Realmente yo no dije todo lo que dije. (Lawrence Peter Berra)

Realmente yo no dije todo lo que dije. (Lawrence Peter Berra)

Por: José Daniel Espinoza Hernández

Lunes, 8 de Octubre de 1956 en Yankee Stadium,  64,519 aficionados serían testigos de una de las mayores hazañas que se han logrado en la historia de los Clásicos de Otoño, un juego perfecto. Era el quinto juego en contra de los Dodgers de Brooklyn del gran Jackie Robinson, Lawrence Berra estaba atrás de home haciendo batería con Don Larsen, durante los 9 innings los dominaron, retirando a los 27 bateadores en orden.

El juego solo duró dos horas y seis minutos. Se necesitaron 97 pichadas para lograrlo. Al retirar al ultimó hombre, el catcher corrió abrazar a su pitcher por lo conseguido. Pero esto no solo fue la actuación del pitcher, sino también de su cátcher que le fue pidiendo los lanzamientos correctos, le dio la tranquilidad para lanzar su mejor repertorio y saber que podía confiar en él por su experiencia.

Al final se llevarían la Serie Mundial por cuatro juegos a tres, ganando su séptimo anillo de campeonato. Cuando le cuestionaron al Catcher si estuvo nervioso comento, muy a su estilo: “Nunca hubo tiempo para estar nervioso”

Los que somos amantes del beisbol, nos ha tocado escuchar -cientos de veces- de los cronistas, la frase: “ ya lo dijo Yogi Berra: ESTO NO SE ACABA HASTA QUE SE ACABA” (It ain´t over till It´s over). La usamos también -beisboleros y no- para muchas situaciones cotidianas, es más, solita se acomoda en el vocabulario. Ese mueca sonriente que acaba usted de hacer es porque tengo razón.

Lawrence Peter Berra, Yogi Berra para el mundo del béisbol nació en San Louis, Missouri el 12 de Diciembre de 1925, en una familia de inmigrantes italianos. De niño practicó varios deportes como el futbol y el futbol americano, pero el beisbol lo atrapó, aunque sus padres no conocían ese deporte, él tenía el talento. Jugó en ligas pequeñas, donde comenzó a desarrollar sus habilidades para ser catcher.

En 1942, fue a los entrenamientos con los Browns de San Luis, que se convertirían después en los Cardenales, pero no los convenció. Fueron los Yankees, quienes lo firmarían por un bono de $500 dólares.

Sin embargo,al cumplir los 18 años, se enlistó en la Marina, donde participó en la invasión a Normandia en la Segunda Guerra Mundial. Serviría durante tres años para después debutar con los Yankees, el 22 de septiembre de 1946.

Sería jugador de los Bombarderos del Bronx durante 18 temporadas, las mismas que pasó sonriendo, su cara siempre arrojando pillería y esas orejas pronunciadas, sumadas a su narizota, no escondían sus genes italianos. Jugó catorce Clásicos de Otoño,  lo conquistó en 10 ocasiones. Participó en 75 juegos de serie mundial bateando para .274, es el único jugador en la historia que ha logrado esta hazaña.

Él se ganó el respeto de todos los equipos de las mayores al decir que los pitchers de los Yankees eran tan dominantes debido a que él estaba siempre atrás de home.

Yogi, que heredó su mote por la forma como se sentaba tras los partidos (piernas y brazos cruzados, como quien practica yoga), demostró siempre tener una visión única de la vida, dentro y fuera del campo: para hablar con sus compañeros o, después, para hacerse entender con la incipiente prensa en sus años de manager en los Yankees o en los Mets.

Su manera rápida y franca al contestar siempre le fue sumando frases; él mismo escribe en su libro (The Yogi Book), que en la sobremesa al platicar con sus hijos, de repente ellos le decian: “Papá ya dijiste otra frase” . La frase con la que titule a este escrito, la contestó cuando le preguntaron sobre como creo sus famosas frases.

Hoy, 22 de septiembre se cumplen 6 años de su fallecimiento. Debió haber estado lleno su funeral, ¿porqué?, pues cuando a Yogi le cuestionó un amigo de porqué asistia a todos los funerales, Yogi contestó: “Debo ir a todos, después cuando yo me muera ellos NO vendrán al mio”. Asi que, si deseamos tener concurrido nuestro funeral, apliquese!

Los “yogismos” tienen mucha enseñanza y filosofia de vida, encuadran en lo que se le conoce como malapropismo que es la españolización del vocablo inglés malapropism, definido o entendido como el uso incorrecto de palabras parónimas. Se refiere a un tipo de error o gazapo en el que se sustituye una palabra por otra de sonido similar pero diferente significado.

Me permito citarle a continuación, solo algunas frases que obtuve de su libro y en donde él mismo explica o recuerda cuando y porque las dijo.

  • Esto no se acaba hasta que se acaba

Al ser cuestionado por un reportero, en Julio de 1973, cuando era manager de los Mets de Nueva York. Estaba a 9 juegos del primer lugar. Sr. Berra, ¿que opina del desempeño de su equipo?  Y él solo contestó: “Esto no se acaba hasta que se acaba” Los Mets terminaron en primer lugar de su división.

  • No puedes pensar y batear al mismo tiempo

            Cuando su manejador le gritó: Piensa bien en lo que vas a batear!

  • El 90% del juego es mitad mental

            Su consejo de siempre al manejar a sus equipos.

  • La única razón por la que necesito el guante es por mis manos

            Después de sufrir una lesión en su dedo pulgar izquierdo

  • Nosotros cometimos demasiados errores equivocados.

Dijo esto después de la serie mundial de 1960 entre yankees y piratas. Fue una serie de siete juegos que terminó cuando Bill Mazeroski conectó un jonrón por encima de su cabeza.(jugaba al final de su carrera, el jardín izquierdo)  No había otra forma de explicar cómo se perdió esa serie.

  • ¿Slump? No estoy en un slump … simplemente no estoy bateando

            Cuando se le cuestiono sobre su desempeño al bat

  • Señor Yogi, ¿en cuantas piezas le rebanamos su pizza, cuatro u ocho?

Su respuesta: Mmmh, en cuatro no creo que me pueda comer ocho

REFERENCIAS.

  1. Yogi: A life behind the mask.  By Jon Pessah. LB Editorial
  2. The Yogi Book. By Yogi Berra. Workman Editorial

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