Carga Genética

La Pera del Olmo

Carga Genética

Ricardo Urquidi

“Roberto… que hacemos con Miguelito?”, pregunta una Madre desesperada al ver llegar a su esposo del trabajo, “ Porque?… ahora que hizo?”, “ Pues no para… yo no se por que le compraste el rifle de postas, ya hasta quebró un vidrio del vecino”, Roberto, el patriarca de la familia lo que menos esperaba al llegar de una jornada laboral, era resolver problemas en la casa, llego con la imagen tranquila de un reposo, de una cena, de frijolitos con chorizo y asadero, de ver las noticias deportivas en SportsCenter de ESPN, platicar con su “viejita” de los pormenores del día, dormir y renovar energías para volver al trabajo, sus planes fracasan ante las travesuras de su hijo menor de escasos siete años: Miguel, tranquilo va a su encuentro a la recamara, “Miguelito”  como cariñosamente le llaman todos en su familia, esta tranquilo arriba de la cama, sabe lo que le espera y finge jugar con un juguete…”Que paso hijo?… en que quedamos?, ahora hasta quebraste un vidrio”, el infante no responde, sabe que no tiene excusas, ni pretextos, con su actitud pide clemencia por su mal comportamiento,”Para que no andes haciendo travesuras te voy a meter al béisbol”, al oír la palabra béisbol de inmediato reacciona en señal de desaprobación: “¡El béisbol es muy aburrido, solamente el pitcher y el catcher se entretienen¡”, el patriarca ante tal respuesta, improvisa: “ Pues te meto de pitcher, que te parece?… los mejores pitchers que han existido han sido zurdos y tu eres zurdo”, resignado el infante susurra: “ Bueno”, para concluir Roberto lo castiga: “ Y dame el rifle de postas, lo voy a vender”, “No Papa déjamelo”, Que déjamelo, ni que nada, mañana mismo lo vendo o lo quemo, desde un principio yo no quería comprártelo es pura violencia, así que te olvidas de el”.

Al enfrentar su primera clase en un campo en las inmediaciones de Parral, Miguelito paciente esperaba las indicaciones del instructor: “Miguelito váyase al izquierdo”, obedeciendo, pensando para si mismo:”Pues no que iba a ser pitcher?”, Miguelito se va a los jardines, desafortunadamente pasan dos entradas y no hay ninguna jugada para el, en la tercera le toca batear: “Miguelito… venga mi’jó, agarre el bat que le toca batear”, rápidamente se coloca, agita el bat, al primer lanzamiento saca una línea entre el callejón de segunda y primera: “Corre, Corre Miguelito”, le grita Don Severo el instructor, Miguelito disfruta el trayecto de la pelota, nunca había bateado y ahora inmóvil veía como la bola se internaba al derecho:”Corre, Corre a primera”, a la segunda vez, Miguelito reacciona, apuradamente se instala en la colchoneta, sus ojos vivarachos brincan de felicidad:” Ya sabes que hacer Miguelito?”, “Si, si batea salgo corriendo a la segunda”, “Muy bien Miguelito ponte abusado”, para su desesperación sus compañeros no batean y echando raíces en la primera, Miguelito ve como termina la entrada.

En la cuarta entrada en la soledad del izquierdo, Miguelito se olvida del juego y agarra unas piedras, se pone a jugar con ellas, el partido es lo que menos le preocupa, su carácter hiperactivo no le permitía estar tanto tiempo quieto, de pronto sale un elevado, el oído de Miguelito se activa, a la distancia ve como todo mundo le hace señas, voltea para arriba, ve la pelota venir directamente a su humanidad, tira las piedras, con una naturalidad que no se enseña, solamente se nace, levanta su guante y atrapa la pelota, al oír el seco ruido de la pelota chocar con el cuero de su guante, Miguelito incrédulo revisa si la pelota esta en la canasta, al verla grita de gusto y empieza a saltar, sus compañeros lo festejan y concluye la entrada.

Al final del partido practica, Roberto llega por su vástago: “Como se porto Miguelito, Don Severo?”, el veterano instructor con mas de setenta años a cuesta, aprovecha para preguntar por los antecedentes de su nuevo alumno: “Nunca había jugado béisbol Miguelito?”, “No nunca es su primera vez, porque?”, ansioso por decir, por expresar sus sentimientos, Don Severo se confiesa: “Quiero decirte que hoy me dieron escalofríos, se me enchino la piel al ver jugar a Miguelito”, intrigado Roberto apresura:”Por que Don Severo?”, “Miguelito batea, fildea igual que tu Papa, al verlo jugar, sacar el bat, fildear inmediatamente recordé a tu Papa, hasta me dieron ganas de llorar”, Roberto entra en una nostalgia, sabe muy bien que entre su Padre: Pedro y Don Severo existió una amistad intima, de afinidades, de trabajo, de amor por el rey de los deportes y quiere asimilar lo que esta oyendo:”Saca el bat con una naturalidad, fildea de oído, estoy impresionado, que mas te puedo decir, solamente que Miguelito me hizo recordar a tu Papa, a ti… tu no jugaste regional porque no quisiste, pero tenias todo”, “El estudio Don Severo, el estudio”, dice con resignación Roberto, al despedirse Don Severo levanta una suplica: “Solo te pido que no dejes de traérmelo”, sin darse cuenta Roberto esta llorando, sin querer Don Severo le recordó a su Señor Padre ya fallecido, al ultimo solo dice: “Cuente con ello”, en eso llega Miguelito y se despiden, en el camino tratando de digerir lo que había escuchado, Roberto le pregunta a su hijo: “Como te la pasaste hijo?”, “Bien, pero tu me prometiste que iba a pichar o cachar y nada que me mandaron a los jardines, allá esta muy aburrido”, “ Pero te gusto?”, con desgano solo contesta: “ Pues si”, “Al rato, no te desesperes vas a ser el mejor pitcher de Parral”.

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