Big Papi

Big Papi Boston 2011

(Foto de Ricardo Urquidi Septiembre del 2011, Fenway Park, Boston, Massachusetts)

Big Papi

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

En estos momentos estamos viviendo los últimos momentos de la carrera en Grandes Ligas del dominicano David Américo Ortiz Arias, tal vez se retire con un anillo de Serie Mundial, el tercero en su vida, tal vez gane uno de los premios anuales a las estadísticas ofensivas, seguro miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, pero más allá del pelotero, quien es Big Papi…

Nace en República Dominicana un 18 de Noviembre de 1975, estudio en  la Escuela Estudia Spallat, de Haina, una de las ciudades más pobres y contaminadas de su país, fue firmado originalmente por Marineros de Seattle, donde fue registrado con el nombre de David Arias, en esa equivoca costumbre de los norteamericanos de creer que nuestro primer apellido es nuestro segundo nombre, después fue cambiado a los Mellizos para posteriormente en un cambio que en su tiempo no llamo la atención llegar a los Medias Rojas donde lo demás ya es historia.

Gracias a su estatura: un metro con noventa y tres centímetros, su primera opción en el deporte fue el basquetbol, admiraba a Magic Johnson y Michael Jordan, sin embargo su Padre no lo dejo practicarlo, argumentando que sus rodillas iban a tener problema, por lo que le inculco el béisbol, el deporte natural para los dominicanos.

Su primer apodo en la infancia, en el béisbol fue : “Manilo”, su primer entrenador: Pedro Gómez, después de establecerse en Grandes Ligas, en el 2002 en un accidente automovilístico fallece su madre Ángela Rosa Arias, desde entonces cada vez que conecta un HR, eleva su cabeza al cielo y se lo dedica a ella.

A raíz de sus HR’s decisivos en su carrera, en momentos decisivos para que los Medias Rojas de Boston, primero se olvidaran de la Maldición del Bambino al ganar la Serie Mundial del 2004, la expresión beisbolera de: walk-off (un imparable que concluye un juego) se hizo popular por Big Papi, expresión que nace por el  Ex  Cachorro de Chicago, Ex Medias Rojas de Boston y Ex Atlético de Oakland: Dennis Eckersley, miembro del Salón de la Fama,  quien solía referirse como “walk-off pieces” o “piezas de abandono” , cada vez que fracasaba en su intento de salvar un juego.

En el Doug out, en el club house, en los vestidores, alejados de la prensa, de los fanáticos, sus compañeros le llaman: “Shrek dominicano”, no en forma peyorativa, por ese carisma, por esa cara infantil que siempre lo ha acompañado, por esa sonrisa tierna, por esa complexión que en vez de asustar, anima, da confianza, al igual que su caminado, que simula desenfado, que según en propias palabras de los Red Sox es como si: “caminara sobre cáscaras de huevo”.

Big Papi es el pelotero quien decide en los camerinos del FenWay Park que música se toca, pero no es por capricho, los peloteros veteranos y novatos han delegado en el tal honor, pareciera cuestión simple, pero hay que recordar que la música estridente, latina en los vestidores de equipos ha sido motivo de peleas internas en las novenas de Grandes Ligas,

Su influencia abarca obras de carácter social:  el torneo: David Ortiz Celebrity Golf Classic, tiene la intención de recabar recursos para David Ortiz Children’s Fund, colaborador de la fundación Make-A-Wish, en  los restaurantes de sándwiches D’Angelo que hay a lo largo del noreste estadounidense, a los clientes los recibe una figura de cartón con la imagen de Big Papi, lo mismo ocurre en las pizzerías Papa Gino’s; Ortiz ha tenido contratos publicitarios con Reebok, XM Radio, AT&T, Sony PlayStation, Wheaties  y Vitamin Water, todos estos contratos de publicidad tienen clausulas en donde las marcas están obligadas a aportar recursos para obras de caridad en República Dominicana.

Terry Francona, ex entrenador de los Medias Rojas, dijo una y otra vez durante los primeros cuatro años de Ortiz en Boston: “Es difícil imaginar que alguien sea tan importante para su equipo como lo es él para nosotros”, después de los atentados en el Maratón de Boston, Big Papi  tomo el micrófono y sentencio: “Boston, esta es nuestra ciudad y nadie nos va a convertir  en rehenes, manténgase fuertes”, al final todo el mundo concuerda en decir lo mismo, que él es exactamente lo que uno ve.

 

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