Doctor Armenta

Doctor Armenta

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

“Todos somos nuestros antepasados y nuestros herederos. Quien diseña honestamente su futuro, ilustra ejemplarmente su pasado”.

El Doctor Arnoldo Armenta Gastelum ha sido uno de los ejemplos más claros en la historia del beisbol de la Cuarta Zona de la llegada de un foráneo que solo trae en sus alforjas talento a raudales y escoge a Parral, a Santa Bárbara, a El Oro o El Valle como su nuevo hogar, para crecer profesionalmente, formar una familia, hacer amigos, dar a esta bendita tierra todos sus conocimientos para luego convertirse en parte de nuestra historia.

“Cuanto más entreno, más suerte tengo…”

Son pocos los personajes de cualquier beisbol del mundo que pueden afirmar con números y palmares su éxito tanto como pelotero como manager, el Doctor Armenta es uno de ellos, las vitrinas de su vida están llenas de trofeos, campeonatos, satisfacciones, aunado a ello súmele su experiencia como Medico con equipos profesionales, historiador del beisbol regional, estatal, nacional, mundial y de Grandes Ligas, en fin su vida en el diamante fue abundante y excelsa.

“Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida”.

Tal vez el más grande aporte que nos dio en su vida, fue su insaciable vocación por ser didáctico, por brindar a todos los que lo rodearon, platicaban con él, en sus intervenciones en la televisión, en explicarnos una y otra vez hasta que asimiláramos, hasta comprender el beisbol, sus aristas, los detalles finos, sus principios irrenunciables, el dogout del Doctor Armenta era un salón de clases, dibujaba el juego, lo explicaba, le daba al pelotero su razón y función en el partido.

“Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el choque del hierro, para lanzar chispas de luz”.

Su pasión en la vida fue el beisbol, su timbre de voz era la más fiel tesitura de su frenesí por el rey de los deportes, en su plática el tiempo se detenía para luego abruptamente señalarnos el peregrinaje de las horas sobre la palabra hablada, cuando las miradas y labios se centraban en él, era un mar embravecido para decirnos, explicarnos y señalar una y otra vez como entendía a su pasión.

“Bienaventurados los bohemios, porque ellos verán a Dios dos veces”.

Luego de saciarse de beisbol todos los que estaban alrededor de él, una pequeña pausa para que  la música llegara al escenario como fiel sobremesa del platillo cocinado, su voz inconfundible inundaba la tertulia, así fue el Doctor Armenta: vivir para el beisbol y nutrirse de la música, esperar una buena guitarra para juntos rendir un homenaje a los sentimientos, emociones del ser humano.

“Cuando bebas agua, recuerda la fuente”.

Solo nos queda recordarlo como uno de los más grandes personajes que en suerte le toco a la Cuarta Zona tenerlo, el Doctor Armenta esta ya a la altura de un Arnulfo El Panzón Arras, Salvador Zurdo Molinar, Salvador Chepilón Santana, como las leyendas que han dejado escuela en nuestra ya rica historia beisbolera, se va repleto de amigos, de anécdotas, de hijos orgullosos por su Padre, de nietos con su carga genética, El Doctor Armenta como Pancho Villa un día llego a Parral y advirtió: “Parral me gusta hasta para morirme”.

 

 

 

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