Crónicas de Reventa

Crónicas de Reventa

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

En este país donde existe una corrupción e impunidad a todos los niveles, no tan solo en gobierno federal, estatal o municipal, también en la iniciativa privada de empresas deportivas que ve en las autoridades oficiales infinidad de delitos sin castigo y toma esa oportunidad social como propia para delinquir y realizar abusos, sin pensar que en el pecado lleva la penitencia, ante un fanático ávido de un buen espectáculo pero con una conciencia y razonamiento que le impide gastar cantidades exorbitantes por un boleto, que se enoja por ventas condicionadas y la complicidad  que existe por parte de los equipos con la industria de la reventa.

Para ejemplo un botón: Grandes Ligas  al término de la temporada 2017, comunico a México la realización de la Serie: Dodgers – Padres en el Estadio de los Sultanes para el 4, 5 y 6 de Mayo del 18, de inmediato el equipo regio anuncio promociones para sus abonados, condicionando la venta de la Serie entre los equipos de las Mayores con la compra del abono para la temporada de los Sultanes, fijo a mediados de Diciembre la preventa de la Serie para Dodgers-Padres, después alargo la venta condicionada hasta el 16 de Febrero donde se anunció la venta al público en general para disfrutar de los tres partidos, la venta por internet duro escasos 45 minutos, para luego informar que ya no había boletos que estaban agotados.

Paralelo a ello, las páginas de internet que se dedican a la reventa de boletos, estaban inundadas de boletos para la Serie de Monterrey con precios al 300 por ciento más de su precio original, el desencanto llego de inmediato por lo que la alegría de tener juegos de temporada de las Grandes Ligas en suelo mexicano se desvaneció en los aficionados al rey de los deportes en el norte del país, los planes para asistir se apagaron y se cancelaron, salía más barato ir a Phoenix a ver a los Diamantes o a Arlington a ver a los Rangers o Houston con los Astros.

Así pasaron los meses hasta que llego la fecha del evento y cuál es la sorpresa, según reportes de parralenses que asistieron a Monterrey, nos comentaron que a diario en taquilla se estaban vendiendo boletos a 1500 pesos en secciones que originalmente se ofertaron en 600 por juego, en sus estadísticas diarias Grandes Ligas informo la asistencia con boleto pagado a los juegos y nunca sobrepaso los 22 mil aficionados por juego en un estadio con aforo para 27 mil espectadores.

El Jueves 3  de Mayo en el Estadio de los Tigres, en el partido de octavos de la Liga MX: Tigres-Santos hubo una asistencia de 42 mil fanáticos.

El viernes 4 de Mayo se jugó en el Estadio de los Rayados de Monterrey la final femenil de la Liga MX entre las Rayadas y las Tigresas con una asistencia de 50 mil fanáticos.

El sábado 5 en el mismo Estadio de los Rayados los Xolos de Tijuana eliminan de la Liga MX a los Rayados con la presencia de 53 mil fanáticos.

El Rey de los Deportes perdió con el deporte más popular del mundo, Pepe Maíz  dueño de los Sultanes, agencias de reventa de boletos y todos los ambiciosos que detuvieron la venta el 16 de Febrero para enviar boletos a la reventa perdieron sumas millonarias por avaricia, por falta de respeto, por creer que el fanático es un ser impulsivo que es capaz de gastar sumas fuera de su presupuesto por disfrutar de un juego de Grandes Ligas, error de cálculo que se vio reflejada en las gradas con espacios vacíos.

Esta crónica no es más que una réplica exacta y fiel de lo que sucede en eventos deportivos con demanda extraordinaria de aficionados, los dueños de los equipos profesionales al ver el deseo de los fanáticos por asistir, cometen atropellos sin que ninguna autoridad los fiscalice, esta misma crónica sucedió este jueves con el duelo entre los Santos contra el América en las semifinales de la Liga MX, esta misma crónica va a suceder en el futuro, el mundo del deporte mexicano no puede pagar un boleto para un evento equis en México que le cuesta el equivalente de un evento de excelencia mundial, no puede pagar 75 dólares para un Dodgers-Padres en la sección más barata en tercer piso, cuando ese mismo boleto en cualquier estadio de Grandes Ligas es un lugar en primer piso atrás de tercera o primera.

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