Coronavirus parralense

Coronavirus parralense

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Ante la incredulidad, irresponsabilidad no tan solo del Gobierno de la Republica, sino de toda la sociedad mexicana ante ya la pandemia mundial del coronavirus e independientemente de que tenemos un Presidente de la Republica con incipientes rasgos de esquizofrenia (La esquizofrenia se caracteriza por pensamientos o experiencias que parecen estar desconectados de la realidad) y paranoia( enfermedad mental que se caracteriza por la aparición de ideas fijas, obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos o infundados), quisiera abordar esta problemática porque ya el deporte ha sido afectado radicalmente en pos de erradicar la propagación de este virus.

Los ya llamados Millenials (son considerados una generación que creció con la tecnología y la cultura popular desarrollada a partir del 2000) no tan solo no cuentan con abuelos que vivieron la Revolución Mexicana, su única relación con Pancho Villa son las Jornadas Villistas, sus conocimientos de la Segunda Guerra Mundial son escasos, no tienen ni la más mínima idea de lo que significa la palabra guerra en el contexto familiar, mucho menos se imaginan una pandemia que afecte fatalmente a su familia, son incultos e insensibles al respecto, a todos ellos que le siguen por comodidad la corriente a López Obrador y a los rumores que afirman que el coronavirus es puro cuento, quisiera refrescar la memoria de los parralenses.

En 1918 el mundo fue azotado por una Pandemia que fue llamada: “La Gripe Española”, se origino en Estados Unidos y provoco la muerte en el mundo de 50 millones de personas, México no fue la excepción y por supuesto Parral menos… ubicados en el espacio y tiempo, en aquella época no había vuelos comerciales, las distancias entre los países eran inmensas, no vivíamos en un mundo global como lo entendemos hoy y aun así sus efectos fueron devastadores.

Cuentan las crónicas familiares, los testimonios orales de muchos de nuestros ancestros, que tal fue el impacto de la Gripe Española en nuestra ciudad, que los habitantes en el punto más álgido de la devastadora pandemia no salían absolutamente para nada de sus casas, sus Padres, Madres, hermanos y familiares contagiados eran atendidos en las casas, solo había transito en las calles para recoger a los muertos.

Había una carreta de madera, que hacia las veces de una carroza fúnebre, jalada por caballos con personal mortuorio, con vestimenta que tapaba todo su cuerpo, solo se aparecían de su cara, unos ojos dignos de la más escalofriante película de terror, solos recorrían nuestros barrios mas antiguos tocando una campana, avisando su recorrido, si algún hogar contaba con un miembro fallecido, los familiares salían, tiraban el cuerpo a la calle y de inmediato volvían a su hogar, así era la despedida de su ser querido.

Los cadáveres eran llevados a un lugar lejano de la población para luego ser quemados… (he tratado de investigar el apodo que aquellos parralenses le pusieron a la carreta y que luego era utilizado para asustar a la gente susceptible de fallecer y que se quedo en la cultura urbana de Parral, pero no he tenido éxito, si alguien al leer estas líneas lo sabe por favor comunicármelo).

Hoy la indisciplina que caracteriza al mexicano, la irresponsabilidad de nuestras autoridades nos pone indefensos ante un virus nuevo que no tiene vacuna y que tarde o temprano va a llegar, no sabemos hasta qué punto multiplicador, si no sabemos obedecer una señal de semáforo en rojo, ¿seremos capaces de permanecer en casa?, de acatar las indicaciones sanitarias?, ¿de suspender nuestras reuniones?, ¿de evitar los eventos masivos?, de ser incrédulos?.

La mortalidad que provoque el coronavirus en México nos dará la respuesta.

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