La Pera del Olmo

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Varios amigos que a lo largo de ya de más de treinta años de crónica deportiva, intermitente,  no continua, que me han seguido a través de mis editoriales, mis comentarios en la televisión y la radio, me saludan con un cariñoso: “ Perita” o “La Pera”, algunos otros se van con la leyenda completa, algunos otros me cuestionan, me preguntan el significado, porque me decidí a nombrar mi columna así, el origen de mi intención, el nombre de mis editoriales es un homenaje eterno a Manuel Seyde y Seyde.

Como en mi casa el béisbol, los deportes siempre han sido platica y debate de sobre mesa, así las notas deportivas llegaron a mí a través de todas las secciones deportivas de todos los periódicos que en aquel entonces llegaban a Parral: “La Afición”, “Esto”, “Ovaciones”, “Excelsior”, “Novedades”, “Universal”, “El Heraldo de México”, “El Heraldo de Chihuahua”, “El Fronterizo”, “El Norte de Chihuahua”, “El Siglo de Torreón” y los locales: “El Correo de Parral”, “El Monitor” y “El Sol de Parral”, revistas como: “Auto Mundo Deportivo”, “Hit”, “Súper Hit”.

Entre todas las publicaciones a diario siempre esperaba con impaciencia como a las seis de la tarde: a “Excelsior” para leer la columna: “Temas del día” firmada por Manuel Seyde.

Manuel Seyde y Seyde (1914- 1994) nace en Paso del Macho, Veracruz de familia libanesa, de 1935 a 1983 escribió para el periódico de la vida nacional: Excelsior, donde llego a ser: Director de la Sección Deportiva, escribió tres libros: “La Fiesta del Alarido”, “Las Copas del Mundo”, “La Copa Mundial en 1986”, Ganador del Premio Nacional de Periodismo.

Es el creador del mote: “Ratoncitos Verdes” para la selección nacional de futbol en 1966, la esperanza que cada cuatro años nos inspira el TRI para luego convertirse en frustración no es nueva, desde inicios de las participaciones de México en los mundiales siempre ha existido la mediocridad, la falta de producto avícola en los momentos decisivos, por lo que la sarcástica, irónica pluma de Manuel Seyde en un análisis frío y seco los destrozaba cada vez que nuestro equipo jugaba.

En aquella época, estamos hablando de la década de los 70’s, en el firmamento deportivo mundial, solo destacaba un deportista mexicano: el tenista Raúl Ramírez, ganador del Abierto de Roma en canchas de arcilla, ganador junto con el estadounidense: Brian Gottfried del Campeonato Mundial de Dobles, junto con Vicente Zarazúa eliminaron a Estados Unidos, a Jimmy Connors en el mejor momento de su carrera para llegar a la final de la Copa Davis, final que México no jugó porque Sudáfrica el otro finalista, en aquellos momentos practicaba la política segregacionista: “Apartheid” y nuestro país no tenía relaciones diplomáticas con el país africano.

Pues Manuel Seyde también le puso un mote a Raúl Ramírez: “La Pera del Olmo” por ser el único mexicano de aquella época que sacaba la cara por el deporte mexicano, Raúl nativo de Ensenada, Baja California por más de una década dio satisfacciones a granel a la afición mexicana y es aquí donde nace el titulo de mis editoriales: “La Pera del Olmo”.

Un día cuando estudiaba en la Ciudad de México, allá a finales de los 70’s, fui a las instalaciones de Excelsior en Bucareli con la firme intención de conocerlo, pregunte por él y me señalaron su oficina, intente entrar, saludarlo, pero mi tímida juventud me reprimió pensé: “Que puede decirle un mocoso como yo a este gigante de la crónica”, lo único que hice es observarlo como daba indicaciones, como su autoridad inundaba la sala de redacción, después de sentir la satisfacción de verlo de carne y hueso me salí y me fui a Tlatelolco.

Desde aquí, desde este espacio, cada vez que escribo, tratamos de seguir la escuela de Manuel Seyde, en agradecimiento a sus comentarios, a todas aquellas tardes que su columna llenaba nuestras inquietudes, nuestra lectura, su sinceridad, su visión del deporte mexicano siempre se oponía a aquella prensa que siempre ha tratado de vender ídolos de barro, una prensa que oculta la corrupción y mediocridad del deporte nacional, que desgraciadamente después de tres décadas sigue aun dando ingratos sucesos al país.

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