Crónicas de coronavirus 30, trigésima de?

Crónicas de coronavirus 30

Ricardo Urquidi

“Los verdaderos analfabetos son los que aprendieron a leer y no leen.”

Mas allá del romanticismo de que después de la pandemia saldremos fortalecidos, que es una oportunidad para una nueva normalidad, que el planeta tierra ya necesitaba un descanso, que ahora el capitalismo feroz ha llegado a su fin, que se necesita un nuevo orden económico, que hay que dar más atención a la educación, a la salud…

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.”

Lo único que nos ha mostrado el coronavirus son nuestras pobrezas humanas… bajo las condiciones actuales no hay espacio ni tiempo para predecir que el país tome un rumbo que ataque los grandes rezagos que hay.

“Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácil de engañar.”

Las conductas del grueso de la población ante la contingencia, han sido crudas, nos han golpeado en nuestra cohesión social, el individualismo se nos ha mostrado en su punto mas degradante, sectores de la población que no creen en el coronavirus, que abiertamente han seguido su rutina diaria, sin importar el riesgo, argumentando las mil y una conspiraciones, creando un sector paralelo a la problemática, que solo se confrontan en los hospitales cuando el virus aparece para unir los extremos.

“Una cosa es adorar imágenes, utilizarlas para enseñar con su ayuda lo que debe ser adorado, es otra. La escritura es para los letrados lo que las imágenes para los ignorantes que a través de ellas ven lo que han de aceptar, leen en ellas lo que no saben leer en los libros.”

Una población irracional que, sin reconocer la ley de la oferta y la demanda, sin medir el riesgo de contagio, hace largas filas para comprar cerveza, nieve, la disciplina no es una de nuestras virtudes, hemos vivido siglos de un paternalismo oficial, de una falta de credibilidad hacia la autoridad, que la contingencia es mu poco para cambiar nuestra actitud.

“Hacen faltas de ortografía hasta cuando piensan.”

Ante tal escenario que priva en la sociedad mexicana, cualquier modo de producción, ya sea comunismo, socialismo, capitalismo, inclusive feudalismo o esclavitud, podría implementarse fácilmente en nuestro país, considerando la falta de cohesión social que existe, la mayoría de la población solo pide que le den libertad de disfrutar sus vicios, sus antojos, su opio, ya sea en alcohol, comida o religión.

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.”

Cualquier sistema político que se quiera implementar en México: anarquía, autocracia, dictadura, monarquía, oligarquía, democracia, puede ser puesto a consideración por medio del voto popular y fácilmente el sufragio efectivo puede ser manipulado en las urnas, puede ser un robo tan grotesco que el grueso de la población no actuará en consecuencia, seguirá presa de la mediocridad de sus costumbres.

“Tal como la vida se halla organizada en nuestros tiempos, un pueblo analfabeto será, sin remedio, el esclavo de un grupo de perversos de su propio suelo, o la presa fácil de cualquiera nación poderosa que desee absorberlo o dominarlo.”

Ante tal perfil social del mexicano, todo aquel líder bueno o malo que llegue a solicitar con buena fe nuestro voto, al llegar al poder y observar los niveles educativos, al sentir en el ejercicio publico la dependencia hacia la asistencia social de ese ciudadano que ha vivido toda su vida en el ostracismo, al ser tentado por las canonjías, la adulación, el culto a la persona que brinda la función pública, fácilmente se olvida de sus orígenes, de sus principios, de sus promesas en campaña y se vuelve un megalómano, un mitómano.

“Cuando la totalidad de los individuos sepa leer y escribir, cuando los periódicos penetren hasta la choza del indio, entonces, encontrando en el pueblo jueces cuya censura habréis de temer y cuyos sufragios debéis buscar, adquiriréis las virtudes que os faltan.”

Es más fácil seguir con los modelos sociales ya existentes, que formar una nación plural, con vocación social, con responsabilidad, un país que en vez de sustentar su futuro en las influencias, en la incompetencia, navegue hacia las competencias, hacia un nacionalismo que no se resquebraje ante el poder económico extranjero, que si se convierta en socio del mundo pero bajo un esquema equitativo, mientras eso no suceda el ciudadano común y corriente seguirá nadando en corrupción, impunidad, ignorancia, calidad de vida pírrica.

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