Encrucijada histórica

Encrucijada histórica

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

En la historia de las Grandes Ligas, hay dos estadios que son intocables, no tan solo para ser derrumbados y sobre su terreno construir uno nuevo, también para sacar al equipo y llevárselo a otro lugar, estadio o ciudad a jugar,  o para que una marca de renombre, soltara cientos de millones de dólares para que fueran renombrados con el nombre de su empresa, cualquier fanático de los Cachorros o Medias Rojas impediría que el Wrigley Field y el Fenway Park, se le tocara con el pétalo de una rosa, podrán haber conciertos, misas, congregaciones políticas, pero esta es mi casa y fue construida para el beisbol, inclusive ya están declarados como monumentos nacionales por lo que las adecuaciones que se les han hecho han sido respetando su arquitectura original.

Toca la polémica a Parral, se presento un proyecto en el Cabildo Municipal, en donde se propone dedicar el Valente Chacón Baca a las Ligas Infantiles, para ello se adecuaría el terreno de juego en cuatro campos para las diferentes categorías y crear un complejo que venga a robustecer la promoción, instrucción, seguimiento de nuestra inmensa cantera, el proyecto en sí mismo es magnífico, el lugar sagrado, la catedral del beisbol de Chihuahua es el problema.

Enumerar las bondades del proyecto seria largo y benéfico, aquí lo que importa es la encrucijada histórica, ¿romper paradigmas?, dejar paso a los nuevos tiempos?, ¿o dejar intocable la historia?

El Valente Chacón Baca seguiría siendo utilizado para el rey de los deportes, no se mancillaría su historia, las hazañas que reposan en su diamante ahí seguirían intactas, teniendo como fieles guardianes a la infancia de la Cuarta Zona, su estructura arquitectónica, igual, el proyecto ejecutivo no contempla demolición de gradas, bardas, solo adecuación del terreno de juego.

A diario, algo que no sucede en la actualidad, el vetusto parque, se vería inundado de algarabía de los chiquitines, de padres de familia, que indudablemente tienen un pasado beisbolero, les platicarían a sus hijos: “Aquí jugo tu Tatarabuelo, en ese rincón hizo una atrapada para ganar el juego”, mientras su juego inicia, visitarían al Salón de la Fama, se contagiarían de los polvos de diamante galopado, por lógica, aunque con esta administración no se sabe, desaparecerían los botes de cerveza en las gradas.

En contra parte, los históricos también tienen la razón, argumentarían: “El Valente Chacón Baca no se toca!, aquí cabalgan por los jardines 21 campeonatos de los Mineros!, aquí reposa nuestra religión!, gran parte de la historia del beisbol de Chihuahua, aquí se ha escrito!, lo queremos tal y como esta!, lo que deben hacer es remodelarlo, ponerle pasto sintético, mejorar el alumbrado, ponerle pizarra!, porque no buscan otro terreno para el proyecto y dejan al Valente Chacón Baca en paz, que fácil es proponer proyectos sobre lo ya construido!, ya Parral no es el centro, salgan a la periferia a llevar deporte!, para que queremos más tráfico en el centro!, ahí está el Estadio Centenario, abandonado, entre basura, con una inmensidad de terreno, ahí se puede hacer lo mismo!, bajo que esquema legal o criterios de próximas administraciones, yo vecino, ciudadano, fanático, pelotero, directivo tengo la seguridad de que no será destinado para otro fin que no sea el beisbol!, aquí inconscientemente empieza el preámbulo para que esa defensa por nuestra riqueza histórica beisbolera sea poco a poco carcomida?”.

Los dos extremos tienen la razón, el tiempo nos dirá cual predomino.

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