El Valle brilla verde

El Valle brilla verde

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

El Valle de Allende gana dos juegos con tres pitchers, fin de semana de fabula para el vergel de la Cuarta Zona…

Hasta el momento el rey de los deportes ha sido generoso con los ahijados de Chu Soto, ni los más aventurados pronósticos de los acérrimos fanáticos del Valle, se imaginaban los resultados tan contrastantes que se dieron.

Primero en la Caja de Cerillos un desfile de lanzadores por parte de La Once, que eran incapaces de detener la ofensiva de los valleros, Martin Polanco saca de la chistera a Yavé Estrada para mandarlo al montículo, conforme va desarrollándose el partido y creciendo a ventaja escandalosa, el lanzador se asienta para darle a El Valle, cinco solidas entradas y dejar la mesa puesta para que Miguel Martínez venga al relevo, el de Aguascalientes no dejo crecer a la artillería santabarbarina y las esperanzas de regresar en el marcador se diluyen.

Héctor El Chino Cano nos da el espectáculo de dos descomunales HR’s, que dejaron con la boca abierta a varios, sin lugar a dudas los dos bambinazos rondaron sobre los 450 pies, Beto Gutiérrez con ese colmillo a un lanzamiento rompiente a la esquina de adentro, solo la dirige a los riscos para apuntarse con otro vuela cercas, cabe destacar el crecimiento del vallero: Raúl Coronado en las paradas cortas, el chamaco se embasa seis veces en seis oportunidades y si a ello le agregamos su velocidad en los senderos, pues fue una pesadilla para los rivales, La Once jamás pudo meter las manos, los vendavales de golpes llegaban y solo podían alcanzar a cubrirse el rostro, 17 carreras marcaron la vía del nocaut en la séptima entrada.

El fantasma de la maldición del líder se hizo presente con franco descaro ante el líder de la temporada.

Al otro día en el remozado y ampliado José María Torres, en el ambiente de las porras no había lugar al desanimo, los fans de la Once que hicieron del viaje en ningún momento bajaron bandera para dejar de apoyar a su novena, las huestes del Valle se vistieron de camisetas de la final, de serpentinas verde, blanco y rojo, con los colores de su equipo, un día antes su equipo había dado una muestra de infinita superioridad, sus ánimos estaban por las nubes.

El segundo fue la otra cara de la moneda, cerrado, con excelente pitcheo, inclusive de las tres carreras que le hicieron a Valverde, dos fueron sucias, errores a la defensiva fueron decisivos para que El Valle se mantuviera en la pelea, Saldívar aguanto hasta donde su brazo pudo, dejo el partido con marcador adverso, pero nuevamente el beisbol le dio a granel a El Valle.

En la sexta con el marcador empatado a dos, con la casa llena, sin outs, le comento a Chago: “El squezzeplay esta cantado, con Hugo al bat y Dylan en tercera”, los dos impacientemente esperamos las señales del Ruso Polanco y Dylan sale rumbo a home, pero se da cuenta que Hugo a recta pegada no lo ejecuta y se devuelve a tercera de inmediato, El beisbol le llama la atención a El Valle y Valverde sin carreras saca la entrada.

En la séptima con el juego empatado a tres, con Rene Cano en la segunda, que previamente había producido la carrera del empate en los spikes de Raúl Coronado, viene al bat Dylan e inexplicablemente le dan la base por bolas intencional para enfrentar a El Chino Cano, en la óptica de la Once prefirieron enfrentar a un veterano mayor de 30 años que a un joven mayor de 20, el resultado: El Chino saca rola atrasada por el callejón de segunda y primera, Rene anota con la que a la postre seria la del gane.

A Martin Polanco le recomendamos comprar un cachito de lotería.

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