Pipo El Sordo 30 Marzo 2018

Pipo El Sordo 31 Marzo 2018

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo recorre con lentitud el Templo de San Nicolás, se congratula con la cantera, vivo ejemplo de una época colonial que vivió en Parral uno de sus mejores episodios en la historia de México, una de las bancas es el destino de su humanidad, sus pensamientos recorren la ciudad, viaja al Palacio Alvarado, a la Plaza de la Identidad, al Teatro Hidalgo, al Museo de Villa, a la Casa Griensen, al mural de la Republica Peregrina en la antigua casona municipal, al atrio de San Juan de Dios y la escultura de la gesta de Elisa Griensen, al Malacate de la Mina, destellos imborrables de lo que ha sido el pasado de Parral, sus cavilaciones solo son interrumpidas por el ruido de un camión, con una leyenda de turismo, con ojos curiosos que atraviesan los cristales del gigante automotor.

Cerca de Pipo llegan dos parroquianos a disfrutar la fuente que corona la plaza, son Armogastes y Frodoberto, vecinos del antiguo barrio de San Nicolás, que jamás imaginaron tal rescate: “Que le parece que esta vista que tenemos fuera coronada por un hilo de plata que navegue por el cielo con pequeñas pepitas que van y suben por el Cerro de la Cruz”, con un acento poético Armogastes invita a su compañero a unirse a él en un imaginario, pero no lo logra y Frodoberto lo baja de la nube en que andaba: “Pues no le quiero echar a perder su loable  amor por Parral, pero nuestro querido Gobernador ya puso en venta el teleférico, sin saber que el transbordador que vendría a darle un plus turístico a Parral no le pertenece al estado…”, Armagostes interrumpe: “Es cierto?”, “Si ya lo declaro, lo está ofertando a otros puntos del país con el argumento falaz de que no ha sido autorizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y no hay recursos para su conclusión”, “Y es cierto?”, “Claro que no!”, Pipo deja correr la plática, él también tiene información que corrobora lo dicho por  Frodoberto.

“Este pequeño gran desliz de nuestro Gobernador solo ha puesto al descubierto lo que ya sabíamos o nos imaginábamos, pero teníamos la esperanza de que no fuera así…”, destaca Frodoberto no sin antes volver a ser interrumpido por Armogastes que no sabe mucho del tema: “Explíqueme por favor!”, con voz pausada Frodoberto inicia su explicación: “Corral desde su campaña ha utilizado a Duarte como centro de su crítica, objetivo y fin político, de tal modo que ya como Gobernador ha hecho una persecución de su persona, administración y orígenes, incluyendo a Parral, agarrando parejo, tratando de borrar cualquier vestigio de lo que significa Cesar Duarte en cualquier rincón de nuestro estado”, el análisis de Frodoberto le interesa a Pipo.

“Hay obras de infraestructura hidráulica, cultural, histórica, turística que se iniciaron en Parral en la pasada administración estatal y que por su trascendencia, visión a futuro deben concluirse, dejando a un lado cualquier apatía política: la Planta Tratadora de Aguas Residuales, el Teatro Stallforth, El Teleférico y la reubicación de la Estatua del General Villa, son obras que tienen en su concepción el fierro ganadero de Cesar Duarte y es tanta la aberración, obsesión de Corral a todo lo que huela a Duarte que estas obras a pesar de las inversiones millonarias que se han hecho alrededor de ellas las va a dejar al garete”, puntualiza Frodoberto.

“Corral se regodea de la situación en que están las obras inconclusas, para que estas queden insanamente como monumentos de lo que fue la corrupción del sexenio estatal anterior, esta proyección mental solo puede anidarse en una mente que ha hecho del ejercicio político una maestría de la denostación, de la crítica, no aprendió a administrar, a ejecutar la función publica y ahora que tiene el poder, solo tiene la imaginación para truncar lo que se gestionó para Parral, su intención de vender o dejar en los patios de la Mina toda la maquinaria del teleférico hasta que se eche a perder es una total aberración, es el fondo real de una actitud que corona las políticas públicas de Corral: su incapacidad para administrar el estado y su obsesión por la figura de Cesar Duarte”, Frodoberto deja sin habla a Armogastes, quien regresa su vista a nuestro santo patrono: San José y ve como su hilo de plata con pepitas navegando por el cielo de Parral se pierde.

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