Pipo El Sordo 28 Abril 2018

Pipo El Sordo 28 Abril 2018

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo está en la Calle Mercaderes esperando a que Valentina salga del trabajo, paciente se entretiene platicando con el vendedor de elotes, en una transitada calle que es el centro neurálgico de la ciudad, después de varios minutos sale por fin su esposa, van rumbo a la Plaza Principal a dar una pequeña vuelta antes de tomar el urbano que los llevara a su casa cuando son sorprendidos por una marcha en contra del cáncer infantil.

La mayoría del contingente son familias con alegres pequeños que ondean banderas, participan escuelas de la localidad, Pipo serio parado trata de dar su punto de vista a Valentina: “Sin irme a los extremos, cuántos de estos niños y de toda la república no tan solo son víctimas de salud sino también de la corrupción que no se ve, no percibimos hasta que tenemos un problema un grave?”, Valentina ante el triste panorama que ve y que es una realidad en la actualidad, no comprende de momento la pregunta de Pipo quien agrega: “Ya ves que en Veracruz dieron quimioterapia falsa a niños, un acto de corrupción se convierte en un problema de salud pública”, por fin comprende Valentina la intención de su esposo.

Pipo quiere ahondar en la problemática: “Clembuterol en la carne, hormonas en el pollo para hacerlos crecer, conservadores en las botanas para que no se pudran… los mentados doritos que te encantan con salsa… cuanto tiempo crees que pasa desde el momento de su fabricación hasta que llega a la tienda de la esquina y que cantidad de conservadores altamente cancerígenos necesitan para que lleguen frescos a tu paladar?… cuanto tiempo haber dime?”, de sopetón Valentina es atraída a una situación que no había visualizado a plenitud.

“Los vegetales inundados de fertilizantes cancerígenos, fabricas que utilizan químicos en su producción que no están reguladas… y que te hace pensar que la corrupción no alcanza a la iniciativa privada?… es una corrupción que no se ve y ahí está como un asesino silencioso, llenando hospitales, aumentando los índices de salud pública… y los más indefensos los niños a temprana edad ya sufriendo las consecuencias… para que se haya organizado una marcha de niños contra el cáncer es porque la problemática es grave”, Pipo serio, pausado trata de explicar a Valentina lo que el en los periódicos al llegar a El Sol y ver las noticias comprende y asimila.

“A final de cuentas no sabemos a ciencia cierta lo que estamos comiendo, respirando… el otro día salió la noticia de un arroz de Egipto que llego a Veracruz y no paso las normas de calidad y mediante la corrupción en las aduanas se introdujo a México y se vendió como si nada… cuantos productos llegan al país en las mismas circunstancias y no nos damos cuenta… estamos hartos de la corrupción de nuestros funcionarios públicos, robándose recursos públicos, pero hay otro tipo de corrupción y esa tiene resultados mortales, en las carreteras sin señalamientos, con obras inconclusas”, Pipo está resumiendo un poco de lo mucho que abarca el problema de la corrupción e impunidad que priva en el país.

Valentina tiene un pensamiento y va más allá del presente: se ve atrapada en un futuro con un hijo bajo un torbellino de decisiones que tiene que tomar, primero pensar en traer un hijo en estas situación, su deseo de ser madre por un momento se detiene abruptamente, pasado a ello se ve como un ente ignorante en cómo llevar su educación alimentaria viéndose en el espejo a ella misma que es una devorada de fritangas, sabiendo de antemano que es comida chatarra, pero inmensamente riquísima, por el otro lado vislumbra en el horizonte un futuro mejor en donde el pueblo entrega su voto a un proyecto de nación, en donde no exista tanta corrupción oficial que provoque tantas muertes en inseguridad pública, en salud pública, ante las palabras de Pipo se hace un alto en el camión, como mujer, como esposa y futura madre.

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