Crónicas de coronavirus 38

Crónicas de coronavirus 38

Ricardo Urquidi

Cesar Duarte nació político y siempre lo será a pesar de su encarcelamiento, es un tejedor de lienzos que hilvanan hebra por hebra castillos en el aire para luego materializarlos, así ha sido desde su infancia, adolescencia cuando amparado en su sed de vocación, llegaba a Publicaciones Urquidi y leía bajo el permiso de mi Padre: las revistas Impacto, Siempre, los Agachados todo aquello que nutriera su incipiente vocación.

Su arribo a la política no fue más que consecuencia de lo anterior, poco a poco se convirtió en un excelente orador que desplego sin complejos su amplia cultura política, primero en el Congreso del Estado y después en San Lázaro, ampliamente conocedor de la cultura política que aun reina en el país y cíclicamente se repite cada seis años, supo en su momento de ascenso, discernir en el consenso, evadir al enemigo y buscar nuevas alianzas, no hay que olvidar que su poder lo cultivo en la capital de la república, lejos de esa perestroika chihuahuense que no cede espacios y si provoca tropiezos en aquellos aspirantes noveles.

A diferencia de sus antecesores legisladores que nacieron en el Distrito IX con cabecera en Parral, en la máxima tribuna del país Cesar no rehuía a la palestra, al debate, a las iniciativas, de tal manera que además de convertirse en el Presidente del Congreso de la Unión, fue el que logro que Andrés Manuel López Obrador fuera invitado a San Lázaro a expresarse ante los mexicanos en los momentos más álgidos de su confrontación con el estado mexicano, por el fraude electoral “patriótico” que llevo al poder a Felipe Calderón.

Así siendo un interlocutor en las mas altas esferas de la política nacional logro no solo la simpatía de la cúpula priista, se convirtió en asesor, consejero de la problemática nacional, por lo que su nominación a la candidatura por la gubernatura del estado fue solo trámite ante el enojo de los grupos políticos, económicos de Chihuahua capital, de Ciudad Juárez que designan cada seis años a sus incondicionales.

Su campaña nos mostró un candidato con alturas de estadista, desplegó en cada mitin, en cada ocasión su enorme arraigo y cultura histórica por cada rincón del estado, su oratoria se desplegaba como un paisaje de atención de los ahí asistentes, a su cuna: Parral lo transformo, le devolvió su lugar histórico, su visión de la problemática hidráulica del estado es un ejemplo de muchos, siendo Chihuahua el que lleva la peor parte en el Tratado de Aguas Internacionales con Estados Unidos, lo hizo proponer la construcción de 20 presas y evitar que el ochenta por ciento de la lluvia que cae en la Sierra Tarahumara se vaya al mar, dándole así un futuro mas cierto a las nuevas generaciones, al verlo desenvolverse cualquier animal político podría afirmar que Cesar ya estaba listo para la grande, solo restaba que realizara un buen papel en su administración.

Pero se perdió…

Después del tercer año de gestión comenzó el desorden entre el decir y el hacer, el poder lo enajeno, lo extralimito hacia un tobogán de excesos sin medida, hacia una burbuja en que solo Cesar era el omnipotente, sus extralimitaciones eran vox populi, su apuesta de sucesión fracaso ante la promesa de llevarlo a la cárcel, ahora le revienta en la cara, en la política no hay casualidades, hay causales que lo llevan a ser sacrificado en el enrarecido ambiente político nacional en favor de los que ahora en su momento también fueron subyugados por su carisma, su poder político.

Solo falta que antes del 21 también por causales políticas sean aprehendidos personajes de la talla de Calderón y Peña Nieto, inclusive que la actual administración federal inicie carpetas de investigación a sus actuales funcionarios públicos que a dos años de gestión ya cometieron actos de peculado y corrupción, solo así podremos dar un ejemplo de que no hay impunidad, ni discrecionalidad para ejercer la ya muy ultrajada Justicia.

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