Ganó el mejor.

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Gano el mejor

Juan Terrazas

Sin dudar alguna, el campeón fue el mejor equipo de los play-offs, Parral IV Zona con toda su experiencia y peloteros aguerridos fueron los mejores, un equipo que juega por convicción, sin presión, con un compromiso serio ante su afición y con un gran manager como lo fue Armando Guereca han conseguido romper los pronósticos logrando en corto tiempo volver a ser campeones y reafirmando que son una gran generación la cual es la mejor de esta década que está por finalizar. Felicidades a Parral IV Zona y su afición.

Que sucedió con los Indios de Cd. Juárez? Si lo vemos en números fríos, el equipo de la I Zona cumplió con los pronósticos pese a la salida repentina de German Leyva que abandonó al equipo por problemas internos, fue la mejor participación de los Indios de las últimas 3 temporadas y por mucho.

Pero en un sentido de lo que esperaba la afición juarense, sería esto un fracaso y la I Zona está ya a solo 4 temporadas de empatar su marca de más años sin campeonatos conseguidos (1974-1996).

Como dice Alfonso Lanzagorta, “para fastidiar al rival”, si comparamos a Parral y Juárez de 1970 a la fecha, la IV Zona ha conseguido 12 campeonatos por solo 3 de Juárez. Si comparamos a ambas ciudades, Cd. Juárez y por mucho se lleva de calle a Hidalgo de Parral en potencial económico, en extensión territorial, en importancia a nivel nacional y en cantidad de habitantes. Entonces, por qué si Cd. Juárez que es la 5° ciudad más poblada de México no ha llegado a ser potencia en los estatales de Primera Fuerza como Hidalgo de Parral que es la 114° ciudad más poblada de México?

Simple y sencillamente es por la idiosincrasia de las poblaciones. Mientras que en Parral el beisbol es una religión donde la gente de aquella región le da una gran importancia a nivel general a tal grado de tratar a sus peloteros como héroes, en Cd. Juárez apenas un 5% de la población sigue al rey de los deportes.

Mientras en Parral para un pelotero ser jugador del estatal le da una imagen de status social de gran importancia ante la población, en Cd. Juárez el pelotero es una persona más del millón y medio de personas que habitan la frontera.

También hay que reconocer que en Parral al pelotero que funciona, se acopla al sistema de trabajo y al grupo de peloteros son recompensados bien económicamente, e incluso uno que otro aficionado le da a sus peloteros dinero por haber logrado un triunfo importante. Pero en Cd. Juárez en lo personal yo veo a los peloteros como un empleado de un trabajo común, les pagan por semana sin recompensas por lograr o superar metas y esto provoca al final que el jugador cumpla con su participación sin importarle si se logra la meta. Si al pelotero (O un empleado o socio) se le trata como un simple objeto sin hacerlo sentir parte importante de una organización, ese entusiasmo por formar parte de un grupo se puede perder.

Ayer me tocó ver cómo Edgar Jiménez conectó el hit que llamó al ataque a Parral para guiarse al campeonato y en años anteriores cuando jugaba para Indios “El Cano” falló en los momentos de presión dejando las carreras que pudieron dar victorias para Cd. Juárez. Que sucedió con Edgar Jiménez? Jugaba con Indios de manera inconforme? Tenía problemas internos mientras jugaba para Indios? Es un pelotero mercenario? Es más cómodo jugar en la tranquilla ciudad de Parral que a la estresante Cd. Juárez? Ya aprendió a batear sin presión? O simple y sencillamente un líder en el equipo de Parral hizo que se valorara así mismo como un pelotero importante?

Al final de cuenta la experiencia de consigue con trabajo a través de los años, no con dinero.

Así las cosas…

Lo único que queda en Cd. Juárez para tratar de ser campeones en corto-mediano plazo será seguir trabajando. La base del equipo es muy buena, competitiva, pero solo hace cambiar el sistema de trabajo.

Más que ideas de que necesiten peloteros locales o con amor a la camiseta, el equipo requiere que los peloteros que vayan a formar parte de la tribu trabajen en grupo desde el torneo regional y entrenar con la base ya mínimo un mes antes del inicio del torneo estatal. Desafortunadamente por tener varios peloteros foráneos el proceso será costoso y no asegura el éxito, pero no hay alternativa.

Y sobre todo, los directivos responsables del equipo deberán hacer sentir al pelotero como un miembro de utilidad al equipo y no como un simple jugador. Si los peloteros cumplen la meta se les debe incentivar para que sientan un compromiso fuerte con el equipo. Aunque hay que estar consciente, las victorias no se compran, se trabajan.

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Out 27!, se acabó el partido y esta columna También!

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