Terapia de Letras Mojadas

Terapia de Letras Mojadas

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Escrito un viernes 5 de Septiembre del 2008

Es el viernes 29 de Agosto del año que vivimos, casi al anochecer, con la vista perdida en la calle por la lluvia que esta cayendo, junto con mi familia me dispongo a cerrar el negocio, rápidamente nos metemos a la camioneta y tomamos la Avenida Independencia, con una rutina que obliga a checar todo antes de llegar a casa, pregunto a Lorena que hace falta para la casa, “pan y leche” me contesta, Guillermo el pilón de cinco años aprovecha la recta como decimos en el béisbol y se baja conmigo para surtirse de cualquier golosina.

Al tratar de  llegar a la colonia, un hilera de autos me detiene, sin saber que pasa poco a poco me voy acercando a la entrada hasta que me percato que es imposible, una fuerte corriente atraviesa las Fuentes Primera Etapa, el arroyo El Alamillo trae demasiada agua invadiendo la calle Antiguo Camino a Matamoros, los autos como barquitos de papel van y vienen con la corriente golpeando las casas que están a la entrada de la colonia, me acuerdo de Diana mi hija mayor, esta en la casa, mi celular lo tengo cargando, el de Lorena no lo trae consigo, le pido a un vecino el suyo, rápidamente me contesta Diana asintiendo que esta bien, mi urgencia ahora es entrar en la colonia y me dirijo al Periférico, bordeando obstáculos llego a la casa, después de instalar a la familia, me voy a la entrada de la colonia.

Las casas de los Armendáriz, de Carmelita Torres, de Dajlala, de Toño Chávez, de Jorge Torresdey, de los Torres, de los Flores, de los Silveyra, de Gustavo Chávez, de Erick Beckman, de Rodrigo Chávez, de Javier Sáenz están inundadas, en algunos casos los vecinos aun no pueden salir, ayudo en lo que puedo a sacar gente, afortunadamente la corriente baja, ahora hay que dejar libre el acceso a la colonia, llega Bomberos, llega la Policía, todo mundo ayuda en forma desordenada pero con vocación de servicio, tratando de conocer todos los casos pregunto por los vecinos en las casa afectadas, afortunadamente solo hay sustos que lamentar.

A la hora la colonia es un mar de gente, amigos, familiares, todos llegan a la colonia, turistas de desastres hacen su arribo, tomando fotos, videos con sus celulares, en algunos casos por no decir todos obstruyen las labores de rescate.

Casi a la medianoche cuando todo mundo ya tiene ayuda, me retiro a mi casa, cenando comento con mi familia, las anécdotas que dejo el meteoro.

El sábado los vecinos afectados reinician desde muy temprano las labores de limpieza rescatan sus autos, otros ven con tristeza como los suyos, fueron a dar a la parte trasera del Hotel Los Nogales, empieza el recuento de los daños.

Toda la maquinaria civil empieza a trabajar, desde las mas elementales escobas, palas, trapeadores, hasta bombas, trascabos, aspersores, antes de que se pierdan muebles, ropa, electrodomésticos, se desalojan de las casas para llevarse a bodegas o casas de los familiares a limpiarse.

La presencia de las autoridades es poca o nula…, la colonia es noticia y no es de las buenas.

Así transcurre el día, la tarde, limpiando, recuperando patrimonio familiar.

Al anochecer otra vez después de una jornada de trabajo cerro el negocio… sigue lloviendo, en esta ocasión si hay acceso a la colonia, de paso observo como unos vecinos están listos para pasar la noche después de haber limpiado sus hogares, otros abandonan sus casas inhabitables para irse con familiares con amigos, todos absolutamente todos, creíamos que ya lo peor había pasado.

Al cenar cada uno en la familia tiene una anécdota, se comenta que reventó el presón de los Shaar, causa de la creciente del arroyo, existe mucha desinformación y me acuerdo de las Tinajas, de mis épocas de día de campo, cuando vivíamos en la AltaVista y con Rubén Darío, Carlos, nuestra mascota Ringo, nos íbamos de día de campo por aquellos rumbos hasta llegar a las Tinajas.

A las once de la noche me vence el sueño, checo puertas, luces y me acuesto.

A las dos de la mañana del domingo, Diana llega a nuestra recamara: “ Papa esta entrando mucho agua a mi recamara”, al levantarme ya también  nuestra recamara esta inundada, nos vamos a la sala y vemos como la calle esta cubierta por el agua y el nivel sube, tanto en la Pinito como en toda la casa, voy a la recamara de Guillermo esta dormido no se ha dado cuenta, les ordeno que no los despierten para que nos deje trabajar,  los vidrios y puertas para nuestra fortuna resisten, por la puerta principal y la recamara de Diana el agua entra en grandes proporciones, buscamos escobas, trapeadores, por el solar donde Lorena tiene sus plantas de sombras, aprovechando que tiene un registro de drenaje pluvial, sacamos el agua que entra por la recamara, el agua que entra por la puerta principal la sacamos por la cocina, aprovechando que se ha formado un arroyo por los caudales de agua que están cayendo en el patio trasero.

A pesar de nuestros esfuerzos ya el agua cubre nuestros zapatos, empiezo a pensar en subirme al techo como una ultima opción, sigue la lucha entre el agua que se mete y el agua que sacamos, Lorena me grita: “Ricardo, la camioneta se esta yendo”, salir a rescatarla mas que un acto heroico, seria una estupidez.

De pronto después de no se cuanto tiempo luchando, el nivel empieza a bajar significativamente, gracias a la caída de las bardas de los vecinos que se habían convertido en pequeñas presas, el agua encuentra cauce sin obstáculos y Gracias a Dios el nivel baja.

Ya puedo salir de la casa, me pongo un poncho, la lluvia no cede, observo destrucción por todos lados, huele a gas, al fondo de la calle veo casas totalmente arrasadas, le grito a Ramón Aguirre mi vecino, me responden que están bien, sale Mayo Aguirre y me pregunta por su Jetta, le digo que se la llevo la corriente y no me cree, le pregunta a Pedrito su esposo que donde dejo el carro, voy a la casa del Doctor Contreras desde el segundo piso de su hogar me gritan que no me exponga que me meta a mi casa, cantidad de autos, camionetas pasan por mi vista, se las lleva el arroyo, algunas se estrellan en las ultimas casas de la colonia, lo mas peligroso: decenas de tanques de gas chicos y estacionarios van golpeando lo que encuentran a su paso, una chispa  y no quiero contarlo.

Me acuerdo de “Chu” Gámez y pienso:” Si a mi casa llego a un metro, “Chu” debe estar inundado, rodeo evitando la corriente y llego a la casa de ”Chu”, sorteando postes caídos, sin luz, guiándome con una linterna, con un fuerte olor a gas o gasolina no se, toco la puerta y me abren: “ Como están, se les metió el agua?”, “No estamos bien, no se nos metió el agua”, “No prendan encendedores, velas hay mucho gas”, despidiéndome regreso a la casa y continuamos sacando agua, antes del amanecer Diana y Lorena ya no pueden y se van a dormir, Guillermo sigue dormido, por ello doy gracias.

La obscuridad es la mayor incertidumbre, la distancia entre el alba y la ansiedad es inmensa, me quedo de guardia, esperando que ya no vuelva a subir la corriente del arroyo, ¿sigue lloviendo a cantaros o a tinajas?

Al fin en medio de la lluvia que no cesa, simulando un obscuro amanecer, el sol bloqueado por las nubes nos da un poco de luz, me salgo de la casa, llega una vecina, llorando, preguntando por su esposo, la llevo a su casa y el marido aparece por una ventana del segundo piso, como puede baja y consuela a su esposa.

El arroyo ya ha bajado considerablemente de nivel, junto con vecinos nos vamos a lo que parafraseando a las Torres Gemelas de Nueva York, le llamamos la Zona Cero: la entrada a la colonia para sorpresa de nosotros, el puente resistió, pero el agua abrió un boquete de mas de diez metros de ancho al lado del puente para dar paso a la corriente, la colonia no tiene acceso, como diez vecinos nos vamos al periférico para acondicionar una entrada, mas tarde se tumbaría la barda que esta enfrente a la casa de los Varela para dar mayor fluidez a la ayuda y llegada de familiares a la colonia.

La destrucción en la parte baja de la colonia es total, nos llegan rumores de que hay muchos muertos, ya que había una quinceañera en el club de leones y la creciente los agarro, también nos dicen que la colonia del Parque esta peor que las Fuentes, que el agua cubrió las casas en la Churubusco, me acuerdo de mi antigua casa y de mi prima hermana: Socorro Barraza Urquidi, lo único que se provoca en todos los colonos es una psicosis general.

No hay luz, agua, teléfono, mi celular esta en la tienda, el de Lorena descargado, el de Diana no tiene saldo, estamos incomunicados.

“Antes de que se eche a perder la leche, vamos a desayunar”, sentencia Lorena, cada quien, cada vecino, trata de recuperar lo recuperable, continuamos con la limpieza de la casa, el lodo es nuestro principal enemigo y en verdad es duro de roer.

Caras abatidas, rostros desencajados, miradas largas, como podemos nos organizamos, sobre todo con la ayuda de los vecinos que no sufrieron daño patrimonial, en eso llega Rene Rosas y me pregunta: “Ricardo tienes cables?”, “No tengo camioneta, menos cables” y todos los ahí presentes como una bendita catarsis nos reímos.

En eso llega Chu Gámez: “Ya paso lo peor, acabo de llegar de las Tinajas de En medio y de las Tinajas de Arriba y están reventadas y con el ancho que ya tiene el arroyo, por mucha agua que vuelva a caer ya no va a llegar a las casas”, no sabemos si sentir un alivio o si la naturaleza nos tenga reservado una nueva sorpresa.

Por lo pronto la familia sigue limpiando la casa del lodo, entre mas rápido sea la limpieza menor será el daño al patrimonio, en eso pasa un vecino y nos comenta que va a ir a comprar un garrafón, de inmediato me apunto para ir con el para comprar otro para nosotros, le pido de favor que me lleve a la Casa Chávez en la Constitución para saber como esta y para fortuna de nosotros, esta intacta, sin ningún daño.

Al volver me encuentro a los vecinos en la parte alta de la colonia: “Que paso, que va a explotar la gasera, que evacuáramos”, trato de localizar a Lorena, Diana y Guillermo: “están en el cerro”, me grita Palmira Beckman, por fin los localizo: “Todo mundo gritaba que nos saliéramos de las casas”, me dice Lorena… después de media hora, atemorizados regresamos a la casa a seguir limpiándola.

A la hora otra vez la alerta: Que se reventó la presa Parral, esta vez no hago caso, Lorena se enoja conmigo: “ Vámonos Ricardo”, por mas que razono y pienso, no logro dimensionar como se pueda reventar la Presa Parral, ya que esta azolvada y en caso de que se haya reventado, es prácticamente imposible que el agua de la Presa llegue a la colonia, a la Casa Chávez si, pero a las Fuentes no y  me quedo resguardando la casa, para entonces ya existe una psicosis colectiva por demás peligrosa.

Como a las dos de la tarde, llega Carlos:” Porque no contestan?, todo mundo esta preocupado por ustedes, Chonita esta histérica”, las respuestas son obvias, al ver que estamos bien se despide de nosotros, al rato llega José Norberto, mi hermano mayor, acompañado de Verónica su hija y Asunción mi hermana, quienes se integran a la limpieza.

Al rato llega Don Chu, mi suegro con Lety su esposa, ante la perdida de la camioneta ofrece su camioneta y vamos por ella.

Casi al atardecer se van, sin luz, sin agua, ni teléfono, hacemos los vecinos de la Pinito una pequeña junta, ya que hay mucha gente extraña y tememos actos de pillaje y vandalismo, acordamos montar guardias, protegernos entre nosotros, la presencia de la autoridad es nula o invisible, yo no la vi.

Ya próximos a dormirnos, llega Carlos:” Dice el Yoyo, que hasta que no hable con ustedes va dejar de hablar a la casa, esta muy nervioso y por mas que le decimos que ustedes están bien no la cree”, Ricardo mi hijo, cariñosamente bautizado por Diana como: “El Yoyo” ya estaba enterado de todo, compañeros del el en la Universidad de Texas en El Paso(UTEP), sus familias habían perdido todo, por lo tanto el se imaginaba todo, Lorena, Diana y Guillermo se van con Carlos, hablan con el  y lo tranquilizan, por segundo día me quedo de guardia y sin sentirlo, gracias al cansancio me quedo dormido.

El lunes por fin se ven por primera vez la autoridad, se habla con ella se le solicita lo inmediato; seguridad, agua, luz, nos comentan que el Gobernador visito la Churubusco, la del Parque, se suelta el rumor que nos va a visitar, pero nunca llega.

¿Localizo la camioneta en el Lienzo Charro, ya no tenía estéreo… Servirá?, lo reporto a la compañía de seguros, el ajustador se reporta e iniciamos los trámites para ya no recuperarla, dejar de pagar las mensualidades de algo que ya no tenemos, lo que rescate es ganancia no esperada.

Amigos de trabajo de Lorena, vecinos sin daño patrimonial se acercan nos llevan burritos, comida, hamburguesas, se acercan a limpiar, nos ayudan solidariamente.

Seguimos sin agua, luz y teléfono… toda la maquinaria que realiza labores de limpieza es particular, la mayoría comprendemos que la colonia no es prioridad, lo problemático esta en la Churubusco, la del Parque, el panteón, ahí están enfocadas todas las baterías de los tres niveles de gobierno

Otra noche de vela, de cerrar los ojos, sin dormir, de cansancio.

El martes por fin hay luz, pero la película se repite, empieza uno a perder la noción del tiempo.

El miércoles llega el teléfono, pero la película se repite, empieza uno a perder la noción del tiempo.

Hasta el viernes llega el agua, aparentemente  la colonia vuelve a tener todo, se anuncia la visita del gobernador,  yo salgo para Villa Ocampo a pagar la tenencia de la camioneta y satisfacer los requisitos del seguro, la verbena popular arriba con todos los políticos, burócratas que su trabajo depende del político en turno, mas no de su capacidad, llegan a la colonia, aquella salutación en donde el político llegaba como Dios, el que solucionaba todo y por lo tanto se le debía rendir pleitesía para que tuviera la bondad de solucionar los problemas ya no existe al menos en las Fuentes, como comúnmente se dice: “los atoran”.

Al Gobernador, al Secretario de SEDESOL, al Director de CONAGUA, al Presidente Municipal, se le cuestiona, no se le pide se le exige, solución inmediata, de fondo, a largo plazo, los vecinos que prácticamente perdieron todo, exige se le trate como ciudadano que paga impuestos, no como un rico que tiene todo para solucionar su mas apremiante contingencia.

Los colonos se dividen los que no tuvieron daño patrimonial quieren como prioridad: la construcción del acceso principal, los que tuvimos: destruir todo las construcciones que están sobre el cauce del arroyo, los protagonismos salen a flor del piel, el político, la autoridad ofrece solucionar todo, caiga quien caiga, pero a la vuelta de la esquina, el influyentismo, la impunidad no son tocadas porque son la existencia misma del sistema político, están ahí porque son parte de su evangelio partidario o lapidario?.

Y como compañera de relato, la lluvia continua en toda la semana, la psicosis ante un día nublado ante las perlas de lluvia diarias hace mella en todos.

Al cumplirse la semana todos en la casa nos preguntamos:

“Ya paso una semana?”

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