Pipo El Sordo 17 Mayo 2017

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Pipo El Sordo 17 Mayo 2017

Ricardo Urquidi

Pipo El Sordo va intranquilo, sabe que va a recibir una regañada, las últimas semanas  ha dejado la suscripción que tiene con Arnulfo en el Callejón Guerrero, por el temor de la amonestación ha dejado El Sol debajo de la puerta, Arnulfo extrañado por la falta de cobro, por una posible enfermedad de Pipo se dirigió a las oficinas del periódico para preguntar por él,  encontrándose todo con normalidad, solo la ausencia de Pipo en las últimas semanas, Pipo se entera y sabe que ya no puede postergar más tocar la puerta y ver a Arnulfo.

Al abrir sin mediar palabra Pipo, de una manera extraña saluda: “Método inductivo: de lo particular a lo general, Método deductivo: de lo general a lo particular”, Arnulfo suelta la carcajada: “Por eso no venias?”, con la cara sonrojada Pipo afirma, “Ven siéntate, cuanto te debo?… creía que te había pasado algo, afortunadamente veo que eran otras las razones, pero ya que estamos con el tema… ya asimilaste porque te pregunte?”, Pipo se prepara para pasar un examen que estaba pendiente: “Muy bien, como explicarlo?: “Deductivo: “Todos los números telefónicos están el directorio?… “No!… pueden haber privados”… “Porque?… Privacidad?, Seguridad?, Aislamiento?, Es un artista?, es un Político?… de lo general a lo especifico”… Inductivo: “Juana Pérez se suicidó”… Menor?, Estudiante?, Asfixia?, Sobredosis?, Familiares?, por amor?, por regaño?, Cuántos en la semana?, mes?, año?, ciudad?, estado?, país?”, antes de que continúe Arnulfo lo detiene: “Y para que te sirve los dos métodos en el periodismo?”, “Para armar mi nota, hacerme todas las preguntas y considerar cual es el detalle de la noticia más trascendental  y en base a lo más importante hacerla”, satisfecho  Arnulfo lo invita a sentarse.

Arnulfo por dentro cree que Pipo vale la pena: “Hace ya más de 50 años, yo como tú me intereso el periodismo, era un lector insaciable, en aquel entonces la carrera de periodista no era muy conocida y me metí a Filosofía y Letras, la UNAM donde estudie estaba impregnada de izquierda, de comunismo, de socialismo, de marxismo, en toda esa formación me tocó en suerte leer quizá el libro que más me ha impactado en la vida: Los Miserables de Víctor Hugo, pero más me impacto el prólogo, te lo voy a leer: ”Mientras a consecuencia de las leyes y de las costumbres exista una condenación social, creando artificialmente, en plena civilización, infiernos, y complicando con una humana fatalidad el destino, que es divino; mientras no se resuelvan los tres problemas del siglo: la degradación del hombre por el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre, la atrofia del niño por las tinieblas; en tanto que en ciertas regiones sea posible la asfixia social; en otros términos y bajo un punto de vista más dilatado todavía, mientras haya sobre la tierra ignorancia y miseria, los libros de la naturaleza del presente podrán no ser inútiles.”

“Desde entonces Pedro, no me gusta decirte Pipo, toda mi vida profesional ha tenido un objetivo:  rescatar a esos Miserables que la vida no les ha dado nada, ser didáctico con ellos, que aprendan, que lean, que en la medida de sus posibilidades no sean manipulados, que no sean explotados en el trabajo, que no les invada el morbo, el miedo, la violencia, que todo lo que salga de tu catedra, de tus ideas, de tu boca, de tu puño y letra tenga un fin social por aquel que es carne de cañón,… en mi vida Pedro… perdí muchos años creyendo que solo las armas eran el canal para lograrlo y me fui a Nicaragua a combatir a un dictador, después comprendí que solo la educación es capaz de tumbar regímenes autoritarios, dictaduras, las armas tumban dictadores y ponen otros, comprendí que solo la letra es la más grande arma”, Pipo esta emocionado,  intuye que el discurso de Arnulfo no ha terminado.

“Quiero terminar con Víctor Hugo: “Las faltas de las mujeres, de los hijos, de los criados, de los débiles, de los pobres y de los ignorantes, son las faltas de los maridos, de los padres, de los amos, de los fuertes, de los ricos y de los sabios. […] Si un alma sumida en las tinieblas comete un pecado, el culpado no es en realidad el que peca, sino el que no disipa las tinieblas”.

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