De la Carrera de Bola… al futbol

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El Sol de Parral

 

De la Carrera de Bola al futbol. Es el arraigo de la práctica en las personas de etnia indígena, la habilidad es lo que cuenta. Nunca es tarde para esa cita con la historia. En el campo no sólo se tiene que superar al rival en lo deportivo, también sobreponerse a las actitudes que los insultan y discriminan.

A lo lejos, cuando se llega al campo de futbol, los 22 jugadores son iguales, la única diferencia es que la mitad trae una casaca con colores diferentes a los otros, es la característica de la rivalidad.

El juego está apretado, las acciones se concentran sobre el centro del campo y los destellos de las individualidades de ambos conjuntos marcan los aislados desbalances.

Más de cerca, la diferencia se percibe. Alegres mueven el balón, haciendo una evocación a sus ancestros, los mismos pies ligeros que cientos de años atrás instituyeron el juego de bola en la sierra de Chihuahua. Con pelota de madera de madroño, se rueda la emoción y se honra el ritual.

En la cancha del futbol llanero local, la historia no es muy distinta, el orgullo de una misma estirpe los ha llevado a encontrar su identidad, algo que no todos los equipos logran. Es el equipo de los pies ligeros de San Andrés, todos son practicantes del futbol, todos son de esa raza pura, de los naturales de nuestra sierra.

Ya son seis años que la comunidad del Asentamiento Tarahumara San Andrés dejó sus tradicionales juegos “Carrera de Bola y Nakiburi”, por el deporte más popular del mundo, el futbol.

Hay algunas diferencias; ligeras, entre ambas prácticas, en el juego de pelota tarahumara, la bola es más dura y el pie del jugador tiene menos protección. Si acaso las tres correas que sujetan la suela de caucho, que alguna vez fue parte de un neumático. Estos rudimentarios aditamentos fueron cambiados por los “chutes”, que se amarran con cinta y se sostienen a la tierra con “tacos”.

El campo también marca la diferencia. Se contrastan los verdes y atractivos paisajes arbolados de la sierra, con el desértico y polvoriento campo de futbol en donde las rayas blancas sobresalen del rojizo abrazador color del escenario de estas batallas.

La ancestral carrera de bola (Rarajipuami) promovía la sana competencia entre los miembros de las comunidades. La práctica del futbol va ahora más allá, pues además de la práctica deportiva, también busca alejar a los practicantes –generalmente jóvenes y niños- de los vicios de la ciudad.

La zona urbana, además de ofertar nuevas formas de vida, también encierra peligros como la drogadicción y el pandillerismo, detalla Guillermo Negrete, propietario del equipo. Inicialmente, el equipo llevó el nombre de San Andrés –en honor a la comunidad donde residen-, en las afueras de Parral. Sin embargo, las franquicia de la liga municipal cambió recientemente su identidad y se llama  “Jorge Negrete”, no en honor al cantante fallecido, sí en cambio como tributo a uno de sus jugadores que muriera hace dos años y quien fuera el iniciador del proyecto junto a sus hermanos y padre.

La oncena rarámuri participa en la Liga Municipal de Futbol, en la segunda fuerza. Cuando se les busca en las estadísticas su ubicación no es muy precisa, pero siempre linda en el sector de los primeros sitios de la tabla.

Las limitaciones son la característica del equipo. La abundancia no existe, salvo que sea de ganas de triunfar, pero en lo material, ahí la historia es diferente; hay carencia del más elemental material deportivo como (balones, no se diga  uniformes, los patrocinadores no abundan.

En respuesta, lo que no hay, lo consiguen de sus propios recursos; pagar la inscripción, credenciales, arbitrajes y los uniformes, todos es auto patrocinio. ¡Claro al fiado y en abonos! ¡Todo es más caro para los que menos tienen! En infinidad de ocasiones se han quedado sin balón y al no contar con el recurso para comprar, tienen que buscar en la basura. ¡Si en la basura! pues varios de ellos son “pepenadores”, con suerte y se encuentran uno. No está muy bueno pero se cumple con el requisito de la liga de presentarlo a la hora del partido y evitar perder de faul.

Armando Negrete Rubí, capitán del equipo, recuerda que la agrupación surgió por voluntad de todos y  el compartir la afición por ese deporte. Son 18 los jugadores del representativo del Asentamiento San Andrés aunque ahorita sólo participan 16. La afición a las patadas es un complemento a las actividades del día a día. Todos tienen un empleo duro, lo mismo en ladrilleras que en labores agrícolas. Cada quien soporta los embates del inclemente sol que no es lo suficiente para evaporar los sueños de los seis días de la semana que anteceden al domingo, en los cuales imaginan, recrean y recuerdan lo que fue o apuestan a que ocurra en el campo. a actitud de “los chavos del Asentamiento” es muy buena. A todos les gusta el futbol y el practicarlo en la Liga Municipal es mejor, el nivel es  bueno pues la competencia es fuerte. En lo que se tiene participando el equipo ya ha jugado dos finales y gracias a ello ha subido de categoría. En la actual temporada, la escuadra se inscribió en la segunda fuerza, dejamos una franquicia en la primera “B”, ya que nos quedan más cerca los campos donde se juega; mientras que la otra se nos dificultaba trasladarnos. Refirió Armando. Por su parte, Guillermo Negrete Rubí,  encargado del equipo y padre de Armado, dijo no solo se han enfrentado a los equipos en términos deportivos, también lo han hecho en actitudes como la discriminación. Desafortunadamente no han sido pocas las ocasiones y esa actitud medra en el ánimo de los jugadores de San Andrés, pues se asustan o se relegan. Esto ocurre por lo general cuando el partido les va dando y al ir ganando, los contrarios los empiezan a insultar. “Todos somos iguales, somos humanos y todos tenemos el derecho de realizar deporte”, enfatizó el entrevistado. Los apoyos nunca estorban y por ello tanto el capitán del equipo como el encargado de la oncena Jorge Negrete, coincidieron en que la solicitud de recibir patrocinios de quien sea. No se necesita dinero únicamente, aunque es la principal necesidad para  el gasto de la inscripción que es alto, pero también se requiere material deportivo, además de que otros requerimientos para la práctica del deporte.

Tener credenciales conlleva un costo y por supuesto el arbitraje, todo ha sido sustentado con muchos sacrificios por ellos mismos en una Comunidad como el Asentamiento Tarahumara San Andrés, donde nada abunda y todo cuesta, hasta sacar a los chavos adelante y alejarlos de los vicios.

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