Pipo El Sordo 12 Mayo 2018

Pipo El Sordo 12 Mayo 2018

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo va por la Mercaderes se dirige a la Plaza Juárez a llevar una suscripción, en el ambiente se respiran aires de temperaturas propias de la llegada del verano, en su paso ve a unos turistas tomándose fotos sobre las palabras de Parral enfrente del atrio de San Juan de Dios, al llegar al Palacio Alvarado ve bastante gente, autos oficiales, guaruras y la curiosidad lo invade y decide investigar que evento se realiza.

Luego de las indagatorias descubre que es la entrega de unos premios y decide entrar, la indumentaria de los asistentes es formal, se respira un ambiente de solemnidad, el maestros de ceremonias esta por presentar al ganador de uno de los premios: “Me da mucho gusto presentar a todos ustedes  a uno de los más incansables defensores de nuestra ecología, creador de proyectos autosustentables que han dado a nuestros hermanos de la tarahumara un nuevo modo de vivir, ajeno a la caridad, a la entrega de apoyos, sin más presentaciones… con ustedes el Premio estatal de Ecología 2018: Calepodio Rebuschini”, todo el auditorio se levanta en señal de homenaje a tan ilustre personaje quien sin hacer una señal se levanta de su asiento y se dirige al pódium.

Con lentitud se saca de su saco unos papeles que es su discurso, lentes para ayudarse, no levanta la cabeza para comenzar su alocución: ”Buenos Días… antes que nada quiero sincerarme, cuando recibí la noticia del premio, mi primera reacción fue declinarlo, no asistir a esta ceremonia, por muchas razones que a continuación van a conocer… después se me ocurrió una astucia sarcástica, irónica como ustedes quieran llamarle… fingir que lo aceptaba para en estos momentos rechazarlo, no bajo un protagonismo, bajo la premisa de que un servidor no va a legitimar a las actuales autoridades encabezadas por usted señor gobernador Corral, que es incapaz de gobernar el estado, que finge que ejerce el poder ante los narcotraficantes, que organiza eventos suntuarios como este en vez de administrar nuestros impuestos bajo una austeridad republicana, cuanto costo la foto para su lucimiento personal?”, un silencio sepulcral invade el patio del Palacio Alvarado, algunos no creen lo que están viendo.

“El premio en efectivo lo dono a los tarahumaras que sostienen un plantón en la sierra tarahumara ante la tala de nuestros bosques, los dono a los familiares de los tarahumaras que han muerto por defender su tierra, para los familiares de los periodistas asesinados, para todos aquellos que han sido víctimas de los gobiernos que han sido incapaces de gobernar, por más que nos disfracen la realidad, vivimos en un estado fallido donde la narco cultura ha sentado sus reales, que pone y quita candidatos, que mata a aquellos que no les conviene… a quien quiere engañar Señor Gobernador, organizando entregas de premios como este?…”, Pipo esta más que sorprendido, el galardonado ve directamente a los ojos a la máxima autoridad estatal en señal de reto, diciéndole con la mirada que no le teme a él y su aparato gubernamental.

“Cuánto cuesta a el estado esta ceremonia?, el traslado de todo el personal?, los gastos de todos los invitados?, invito a todos los asistentes a sabiendas que aquí hay mucha lisonja, que cada vez que nuestras ilustres autoridades realicen este tipo de eventos los presionen para que sean austeros, que no tengan la intención de distraer a la sociedad de los más graves problemas que nos aquejan organizando actos faraónicos, que les reclamemos en persona su actuar, solo así los presionaremos a ser más conscientes, a entregar premios a personajes en un acto sencillo, lejos del glamour político… Gracias, Muchas Gracias… no se levanten”, atrás en las ultimas hileras son pocos los que aplauden el discurso, Calepodio se retira, cuando algo viene a su mente y regresa: “Aprovecho la ocasión, se me olvidaba: Señor Slim, representante del poder económico, que aquí con el poder político, juntos tienen ahogados al país: Que usted sea uno de los hombres más ricos del mundo no es motivo de orgullo para los mexicanos, es una vergüenza habiendo tanta pobreza en el país y cuando ofrezca un servicio cúmplalo, no nos robe”, todo el auditorio queda impávido, Calepodio sin mediar saludo, ni distancia abandona el recinto dejando una sensación de asombro, ante un maestro de ceremonias que apresura el orden de la ceremonia.

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