Crónicas de coronavirus 39

Crónicas de coronavirus 39

Ricardo Urquidi

La reciente visita del Presidente de la Republica, Andrés Manuel López Obrador a Washington, D.C. con el argumento de ratificar el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, haciendo a un lado las fobias, la antipatía, el análisis catastrófico, la eterna reverencia de México hacia los Presidentes de nuestro vecino país, resulto ser un éxito en términos generales, tanto para Trump que se mostro tolerante ante el representante de una de las alas de su racismo, Donald Trump mostro al pueblo estadounidense que es capaz de ser hipócrita y tejer alianzas si así lo requiere la situación.

Por su parte López Obrador mostro lo mismo, hipocresía, lambisconería, no tuvo tropiezos de protocolo, su dislexia en la oratoria fue sustituida por discursos leídos, la lectura de sus asesores en torno al significado subliminal de su visita en vísperas de las elecciones presidenciales fue precisa, la estrategia a la postre le redituó excelentes resultados, no a largo o mediano plazo, de inmediato, Trump le puso en bandeja de plata una aprehensión mediática y una firma ejecutiva para crear una comisión que analice las mejoras en la educación que se pueden realizar en torno a los hispanos radicados en USA.

Después de la efervescencia por la captura de Cesar Duarte, de disputarse los políticos morenistas y panistas su maternidad en torno al arresto, del deslinde priista en torno a la figura del ex jefe del ejecutivo estatal, de todos los memes que nos inundaron en las redes sociales, de todo el escarnio publico que ha sido objeto el Ex Gobernador, de todo lo anterior en la mañanera de López Obrador el tema del parralense era obligado, al explicar las circunstancias en que se logró la detención, las palabras de Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores, fue tajante: “En el caso de César Duarte lo que encontramos fue un expediente hecho con muchas deficiencias y era muy difícil tramitar la extradición con éxito. Tomó mucho tiempo rehacer la documentación correspondiente; la ley en Estados Unidos tiene una serie de requerimientos claramente establecidos para que las extradiciones funcionen”, dijo.

Lo anterior nos lleva a varias lecturas, la primera que se me ocurre es que el principal merito es para la administración federal, no tan solo por llevar a buen puerto la gestoría diplomática para que las autoridades norteamericanas lograran ubicar al prófugo, también porque detectaron fallas en la elaboración de los expedientes, bajo esta perspectiva una vez mas se comprueba que la administración estatal, al obsesivo compulsivo de Javier Corral, en su afán de exhibir y en su caso llevar a la cárcel a su antecesor, construyo pilas y pilas de pruebas sin sustento en el derecho internacional, error que retardo la acción de la justicia por casi cuatro años, independientemente de la ficticia o verdadera protección que la administración de Peña Nieto realizo sobre Cesar Duarte(ante tantas fallas en la integración, no se necesitaba protección).

Este caso que nos ocupa es una muestra más del trabajo burocrático inepto, lento de la actual administración estatal, en sus cuatro años de gestión no se ha visto ningún sello de innovación en el ejercicio de la función pública, Corral se ha mostrado como lo ha sido en su trayectoria política, como un burócrata chambista, brincando de puestos plurinominales cada tres años o seis años según sea el caso, ajeno distante a la ciudadanía, como un representante digno de esa clase política que ha causado tanto atraso al país, ese es el sello que nos deja.

Sus convocatorias a ruedas de prensa donde se anuncia inversiones récords en salud, educación no han sido en los hechos ciertas, su plan para provocar inversión publica ha sido endeudar mas de lo que ya esta al estado, sus giras son tan liliputienses que a lo más, parecen para inaugurar obras dignas de un colega municipal, como fue el caso de la recién apertura de una tienda de arte popular, seguramente el juicio de la historia a la distancia, afirmara sin dudas como un quinquenio que paso en el olvido, con el único logro ajeno de que fue el primer gobernador que investigo y consigno a su antecesor, con resultados que estamos próximos a ver si fueron en realidad un esfuerzo honesto federal y estatal, o más de lo mismo.

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