Patricio le va a Parral

Patricio le va a Parral

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

“La Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.”

Hasta hace más de dos décadas, por razones bien fundamentadas, cada vez que en temporada regular o en play offs nos tocaba ir a jugar en al Manuel Ladislao Almanza, se oía en todo Parral la Maldición del Almanza, sobre todo en la década de los 70’s, 80’s y 90’s, en la afición nacía una incertidumbre que nos acompañaba hasta el out 27, todo porque a un out, un strike de la victoria los Dorados nos sacaron juegos de la bolsa.

Así transcurrimos, con nuestra blasfemia deportiva, emulando a los Medias “Negras” de Chicago, a los Medias Rojas con la maldición del Bambino y a los Cachorros de Chicago con la Cabra Willy, nosotros por alguna razón irracional, sabíamos que estaba ahí, nos decíamos así mismo que no existía, que eran más que simples coincidencias y estadísticas, pero al llegar la novena entrada con el juego ganado, las sombras de un fantasma aparecía en los pasillos del coloso de la deportiva.

Hasta que llego a la gubernatura del estado, Patricio Martínez y con esa visión muy propia, se dedicó a construir estadios para beneplácito de la afición chihuahuense, primero Parral y después la capital, gracias a él, salimos huyendo del Almanza y parece mentira, pero no le construyo un parque a los Mineros, le construyo dos: el Parral Stadium y el Monumental, en los dos siempre Parral ha jugado como local y de la maldición del Almanza ya nadie se acuerda, ahora ha sido sustituida por el lema, por el canto de guerra: ¡Patricio le va a Parral!

En su historia de los Dorados, tenemos conocimiento que han jugado en cuatro estadios: en el Estadio Obrero  de la Calle Ocampo en los 30’s, en el Estadio Álvaro Obregón de la Calle Independencia en los 40’s, el Almanza de los 50’s a los 90’s y el Monumental a partir de este siglo que nos acontece, los peores momentos que vivieron los Mineros en la historia contra los Dorados, fueron en el Almanza.

Gracias a Patricio, hemos dejado muy tranquila a nuestra pesadilla, como esas leyendas que nos cuentan de las mujeres de blanco que en ciertos tramos carreteros se suben a los autos, así como los fantasmas que se aparecen en las casas viejas, así allá en la Deportiva se quedó la Maldición del Almanza.

Ahora disfrutamos de nuestra segunda casa, (El Monumental) como si disfrutáramos de la playa y esa historia comenzó en el 2004 con el Bucky Pérez haciendo el primer lanzamiento y desde entonces nos ha cobijado, en cada lleno que registra la casa de los Dorados cuando los Mineros lo visitan de los más de 20 mil fanáticos que abarrotan las gradas los fines de semana, más de dos tercios fueron parralenses, forajidos que llegan a la casa del vecino y le dicen: “Vuelve más tarde… ah,  déjame las cheves en el refrigerador y te encargo una barbacoa de borrego”.

Lo mismo sucede con el Estadio Juárez, casa de los Indios, ahí no podemos afirmar: “Patricio le va a Parral”, podemos afirmar que es la casa que Cesar construyó para los parralenses radicados en la primera frontera del país, ironías del beisbol nadie sabe para quien trabaja.

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