon rompió el record de salto de longitud ante la poca resistencia del aire, concluyó que el rey de los deportes tiene un serio adversario dentro de todo este análisis de los pequeños grandes detalles que rodean a nuestro deporte favorito.

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