Pipo El Sordo 24 Diciembre 2016

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Pipo El Sordo 24 Diciembre 2016

Ricardo Urquidi

Desde temprana hora el día para Pipo El Sordo ha sido muy agitado, su reloj biológico lo despertó a las seis de la mañana, solo para recordarle que ahora no vendería ejemplares de El Sol y cachitos de Lotería para el 24, su espacio solo tiene un nombre: Valentina, hora de contraer matrimonio, con lentitud pero con alegría sale al patio de su humilde casa y recoge varios leños para atizar el calentón de leña, vuelve su vista al cielo y trata de imaginar todo lo que sucederá en el día.

Ayer compañeros de El Sol de Parral, Lotería Nacional le habían hecho llegar sendos vales canjeables en Gala para que el mismo y su pareja determinaran el regalo con motivo de su boda, luego de bañarse, él y su Padre Don Guadalupe salen rumbo al centro de la ciudad, concretamente al Edificio Estatal, donde ya los esperan para signar su compromiso ante la sociedad, más tarde  una misa en el Templo del Sagrado Corazón de Jesús en Fátima.

Las dos ceremonias han sido acompañados solo por los familiares de Valentina, Pipo y su Padre, Valentina ha portado un vestido blanco de dos piezas que su misma abuela paterna: Miqueas le ha hecho, para Pipo es la novia más hermosa sobre la faz de la tierra, las miradas de la pareja todo el día se han cruzado, no hacen falta palabras para expresarse su amor, solo con los ojos se hablan, se dicen frases de amor, solo repiten como autómatas las preguntas que sus familiares alrededor les hacen,  los Padres de la novia están pletóricos de gusto, su hija está en el altar ante un ser que la ama hasta la eternidad, las palabras que pronuncia el Clérigo, no son formalidad son una realidad en la vida de los contrayentes.

Los Abuelos Maternos de Valentina: Bayulo e Ildaura, previamente en el calendario previsto, habían solicitado ser los generosos padrinos de una comida en un restaurante de la localidad como preámbulo de la cena de navidad y boda, así como una vorágine de detalles que a lo largo del día se suceden como un collage de postales, hay un respiro en la tarde, a sus más de 70 años Don Guadalupe pide un respiro, el cumulo de emociones para el son demasiados, sobre todo porque en varias ocasiones de sus mejillas han derramado lagrimas por el recuerdo de su querida esposa: Doña Rosario.

La casa de Valentina es insuficiente para albergar a tanta gente, en todos lados hay sillas, Pipo y Valentina al ver la escena, se muestran contentos, eso era exactamente lo que querían, agarrados de la mano, no bailan solo saludan y reciben felicitaciones de los invitados que van llegando: “Mire, yo no lo conozco jovencito… a la que si conozco es a Valentina y quiero decirle que si usted le toca un pelo se las va a ver conmigo… cuídela como si fuera su tesoro más preciado si no, lo mato!”, es Isquirion, Tío de Valentina que con marcado acento ranchero amenaza a Pipo ante el asombro de Valentina; “Tío pásele en la cocina esta mi Papa… como que ya viene tomado no Tío?”, “Si vengo y qué?  … es por la boda de mi sobrina más querida!”.

Así pasan las horas, el desfile de vestidos, de botas, de manjares, a las doce de la noche todos los discursos solo tienen un tema: Pipo y Valentina, la música ranchera estridente, provoca que uno de los tantos invitados saque una pistola y tire vivas , Valentina de inmediato va y se la quita para dársela a su Padre, a las tres de la mañana se sirve el menudo, luego de degustarlo Pipo le hace una seña a Valentina, quien va con su Madre y le susurra al oído para tratar de no llamar la atención, los dos salen de la casa, un carro de sitio los espera para llevarlos al hotel,  esperando que nadie los vea, Pipo agarra de la cintura y pies a su esposa y la carga para depositarla en las sábanas blancas, Valentina abre una botella de sidra, los dos entrelazando sus brazos hacen un brindis en silencio, Pipo le recoge el pelo que cae sobre sus ojos para acariciar sus mejillas níveas, candorosas, las manos de del novio recorren cada punto cardinal del cuerpo de su amada, Valentina se deja llevar, esta desnuda… están desnudos… una nueva vida los espera.

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