Crónicas de Caza, Primera de Seis Partes

La Pera del Olmo

Crónicas de Caza

Invierno del 2010

Ricardo Urquidi

Primera de Seis Partes

A Beto fiel amigo del pescado y el venado,

A “ Paquin” para que su salud mejore,

A julio para que haga un alto en el camino.

El pasado miércoles mi hermano Alberto, Beto en lo sucesivo me invito a una cacería, como compañeros de armas integrados: Francisco “ Paquin” Torres, Julio Torres y su sobrino Ramón de escasos diez años, Beto de antaño cazador y pescador, solo me asigno un guisado y ropa apropiada para el campo, que no me preocupara por una bolsa de dormir, cobijas, colchonetas de plástico, casa de campaña, todos el equipo necesario ya estaba resuelto, aprovechando que mi sobrino Beto II por compromisos con el pedal y la fibra no iba a ir.

Hacia ya mas de cinco años que no participaba en una cacería de venado, por lo que ante la perspectiva de caminar, admirar, contemplar la naturaleza, para luego ante el silencio de las aves silvestres, de los sonidos que albergan las montañas, las mesetas, los llanos, que nos invitan dentro de su aislamiento respetar la naturaleza, para así entrar en competencia con el venado, acecharlo tras largas horas de paciencia y tener solo cuatro, seis, ocho segundos para dispararle, sentir la adrenalina fluir y después bajo el influjo de una fogata relajarse, platicar abrir el pasado, la nostalgia, saborear la comida hecha en casa y paladearla con tierra, arena y ceniza, ya cansados dormir a cielo abierto disfrutar las estrellas, dibujar ya con nuestra mente apacible el futuro con mas calma, con mas espíritu renovado.

El inicio de toda cacería comienza con el clásico permiso de aquel propietario de rancho que bajo su confianza, políticas y buena fe preste a los cazadores sus tierras nativas en este caso de venado bura o cola blanca, cuando se obtiene en ese momento un ciudadano urbano tiene la inmensa fortuna de ser participe de una cacería.

Después el numero de participantes es determinante, mínimo deben ser cuatro para tener mas oportunidad de tener éxito, muchos creen que el venado es un ser indefenso que es masacrado por cazadores que en todo momento tienen ventaja ante el ejemplar caprino, para empezar los cazadores no están en su hábitat, el venado conoce cada vereda, cada encino, cada reliz, tiene además una caja acústica en sus pezuñas que le permite detectar a sus depredadores, en nuestra región: el puma americano y el hombre, en sus crías al gato montes y el coyote.

El jueves 21 se asignan tareas: reunirse en casa de Julio a las ocho de la noche para subir a la camioneta todo y el viernes fecha de partida tener todo listo y salir sin contratiempos, así lo hacemos en la noche, se suben sillas plegables, casa de campaña, parrilla, sartenes, cucharas, ollas, armas, sleeping bag, cobijas, colchones, almohadas, botas de uso rudo, radios de comunicación y sus cargadores de energía, un Global Positioner Satellital: GPS para marcar los puntos mas importantes de la cacería y conocer las distancias a recorrer.

El viernes  22 salimos a las 13:30 horas, previamente había cocinado un guisado que a mis hijos les gusta mucho y decidí hacerlo para mis compañeros de caza, además compro dulces de la gota de miel, tortillas de harina del Rayo, un galón de jugo de naranja y otro de clamato, Beto me aconsejo llevar tequila y cerveza pero como no estoy tomando, lo desecho, mis compañeros de viaje son abstemios y su bebida preferida es la leche, el café y los te de naranjo, allá de vez en cuando toman cerveza.

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