Francisco Ochoa

8a

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi (Publicado en Noviembre del 2015 con motivo de su fallecimiento)

Sin contener las presentes letras un tema deportivo, si quiero dedicar estas líneas póstumas a Francisco Ochoa, quizá el periodista más destacado en la historia de San Francisco del Oro, si me equivoco por favor hágamelo saber, Pancho Ochoa nos dibujó tal y como somos, no tan solo a los parralenses, a todos los que tenemos raíces en la región sur del estado a través de sus trazos, líneas, personajes, crónicas sintetizadas en historietas que llegaron a su punto cumbre con el Tacos de Agua, el Licenciado Reborujo y La Capital del Mundo.

Desde pequeña edad al recibir de su Padre el comic: Spirit, en ese instante supo lo que quería hacer, al terminar la Preparatoria a mediados de los 60´s, junto con su familia se trasladaron a la Ciudad de México, donde empezó a trabajar en los estudios de Gabriel Vargas, creador de la Familia Burron, en el periódico Novedades, el Diario de México, Editorial Novaro, donde se publicaban todos los comics de origen estadounidense como Archie, La Pequeña Lulú, Tom y Jerry, Fantomas, para después llegar a laborar en la revista política: los SuperMachos, donde alcanzo un reconocimiento nacional por sus trabajos.

Aquella época ajena a una televisión enajenante, propia de las radionovelas, ávida de la lectura, sedienta de cultura popular, las historietas mexicanas de Chanoc, Alma Grande, Lagrimas y Risas, Memin Pinguin, Kaliman, Hermelinda, inundaban nuestras tardes con personajes a veces chuscos, a veces grotescos, a veces invencibles, a veces críticos de la vida nacional y en toda esta vorágine a nivel nacional estaba Pancho Ochoa.

El Terremoto del 85, fue causa para que Pancho Ochoa abandonara junto con su familia el DF y se instalara en la capital del estado, a continuar con su vocación en el Heraldo, donde la defensa de la identidad por nuestra tierra era un constante enfrentamiento con sus compañeros de trabajo capitalinos, donde la bohemia por la nostalgia estaba a flor de piel con sus amigos de generación, donde la risa por nuestra forma de ser era el tema recurrente, donde la vocación por personalizar los chistes, el humor en personajes populares de Parral era una norma, ahí nació el Tacos de Agua, el Licenciado Reborujo, La Capital del Mundo, que dieron fama mundial a Parral, a Chano Duarte, a Eloy Morales, a Octavio Páez(Zona de Desastre) y sobre todo a 8a como firmaba Pancho sus historietas.

Pancho Ochoa fue el conducto ideal para que la idiosincrasia del habitante de la región sur del estado se mostrara a flor de piel, esa raza que es la cuna de Chihuahua, que es caníbal por naturaleza propia, pero a la vez tiene la inmensa capacidad de  criticarse y reírse de sí misma, que es individualista y a la vez universal, tan universal es nuestra forma de ser que en las paredes del edificio de la Real Academia de la Lengua española en España hay un cartón de La Capital del Mundo.

Ante tantas y diversas ocurrencias que tenemos los que hemos tenido la fortuna de haber nacido en esta querida tierra, ante cada capítulo adverso o benévolo de nuestra historia, ante cada anécdota familiar que se expresa en la sobremesa de cada hogar, ahí está la creatividad de Pancho Ochoa patente, escudriñando nuestro intimo ser, que ríe, que se burla, que se regodea del bien y mal ajeno de nuestra existencia.

Tal vez la frase que más define a Pancho Ochoa y sus historietas es: “La Vida es una caricatura y la política una comedia”.

Ante mi incapacidad de dibujar y ante mi afición por la historieta, el comic, que reino gran parte de mi infancia en Pipo El Sordo hay una gran influencia de ambos, que no son más que relatos, cuentos cortos, reales o ficticios cuya única intención es entretener o informar y en esa parte medular esta la esencia de todos los personajes que conformamos: La Capital del Mundo y la herencia que nos deja 8a.

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