Crónicas de coronavirus 35, trigésima quinta de?

Crónicas de coronavirus 35

Ricardo Urquidi

Corría el año de 1978, en los pasillos del Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Vallejo en la Ciudad de México, una mesa servía para invitar a los estudiantes a sumarse al Frente Sandinista de Liberación Nacional, con panfletos explicaban la situación política de Nicaragua, en donde imponía su ley: Anastasio Somoza, tercero y último de la dinastía familiar que gobernó el país centroamericano desde 1937, la insurrección nicaragüense en contra de la dictadura somocista había llegado a la Universidad Nacional Autónoma de México, facultades y planteles de nivel bachiller.

Si los estudiantes mostraban interés, la plática con ellos se prolongaba, al crear un ambiente propicio los promotores les daban más detalles, sigilosamente a través de los días, los convencían de integrarse a las filas del FSLN, para previo entrenamiento unirse y combatir por medio de las armas a Somoza, las autoridades educativas a pesar de lo que implicaba permitir reclutamiento de mexicanos para ir a combatir en una guerra civil ajena, se hacían de la vista gorda.

De mi grupo se fueron dos, que por razones obvias omitiré sus nombres, con esa rebeldía, con esa empatía que todo joven tiene hacia las causas en contra de la injusticia, la opresión, el autoritarismo, en las clases se murmuraba que tan solo del CCH Vallejo se fueron no menos de 10, de todas las facultades y plantes de la UNAM muchos afirmaban que la cifra era de tres dígitos, unos afirmaban que llegaban a miles los mexicanos que andaban en Nicaragua, con escasos 18 años a cuestas todos los que nos enteramos del reclutamiento nos invadió la sorpresa, la incertidumbre, la preocupación.

Eran las épocas de López Portillo, que arrastraba la izquierda de Luis Echeverria, de las simpatías con Cuba, de la nacionalización de la banca, del boom petrolero, de prepárense para la bonanza y posterior defensa del peso como un perro, del nepotismo exacerbado, el país era rico, todavía se vivía en los pilares de la economía sustentable impuesta por el parralense Antonio Ortiz Mena, el gobierno federal era magnánimo y generoso, México era un líder latinoamericano, era el hermano mayor, está documentado que López Portillo en los momentos cumbres de la guerra civil nicaragüense rompió relaciones diplomáticas con el gobierno de Somoza y además envió armas para apoyar el levantamiento social de los insurgentes.

¿En ese contexto social dos compañeros partieron a un campamento en un lugar de Centroamérica o México?, a prepararse en sobrevivencia, en uso de armas, en tácticas guerrilleras para luego integrarse al grupo armado que en 1979 derrocaría a la dictadura de la familia Somoza, los héroes de tal revolución fueron el Comandante Ortega, Tomas Borge, Monseñor Obando y El Comandante Cero.

Luego del triunfo de la revolución sandinista, así llamada en honor a Cesar Augusto Sandino, quien a finales de la década de los 30’s fue asesinado por la incipiente dictadura Somocista, en los salones del CCH Vallejo nos enteramos del funeral de uno de los dos de nuestro grupo que se fueron a combatir a Nicaragua,(después nos enteramos que el otro compañero regreso vivo, pero con serios trastornos de esquizofrenia), regreso en un ataúd, por solidaridad fuimos a su velorio, todos sobra decir que estábamos impresionados, serios observando a la familia doliente, en eso me susurran al oído: “Ahí está el Comandante Cero”, rápido volteo y efectivamente es él, su foto recorrió el mundo luego de que en 1977 tomara rehenes en el Palacio Nacional de la capital nicaragüense para exigir la liberación de compañeros de causa, Edén Pastora asistió al funeral rindiéndole un homenaje póstumo al chamaco, al joven, al rebelde mexicano que se unió a su causa, la imagen de ese momento jamás se me va a olvidar.

Edén Pastora Gómez el famoso Comandante Cero falleció ayer a consecuencia de un paro cardiaco en Managua, Nicaragua, al conocer la noticia, mi mente viajo y se me inundaron de recuerdos de la época en que estudie en el Distrito Federal, aquí mi testimonio y reflexión.

P.D. En esta época, bajo este priismo de izquierda es cuando se forma ideologicamente y se convierte en militante del PRI, nuestro actual Presidente de la República: Andres Manuel Lopez Obrador.

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