Las pesadillas de Osorio

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Las pesadillas de Osorio

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Luego de la derrota ante Alemania en la Copa Confederaciones en Rusia, la prensa nacional se vuelve a desgarrar las vestiduras volteando sus críticas al técnico nacional el colombiana Osorio, la principal reprobación que se hace al trabajo del timón verde es su sistema de rotación de jugadores y alinearlos en posiciones que no son sus perfiles naturales.

Sobra decir que desde el aspecto antropológico el experimento de laboratorio con los ratoncitos verdes por inercia va al fracaso o ya es un revés, bajo el contexto de la idiosincrasia mexicana, estamos acostumbrados a asumir roles en nuestra sociedad, trabajo, grupo, roles que con el paso de nuestra vida se acentúan, definiendo nuestra personalidad.

La idea futbolística del colombiano nace bajo un aborto que solo tiene un fin: el alejamiento de nuestra identidad en este caso futbolística, constantemente los seleccionados nacionales se quejan que en sus equipos juegan en una posición y en el TRI los obligan a jugar en perfiles que jamás han jugado.

Todo mundo sabe cómo juega Italia, Holanda, Alemania, España por fin de siglos ya encontró su identidad, Brasil, Argentina, Uruguay la tenían muy definida y en los últimos mundiales la han perdido por querer imitar el futbol europeo, olvidando sus raíces.

El gran intento del futbol mexicano para encontrar esa identidad, no sé si fue planeado o no, sucedió con la contratación del argentino Cesar Luis Mennoti a principios de la década de los 90’s, cuando es contratado para dirigir al seleccionado nacional, Mennoti campeón mundial con Argentina en el Mundial del 78, filósofo del futbol, analítico y estudiando las cualidades del futbolista mexicano, creo un sistema que para él, pudiera ser el canal idóneo para explotar todo eso que traemos adentro y que México diera el gran salto: pressing en toda la cancha, toque de primera intención, achicar la cancha, resistencia, velocidad.

Todo iba bien hasta que se le atravesó un directivo del América de alta influencia en la Federación Mexicana de Futbol que le ordeno alinear a equis jugador, no era la primera vez que le sucedía al argentino tal intromisión, por lo que dejo la dirección del Tri y emigro a países más serios, vino a su relevo Mejía Barón, que asimilo la intención de Menotti y le dio continuidad.

De tal suerte que bajo la lupa de varios analistas el Tri del 94 que fue eliminado por la Rumania de Hristo Stoichkov, ha sido considerada por una de las mejores sino la mejor selección que México ha presentado en un mundial.

Ahora Osorio el último de los 12 entrenadores en diez años que ha tenido el TRI quiere en cada partido rotar a sus jugadores, cambiar de posiciones a los seleccionados, lo que ha provocado una oncena amorfa, que no sabe a qué juega, ni cuándo va a jugar, en donde los jugadores están al servicio de la idea de una persona, no para explotar al cien por ciento sus principales virtudes.

México no funciona así, la mentalidad de nosotros no trabaja así, estamos acostumbrados a ser mecánicos por citar un ejemplo, especializarnos en trasmisiones automáticas,  no pasamos a ser de la noche a la mañana a ser especialistas en el sistema eléctrico automotor, debemos repito antropológicamente estar concentrados en nuestro rol, aunado a ello necesitamos de tiempo para concentrarnos, no tenemos la capacidad de un italiano para estratégicamente ser disciplinados y realizar lo que el timón nos diga hacer en los 90 minutos, cometemos errores sobre todo en los últimos minutos del partidos, errores que nos han costado eliminaciones, derrotas dolorosas, todo por falta de concentración y bajo el sistema Osorio esa cualidad jamás la vamos a lograr.

Osorio no ha visualizado ese pequeño gran detalle de los que tiene enfrente porque al fin y al cabo, el Tri es un reflejo de nuestras virtudes y defectos, nos han convertido bajo la lupa de la cultura mexicana en un chile con queso.

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