Cuatro managers, cuatro estilos

Cuatro managers, cuatro estilos

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

El martes comienza el Clásico de Otoño, el platillo más suculento para todos los amantes al rey de los deportes, atrás quedan los juegos de comodín, las series divisionales y las de campeonato, como siempre las emociones, se recrudecen en Octubre con sus lunas, el rocío de la mañana nos avisa de los próximos frentes fríos, que prenderán nuestras chimeneas y con todo ello, la Serie Mundial capta nuestra atención.

En esta ocasión durante la primera fase de la postemporada, tuvimos la fortuna de ver con satisfacción que ya en las Grandes Ligas hay el enfrentamiento entre dos grandes escuelas: La Sabermetrica contra  La Tradicional, la escuela que en sus decisiones depende de las nuevas estadísticas que dan una radiografía más detallada de los comportamientos individuales de cada pelotero, contra los que dirigen basándose en el librito, ese librito que a base de la experiencia, del comportamiento, de los códigos no escritos en el beisbol, se toman las decisiones.

Para los que fuimos educados beisbolisticamente con las reglas tradicionales, estamos mas que contentos por que los Astros y los Bravos sean los protagonistas de la Serie Mundial, sus pilotos, Snitker y Baker, todavía predominan en su toma de decisiones, la vieja escuela y observaremos una contienda sin dejar a un lado el aspecto humano, el carácter, la enjundia que todo pelotero lleva adentro y no la frialdad de la sabermetria.

El beisbol desde su creación ha evolucionado, en eso no tenemos la menor duda, es tal vez el deporte en donde más escrutinio se realiza sobre todo lo que sucede en el terreno de juego, sus variantes, sus efectos colaterales, sus probabilidades, desde que Earl Weaver, bien llamado el Padre de las Estadísticas en Grandes Ligas, Manager de los Orioles de Baltimore, en la década de los 70’s, empezó con un equipo a escudriñar mas en las fortalezas y debilidades, no tan solo de sus peloteros, también de sus rivales, los numeritos en el mejor beisbol del mundo tomaron otro giro.

Después viene Billy Beane, Gerente General de los Atléticos de Oakland con su money ball donde se integran economistas, analistas, a las oficinas de los directivos para en base a ecuaciones matemáticas, conocer que peloteros son diamantes potenciales y que nadie pone atención en el mercado de agentes libres, así ha evolucionado el beisbol, que nos lleva irremediablemente a la sabermetria.

Ahora vimos a un Alex Cora, que respeta mucho al pelotero, pero también toma decisiones en base a las estadísticas, un piloto que motiva, que provoca que el jugador saque su máximo potencial, que respeta las reglas no escritas del rey de los deportes.

Un Dave Roberts que sobre dirige con la sabermetria y cuando se le hace bolas el engrudo, utiliza la corazonada, formas grotescas de ver el beisbol, sin la lógica de la sabermetria y la del beisbol tradicional, se convierte en un Frankenstein, quiere convertirse en el pionero de una nueva era, pero no tiene la cabeza de un Leo Durocher, de un Casey Stangel, de un Whitey Herzog, ni mucho menos de un Joe Torre, de un Tony Larussa, es un manager que reprime, que insulta el aspecto humano del pelotero y en el pecado lleva la penitencia.

Brian Snitker al igual que Dusty Baker Jr., dirigen a la antigüita, establecen su rotación de pitcheo, su line up y con esos se van, los roles y funciones de los peloteros se conocen y se mentalizan para llevar a cabo sus aportaciones dentro del terreno de juego, los dos se impusieron a noveles timoneles (Cora y Roberts) y de paso a las estrategias actuales, lo festejo!

En lo personal no estoy en contra de la sabermetria, estoy en contra del beisbol espectáculo, de poder contra poder, las mentadas formaciones especiales, en base a los patrones de bateo de los peloteros, son tan fáciles de quebrar, con un sencillo toque nos muestran su debilidad, la obsesión por los números que nunca contabilizan si el pelotero en un día malo, tuvo a su hijo enfermo, su madre convaleciente, si tuvo un percance al llegar al estadio o en caso contrario, si en un día bueno, su hijo le entrego una boleta con diez de calificación, le avisaron que va a ser Papa, que compró una casa, en fin en la vida personal de cada ser humano, hay detalles intangibles, emocionales que se reflejan en nuestra vida diaria para bien o para mal.

Voy a Astros, por Dusty Baker Jr., ya se merece ganar una Serie Mundial.

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