La Tota

La Pera del Olmo

La “Tota” el tercer coach

Por Ricardo Urquidi

Desde hace algunos años, existe en el equipo de los Mineros de Parral, un personaje que se ha ganado la simpatía de propios y extraños, se le localiza cerca del circulo de espera, con sus dos piernas abiertas y sus brazos sobre las pantorrillas, esta atento a todo lo que acontezca en torno al diamante, de pronto agita sus manos, aplaude, corre tras de la pelota de foul para entregársela al ampayer, cuando un minero viene como locomotora a home a chocar con el receptor contrario, señala, dirige, grita al compañero: “barrido, barrido”.

Al momento de ataque, voltea a las gradas, con sus brazos simulando alas, invita a los fanáticos a gritar por un hit, por una bola del lanzador contrario, presiona a los ampayers sobre los conteos que perjudican a Parral, asiste al receptor en los elevados cerca de la malla, le limpia la careta, si es necesario en las broncas es el primero en confrontar al enemigo, es en pocas palabras el tercer coach de los Mineros, en el roster tiene el puesto de bat boy, pero todo mundo sabe que Humberto Chaparro Aguirre: “La Tota” es el mejor tercer coach del estado.

Humberto Chaparro Aguirre nace un 20 de Septiembre de 1957 en La Estancia, Durango, desde muy pequeño su familia emigro a Parral en busca de oportunidades, ante el árido suelo que no daba cosechas,  alrededor de 1966 se instalan en el famoso Barrio de la Soledad, barrio beisbolero, bravo, “La Tota” comienza a jugar béisbol, es shortstop, juega al lado de Darío Ballesteros, de “Panchon” Mendoza, de Higinio Escapita.

Y en esa marginación, en ese ambiente de la bola de la esquina, tiene a los trece años su primer encuentro con el mundo de las drogas, sin sentirlo se aleja del béisbol, sin notarlo empieza su dependencia hacia los sicotrópicos, el tobogán lo arrastra, trata de rehabilitarse formando una pareja en unión libre con una señorita de Hermosillo, tienen dos hijos, una niña y un niño, por problemas con la ley y es encarcelado en el Penal de Hermosillo, al salir no los encuentra y se devuelve a Parral,“La Tota” al momento de acordarse, se le vislumbra en el iris de sus ojos, nostalgia y quiere en el fondo de su alma, tener, tener la oportunidad de algún día de volver a verlos, conocerlos en su vida adulta y abrazarlos, decirles que lo lamenta.

A principios de la década de los 80’s, toma la determinación de ingresar al ejercito mexicano en el Décimo Regimiento de Caballería Motorizado con sede en Cuauhtemoc para tomar parte de la Fuerza Tarea Cóndor que vigilo la sierra tarahumara, así navega en su vida en una soledad, se sale del ejercito para venir a vivir con sus padres, “Quisiera poder ver otra vez a mi Padres y pedirles perdón, porque mientras yo fui drogadicto, me cuidaron, me metieron a clínicas, al hospital psiquiátrico en Chihuahua, fueron muy pacientes conmigo y yo en vida, no supe apreciar el amor que me tenían”, confiesa “La Tota”, ante el cúmulo de experiencias personales que “La Tota” me confiesa en el dogout de los Mineros, le pregunto:”Puedo publicar todo esto “Tota?”, “ “Si Richard es parte de mi rehabilitación, es como una terapia, reconocer lo que hemos vivido”.

“Hace diez y ocho años yo era un teporocho, dormía en las calles, llegue a probar desde LSD hasta el cemento, toque fondo y decidí meterme a un Centro de Rehabilitación, estuve en el anexo del Grupo Parral 24 Horas, tenia delirios de persecución, delirium tremens, una desesperación que no se imagina, pero gracias a mi Padre Dios salí adelante, ya tengo diez y ocho años rehabilitado”, las palabras, la sinceridad de nuestro personaje me impactan, estrujan las entrañas de nuestra sociedad.

“Mi ingreso al béisbol es gracias a Raymundo “El Negro” Sandoval, yo fui su Padrino en el grupo, los dos hemos tenido mucha fuerza y pues en el 2006 a Raymundo lo invitaron a dirigir y me invito como bat boy y aquí estoy Richard… Nunca me imagine en mi vida que yo iba a ser campeón con los Mineros, en Juárez cuando ganamos el año pasado, llore de alegría, si de por si cuando ganaba Parral yo me emocionaba y ahora que nos coronamos sentí una emoción muy bonita”, confiesa “La Tota” inundándolo el gusto, la satisfacción de ser una persona útil a la sociedad y además vivir, convivir con sus héroes y ser parte de un sueño que cada año se renueva.

“ Ahora vivo en “La Chole” solo, me dedico a vender discos, en las tardes pues me vengo a los entrenamientos, estoy pendiente de todo en las practicas, ya en los juegos todo lo que aprendí de pelotero, pues lo aplico desde mi posición, todo forma parte del show, hay que echarle ganas para ser parte de los triunfos, los muchachos me estiman, si veo que andan en malos pasos pues les doy consejos … Soy un testimonio de vida, lo único que le pido a mi Padre Dios es vida, salud y seguir con los Mineros”.

Tu testimonio de vida aquí esta “Tota”, ya eres parte de la herencia minera del béisbol de Parral.

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