Las apuestas ya dominan el deporte

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Actualmente los Bengalíes de Cincinnati están bajo investigación al no reportar la lesión de su mariscal de campo: Jeff Burrow, quien sufriera una lesión en su muñeca derecha, que le impidió terminar la presente temporada, la NFL tiene un reglamento en donde los equipos están obligados a reportar las lesiones de sus jugadores, antes de los partidos, so pena de sufrir sanciones económicas o perdidas de posiciones en el draft.

Todos pensaríamos que dicho reglamento tiene como principal objetivo proteger al jugador al sufrir posibles presiones que los obliguen a jugar lesionado y agravar su estado físico, pero no, hay otra razón… las casas de apuestas, principales ya patrocinadores de las principales ligas profesionales del deporte estadounidense, son las apuestas las que ya rigen los criterios para determinar la salud de los peloteros, futbolistas, basquetbolistas y así en base a la opinión de sus expertos, probalidades, estadísticas, determinar los porcentajes de ganancia si un fanático de equis deporte apuesta por la jornada diaria o semanal de su deporte favorito.

Los Acereros de Pittsburgh, Los Chefs de Kansas City ya han sido objeto de multas e investigaciones al no reportar lesiones o no alinear a alguno de sus jugadores, decisiones que a la hora de pagar un monto de apuestas han perjudicado al creciente mundo de los negocios de los desafíos monetarios para pronosticar un resultado, ya observamos en los programas oficiales de las ligas, sea cual sea, los pronósticos para determinado juego y cuanto se paga en caso de tener éxito.

La doble moral de las ligas profesionales, en donde se castiga a aquellos deportistas que apuestan y promocionan la apuestas, y por otro lado la permite, independientemente de su legalidad, es ya una preocupación para la integridad del deporte, es obvio y claro la degradación que en estos momentos existe dentro del deporte profesional, hace cinco años solo el uno por ciento de la población de Estados Unidos podía apostar legalmente en los deportes, ahora llega al 56 por ciento, en el 2019, las casas de apuestas gastaban en publicidad 21 millones de dólares anuales, ahora más de 300 millones, un porcentaje se va a las arcas de las ligas, a este ritmo en las próximas negociaciones de las ligas con los respectivos sindicatos, los ingresos por concepto publicitario de las casas de apuestas va a ser motivo de clausula.

Los errores de Joe “Descalzo” Jackson con los Medias Blancas de Chicago en la Serie Mundial del 1919 y la adicción, la ludopatía de Pete Rose, los hacen ver como unos angelitos ante la situación actual.

Si esta problemática la trasladamos a la Liga MX, el problema es mayúsculo considerando los índices de corrupción que hay en el país, las sospechas de juegos arreglados, el grupúsculo que domina la liga, la doble propiedad, el Grupo Caliente, una de las principal casa de apuesta del país, es propietario de los Xolos de Tijuana y los Camoteros de Puebla, además patrocina 13 equipos más, no se conoce con transparencia los montos que Hank Rhon, dueño de Grupo Caliente paga a la Liga MX y a equipos por patrocinarlos, la reciente final entre América y Tigres termino en el descredito, ante las sospechas de favoritismo hacia el equipo de Televisa.

En México al no haber un reglamento, en manejarse la Liga MX en la opacidad total, en una liga de amigos, en donde el fanático es el último que importa, solo basta recurrir a la imaginación para que un juego sea manipulado de las mil maneras para obtener un resultado que beneficie a las casas de apuestas.

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