SI ALGO ODIÓ MI MAMÁ…FUE EL BEISBOL… ¡

SI ALGO ODIÓ MI MAMÁ…FUE EL BEISBOL… ¡

Raul Urquidi Espinoza

El lunes resultaba ser el día más odioso de la semana; guantes, bates, spikes y pelotas regados por doquier, las camisolas y pantaloneras enzoquetadas y rasgadas de codos y rodillas estaban siempre ahí reclamando ser lavadas y remendadas a la mayor brevedad.

DOÑA TITA REFUNFUÑABA Y REFUNFUÑABA.- Pero a la vez mostraba especial cuidado en poner las cachuchas de cada uno de nosotros en su respectivo lugar, sabedora de las “broncas” que se producían cuando Beto intentaba ponerse la de Vichy o éste osaba calzarse una de las de Raúl.

Lo de mi Papá era aparte; solicitaba atención especial, la funda de su peto de ampayar, la cachucha de viscera corta y su careta de alambrón tenían exclusivo rincón, siempre protegidos por el letrero “NO TOCAR”; en esto entraban también los siempre lustrosos zapatos negros con sus spikes delanteros y atrás el impecable tacón.

DOÑA TITA RENEGABA Y RENEGABA.- “Éste tiradero es cosa de nunca acabar”. Y no acababa porque seguían los días en que había que entrenar e ir al estadio de la Interobrera a ampayar, manejar la pizarra y llevar el box-score.

Si acaso en las noches llegaba la calma, pero no, por lo regular cada vez, la cena se convertía en guerra de expertos, uno le iba a los Mineros, otro le aplaudía al Asarco; que Víctor Manuel Seáñez era lo mejor en los jardines, ¿Y qué, de Liborio Meléndez, de Abraham Pérez, del “Fantasma Grajeda” y del “Cambujo” Hernández?…¿Qué del “Chepilón” Santana, del “Catemo” Carlos Duarte, del “Chivarrín” Rosales o de Pepe Carrasco en la receptoría?….¿Y aquellas llaves mágicas que formaban el “Calín” Cázarez y “Machi” Guadian, Julio Villegas y el “Chito” Robles, Joaquín Lira y Manuel Sandoval?…Los debates crecían y crecían, no pocas ocasiones el plato de sopa con frijoles se quedó intacto y en el comal la tortilla de harina se hizo dura cuando el “Pelia” le puso tajante fin a la polémica discusión.

A DOÑA TITA LE GUSTABA GANAR.- Llegaba el otro día sin que para la dueña de la casa hubiera el descansar; no existía el día de asueto ni la suspensión de labor, tenía que programarse para dejar todo listo: en orden el bat, la pelota, los guantes y boleado el spike; las medias sanitarias luciendo siempre blancas y oliendo a limpio porque ahí es donde el pelotero muestra su pulcritud, su limpieza en el alma y también en el jugar.

Y cuando marchábamos al parque con madero al hombro, la maleta en mano y el temor de no poder batear, escuchábamos tras nosotros la sentencia, la advertencia de Mamá…

                    ¡Y no me vayan a salir con que perdieron

                     porque cena no les va a tocar…!

DE TODOS…EL MEJOR.- A no pocos les he escuchado decir que mi Papá fue uno de los grandes en el ampayeo de todos los tiempos.

Para mi, ha sido el mejor de los mejores porque cada vez que lo ví actuar, ya fuera tras el home, en las bases o jardines, sentí la devoción que siempre le tuvo a su profesión, como no recordarlo y recordarlo en aquella final de Campeonato Mundial Juvenil efectuada en el estadio de la Habana, entre Cuba y los Estados Unidos con el “Pelia” Urquidi como ampayer en jefe y decidiendo el juego que terminó 1-0 en el cierre del noveno a favor de los norteamericanos, esto al poner out en el home-play al cubano que como locomotora se había lanzado desde la intermedia a batazo de hit en busca del empate pero que gracias al riflazo perfecto del jardín central estadounidense, fue puesto fuera en el plato, produciéndose un choque de auténticos trenes de carga entre corredor y receptor y el “Pelia” Urquidi ahí, entre los dos, sosteniendo con su mano izquierda el inflable-peto y con su mano derecha en todo lo alto, alzando su careta de alambrón en señal de que aquella jugada era el out final y que Estados Unidos era el Campeón.

Huelga decirles que el Estadio no enmudeció, la fanaticada cubana gritó y gritó, pero no de gusto, gritaban pidiendo que mandaran nadando a México al ampayer que había marcado aquel out.

Siempre se me enchina la piel cuando lo recuerdo decir ya en su retiro con voz muy baja que: “según su corazón, nunca se equivocó y que siempre Doña TITA lo acompañó detrás de Jom”.

¡MAMÁ…MAMÁ!.- Dice mi Papá que te arregles, hoy queda fuera de la agenda el jugar, ampayar y entrenar béisbol, hoy nos vamos al Cine Alcazar porque estrenan un señor peliculón.

“Vaya, vaya, hasta que me hizo justicia la revolución y estos locos dejaron de pensar en ese aborrecido juego de pelota” -exclamó contentísima la bonita Doña TITA.

¿Y cuál es la película que exhiben hoy?

¡La Historia de Babe Ruth…Mamá!

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