El Tejón

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Allá por la década de los 80’s, cuando la recién creada Liga Parralense de softbol, ya extinta, jugaba en los Campos de Santa Rosa, Jesús Tejón se enfrentaba a los Pelias, en el cajón de bateo, un servidor esperaba descifrar los lanzamientos del zurdo, ya preparado para conectar la bola blanda, noto que insistentemente le dice que no, varias veces a su receptor, al principio sentí que me tenía respeto, después mi espera llego a la desesperación porque seguía diciéndole que No a su cátcher, hasta que pedí tiempo el chief ampáyer y le reclame: “Pues cuantas picheadas tienes?”.

Jesús Tejón nos dice hasta luego al caer el telón del 2023, con él se van un sinfín de anécdotas de todos los que tuvieron la dicha de convivir con él con el pretexto del béisbol y el softbol, su don de mando, su alegría incansable por armar equipos y pasar la tarde de los sábados con el rey de los deportes en las categorías de veteranos, para después los domingos en el softbol hacer lo mismo, señalar errores de sus compañeros, ajustar la defensiva, reírse de las situaciones, batallar con los eternos irresponsables que adoptan un compromiso y al final dejan colgado al equipo, todo bajo su escondida mirada lo hacia El Tejón, apellido que se confundía con un supuesto apodo.

Otra vez allá, hace cuatro décadas, en Santa Rosa, el equipo del Tejón, juega antes que los Pelias y al llegar, molesto me comenta: “Estoy lanzando para un hit y voy perdiendo 5 a 0”, me uno a la inconformidad del pitcher del equipo que nos antecede en el rol, “Es una injusticia”, le digo dándole unas palmaditas en la espalda, atrás de nosotros esta su receptor, que informa: “Si te han conectado un hit pero has otorgado diez bases por bolas”, todos los que estamos alrededor del Tejón, soltamos la risa y seguimos disfrutando la joya de picheo.

Tarde unos días, para escribir estas líneas para rendir un homenaje a un amigo, por lo inesperado de su adiós, a un personaje, uno de tantos, que defendía la vieja escuela, los más elementales principios para ver y digerir el rey de los deportes, al último ya casi no iba al Estadio Parral, no se sentía agusto con el béisbol actual, en contra medida se refugiaba con los veteranos, allá en el llano, donde se disfrutan más las cervezas, los momentos en que se recuerda aquella época que todos extrañamos y que vemos que se nos escurre como agua entre las manos.

Es el Clásico Mundial de Béisbol 2017 en Guadalajara, junto con su hijo Jesús, nos acompañan en la gira que organizamos, en las gradas disfrutando a las novenas de Puerto Rico, otro dia a Venezuela, al término de uno de los partidos, paseándose por el Estadio Panamericano, casa de los Charros de Jalisco, me comenta: “Quien iba a decir que yo iba a ver en persona a los dos mejores receptores de la actualidad: Yadier Molina y Salvador Pérez, fortunas que te da la vida”.

Hoy festejamos su vida, su labor por sacar de la casa, a tanto y tanto veterano que ya estaba encerrado en su hogar, le quito las telarañas, le dio una responsabilidad, un deseo semanal de sacudirse las bisagras y cada sábado, cada domingo, para mostrarnos su talento, su pasión por el béisbol y sobre todo sus ganas de vivir.

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