“Hazaña tarahumara”: Cirildo Chacarito.

Era el año de 1997. Tras la línea de salida del ultramaraton de california, una carrera que recorre durante 160 kilómetros las veredas y montañas de San Gabriel California, se encontraban cientos de atletas de múltiples nacionalidades. Ben Hian, un marine estadounidense, buscaba la victoria por cuarta ocasión consecutiva. Habían invitado a varios atletas tarahumaras que le daban folclore al evento. Entre ellos se encontraba Cirildo Chacarito, un abuelo rarámuri de 52 años que no era el favorito de nadie.
Juan Ávila era un sacerdote jesuita que acompañaba al contingente raramuri y le decía mientras le señalaba al robusto marine americano:
‘Chacarito, a ese es al que tienes que seguir”.
A Chacarito le llamaron la atención los coloridos tatuajes del americano, no había visto algo así.
“¿Porque esta pintado?,¿Que es fariseo?” Recuerda Ávila que preguntó el indígena quien relacionaba los tatuajes con la celebración de semana santa en su pueblo, donde los hombres se pintan el cuerpo con cal.
La carrera empezó a las 5:00 a.m, Ben Hian salió volando con el aura de favorito a sus espaldas. Los tarahumaras,por exóticos, también compartían algún rayo de relevancia. La afición y periodistas americanos se asombraban de que los raramuri corrían en sandalias. Las horas pasaban, la temperatura de la sierra de california aumentaba y los atletas comenzaban a fundirse, pero Chacarito se mantenía fiel en su consigna de sabueso de perseguir al marine, a su ritmo fue escalando posiciones hasta que en la oscura vereda perdió el camino.
“¿Que paso Chacarito?”, le pregunto el sacerdote Ávila cuando lo vio aparecer en uno de los puestos de control.
“Pos me perdí, ¿Donde va el otro?”
“Pasó hace como media hora”
“Ta bueno”, se le escuchó decir antes de arrancar de nuevo.
Horas más tarde la competencia ya era sólo entre dos, el capitán america contra teporaca, los tenis Asics contra los huaraches de marca Goodyear. Y entonces sucedió; el soldado tronó como ejote y el indio que le llevaba 25 años de edad se le adelantó en la meta, a la 1:00 am se vio una lucecita a lo lejos, luego una camisola de tela y el público rugió en fervor. Cirildo cruzó la meta como vencedor, se detuvo y pregunto:
“¿On tan los demas?”
“Eres el primero, Cirildo. ¡Ganaste!”
“Aaaah, ta bien”, respondió Cirildo sin muestra alguna de emoción
“¿Agua? ¿Chocolate?”
“Agua no, chocolate si”
“¿Que tal estuvo la carrera?”
“No pos cortita”

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