La historia del nacimiento del corrido de Chihuahua

El Corrido de Chihuahua, inspiración del distinguido parralense don Pedro de Lille Aizpuru y musicalizada por don Felipe Bermejo y cantada por primera vez por Lucha Reyes, con el acompañamiento del mariachi de don Silvestre Vargas, nació después de una noche de bohemia, de estos personajes, allá por los años cuarenta en la entonces habitable Ciudad de México.

Platicaba don Silvestre Vargas, que en aquel entonces era el director del mariachi de planta de la XEW, mientras que la música veracruzana estaba a cargo de don Andrés Huesca, mientras que la estrella principal era el maestro don Agustín Lara, quien semana a semana, los jueves, estrenaba una canción en la muy famosa Hora Azul, ya fuera que la cantara personalmente, lo hiciera don Pedro Vargas, Juanito Arvizu o el doctor Ortiz Tirado, entre otros que se disputaban el honor de lanzar al aire la inagotable inspiración del maestro de Tlacotalpan, Veracruz.

Don Emilio Azcárraga Vidaurreta, fundador y propietario de la estación que con el tiempo se convertiría en el consorcio de la comunicación más grande de Latinoamérica, tenía especial afecto por su gente y, como en el caso del Don Pedro de Lille, lo dejaba que improvisara, que pusiera motes a los artistas que se iniciaban, que inventaran programa, que impulsara a los nuevos valores, en síntesis.

El parralense, hombre de gran cultura y facilidad de palabra, gozaba de toda la confianza de don Emilio, porque sabía que tenía el colmillo suficiente para detectar a la gente de valor que iba llegando a la poderosa estación, como lo fueron Emilio Tuero, Antonio Badú. María Luisa Landín, Toña la Negra, Pedro Infante y muchos, pero muchos artistas más.

En cierta ocasión, terminaba don Pedro su turno en la W, a eso de las once de la noche y se despedía para ir a descansar cuando se encuentra a Felipe Bermejo que estaba en un estudio contiguo preparando los arreglos para el día siguiente y en la despedida estuvo la gracia.

Pedro, estoy muy cansado, le decía Felipe, vamos a tomar una copa y nos vamos a nuestras casas, qué te parece.

El de Parral no se hizo de rogar y salían juntos de la estación cuando se encuentran a Silvestre Vargas, que platicaba alegre con Andrés Huesca y se los llevaron a tomar la copa.

Se metió el cuarteto al famoso Waikikí, donde además de las primeras copas les llevaron de cenar y así comenzó la memorable noche bohemia.

Don Silvestre contaba que pasada la media noche llegó a buscarlos Lucha Reyes, persona muy estimada por el grupo, no sólo por su maravillosa voz sino por su gran compañerismo.

Llega Lucha, se sienta con el grupo, al que acompañó más tarde el guitarrista Antonio Bribiescas y fue cuando se olvidaron de cansancio, de trabajo, de penas y se pusieron a libar, a declamar, a cantar, en fin, se hizo la peña.

Fue Felipe Bermejo, quien en aquellos entonces también era parte del Trío Los Mexicanos quien le dice a don Pedro:

“Pedro, casi todos los Estados de la República tienen su corrido como que a Chihuahua le hace falta el suyo. Tu siempre hablas maravillas de tu estado, de Parral, tu tierra, es famoso por lo que tú dices en la radio de su gente, pero no hay corrido, no hay una canción que lo describa. Qué te parece si armamos ahora mismo uno y si no pues que quede en el intento.

Mira Felipe, cierto es que yo soy del mero Chihuahua del mineral del Parral, pero tengo muchos años por acá y poco es lo pudiera aportar para un estado tan hermoso como lo es Chihuahua. Tengo algunos apuntes, pero no están bien hilados.

Sigue, sigue, háblanos de Chihuahua, dijeron a coro, mientras las copas seguían llegando con generosidad. Que les puedo decir, que de la sierra llega la carne, que los asaderos de Villa Ahumada, que las manzanas del Valle. De las tardes en la Junta por una novia que tuve por allá.

Felipe apuntaba las palabras de don Pedro y les iba dando forma y fue Lucha la que dijo que lo iniciara con el Yo soy del Mero Chihuahua del Mineral del Parral, mientras que Toño Bribiescas y Silvestre Vargas trataban de darle sentido con guitarras al naciente corrido que estaban armando entre Bermejo y el de Parral.

Lucha Reyes tarareaba lo que estaba escuchando como queriendo encontrar algo “muy pegador”, darle forma también.

Ya en la madrugada Felipe dijo que más o menos había salido aquello y lo leyó, además de que con la guitarra siguió lo iniciado por don Silvestre y Toño.

Don Pedro protestó diciendo que estaba muy desperdigado, pero no le hicieron caso y Lucha Reyes, que lo sabía de memoria de tanto escucharlos, comenzó a cantarlo una y otra vez

A eso de las nueve de la mañana don Pedro, con algunas copas adentro les dijo que si les había gustado, se fueran a la RCA Víctor a grabarlo de una buena vez y diciendo y haciendo se fueron a los estudios de la naciente industria del disco en México y donde De Lille era asesor, y amigo muy estimado.

Don Silvestre se fue a conseguir músicos, entre ellos a Rubén Fuentes, el ahora mejor arreglista de música rnexicana y a las once de la mañana, entre copa y copa, estaban grabando.

Dice don Silvestre que sólo la grabaron una vez porque Felipe y don Pedro se durmieron en pleno estudio y optaron por retirarse todos.

De aquella parranda, pasaron como dos meses y don Silvestre fue a la RCA a ver otros asuntos cuando le dijeron que el disco con el corrido de Chihuahua había llegado ya de Nueva York, que era donde hacían las impresiones. Dice que recogió unas copias y se las llevó a la XEW, donde Felipe le dijo que le llevara uno a don Pedro que estaba en la cabina trasmitiendo uno de sus programas. Apenas vio a Silvestre le hizo señas de que guardara silencio, le dejara el disco, sin saber de qué se trataba y que al salir cerrara la puerta.

Siguió hablando el famoso locutor y anunció música cantada por Pedro Vargas, puso el disco, se levantó y se salió de la cabina para fumarse un cigarrillo.

Cuando escuchó la voz de Lucha Reyes, don Pedro pensó que salía de otro estudio y nada dijo, sino que se metió otra vez a su estudio como si nada hubiera pasado, ya que la canción había terminado y grande fue su sorpresa cuando la puerta se abrió y apareció don Emilio Ascárraga y le preguntó que de quién era el Corrido de Chihuahua, “está muy bonito y pegajoso, va a gustar Pedrito”, dijo el magnate y se retiró.

Don Pedro agarró el disco y leyó los créditos y no lo podía creer. “Quién lo trajo, quien lo puso”, se decía el locutor, cuando llegó un mensajero con varios recados telefónicos del público, diciendo que el corrido estaba muy bonito y que lo repitiera.

Salió don Pedro, terminado su tumo y en la puerta estaban esperando los autores del desaguisado, le explicaron lo sucedido y, como obliga la tradición, volvieron al Waikiki.

Mientras, en la XEW otros locutores consiguieron copias y estuvieron poniendo el corrido

“Yo soy del mero chihuahua del Mineral del Parral…

La versión anterior fue platicada en el año de 1956 por don Silvestre Vargas y don Antonio Bribiescas en el Cabaret El Capri, en el Hotel Regis, que manejaba don Pedro Vargas, cuando la figura principal era su compadre, el maestro Agustín Lara, y la muy bella chihuahuense Norma Estrada con el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

Cabe señalar que Norma fue una mujer guapísima, de esas que paraban el tráfico y que su voz fue de las más limpias y bellas de la época, ya que el maestro Lara no aceptaba a cualquiera donde él era la estrella junto con su orquesta de solistas.

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