Pipo El Sordo 19 Mayo 2018

Pipo El Sordo 19 Mayo 2018

Ricardo Urquidi

El astro rey está pegando como plomo, el pavimento gris obscuro es capaz de quemar cualquier sandalia, entre las calles estrechas de Parral, la sombra es la mejor compañera, Pipo El Sordo se protege con una cachucha y un paliacate en el cuello, ya son la una de la tarde y para su fortuna le quedan pocos ejemplares de El Sol, por lo que decide irse al centro para acabar su dotación de periódicos.

En la Mercaderes con un lento caminar, gracias a la afluencia de peatones, con las banquetas que invitan a pisar con cuidado gracias al estampado del concreto, observa que le hacen señas, es Demetrio un comerciante del centro de la ciudad, que lo apura a que llegue a su local: “Como te va Pipo?… ya mero acabas?”, asintiendo la cabeza, Pipo responde muy tímidamente, el tono de voz que irradia prepotencia, lo hace asumir una actitud recelosa, “Siéntate, está muy flojo el día, ves toda esa gente?”, otra vez con la misma actitud, Pipo contesta asintiendo la cabeza, “Pues nada más se pasea, ve cuantos traen bolsas, son muy pocos… verdad?, la situación está muy difícil, pero hay la llevamos… a ver préstame el Sol, se me olvido comprarlo en la mañana”, al ver la cara de Pipo, llena de sudor, grita a las empleadas: “Tráiganle un vaso de agua a Pipo”, tanto Demetrio como Pipo, hacen una pausa, uno para leer y el otro para descansar de la ardiente jornada.

Luego de unos minutos, Demetrio arremete: “Tuvieron que venir las fuerzas federales para detener a uno de los más peligrosos narcos y más se tardan en presentarlo que el Gobernador de inmediato relacionarlo con nuestro Ex Gobernador, tal vez tenga razón, no lo estoy poniendo en duda, pero implícitamente nos está diciendo que la ola de violencia en todo el estado es culpa de las anteriores autoridades… al rato si se vienen las lluvias y hay inundaciones va a ser culpa de Duarte por no construir las presas que prometió”, Pipo ya con la garganta fresca escucha con atención las quejas de Demetrio.

“Esos del PAN, quieren avanzar apilando cadáveres… están contra todos, tiran fregazos como el ciego, pero a nadie le pegan… no aprenden la lección, hace dos años nos dividieron y les funciono, ahora quieren hacer lo mismo y están polarizando la opinión, cuando no comprenden que en estos tiempos de incertidumbre, de temor, de miedo, la división de la sociedad no es una opción”, apretando las páginas del Sol en señal de desaprobación por el clima que reina en el estado por la guerra entre los carteles de la droga, las campañas políticas de insultos, de descalificaciones, de podredumbre política, Demetrio es uno de los miles ciudadanos que se ven atrapados en una oferta política pobre, se ven impotentes ante la falta de capacidad de nuestros gobernantes y al abrir la caja de sus negocios ven como las ventas han disminuido.

Demetrio con un ademan jala a Pipo hacia su humanidad, lo quiere tener cerca para que sus empleadas no oigan: “Si esto sigue así, con bajas ventas, voy a tener que despedir a una o dos empleadas… sabes tú lo que me duele esto?… no te imaginas?, pero más me duele ver a los parralenses comprando en los grandes supermercados y se olviden de comprarnos a nosotros, al comercio local, yo no puedo competir con ellos, jamás voy a poder, pero mientras pueda voy a seguir aquí jalando”, Pipo ve en los ojos de Demetrio su impotencia, como esta entre varios frentes que lo aprisionan, los políticos y su egoísmo de seguir disfrutando sus privilegios, la inseguridad, el temor de salir a las calles, la economía, al verlo se acuerda que Valentina también es empleada del comercio local, su mente se asusta al pensar que su esposa podría correr con la misma suerte  y se va no sin antes agradecer el vaso de agua a Demetrio.

 

 

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